CICLO CONFERENCIAS: 75 Aniversario Cerco de Huesca. Del derrumbe a la Victoria. Víctor Pardo Lancina.
4 de Marzo .- Crónicas de Guerra. Diarios, memorias y relatos de 20 meses de asedio.
5 de Marzo .- Fosas de la vergüenza. De las Mártires al panteón del Caudillo.
6 de Marzo .- La Justicia al revés. Los rebeldes que no se sublevaron.
7 de Marzo .- Testimonios. El estigma de ser hijo de fusilado.
9 de Marzo .- Visita Cementerio Municipal.
AVISO: Reseñas
en orden cronológico inverso.


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9 de Marzo .- Visita guiada al cementerio municipal de Huesca.

AVISO:De la actividad de hoy, me limito a tomar algunas fotografías con alguna pequeña reseña al pie de las mismas. Para verlas, PULSA AQUÍ

Me levanto con tiempo. Sol magnífico. Un vistazo a la edición electrónica del Diario del AltoAragón. En la sección "Cartas al Director", me encuentro con ese cerco de Huesca, con ese asedio que aún continúa. Me refiero a la afirmación, reiterada en este ciclo de charlas, acerca de la existencia de un doble cerco en esta ciudad: por una parte el cerco militar, el asedio de las fuerzas leales a la ciudad sublevada; por otra, el cerco, dentro de esta ciudad, de los espadones, purpurados y fascistas para con los republicanos y gentes leales atrapadas.
El primero terminó el 25 de Marzo de hace setenta y cinco años con la, en la jerga fascista, liberación de la ciudad; el segundo continúa. Y buena prueba de ello es la carta "El silencio de los muertos" de un tal Vicente Gállego, una patética misiva de aún más patética sintaxis que, en mezcolanza obscena, aturulla con consignas fascistas, exaltaciones piadosas y alegatos anti-democráticos. Y la infamia, que esta vez se condensa en unas líneas:"Mas hoy trovadores de la infamia van generosamente sembrando revanchismo y odio, un público fácil al extremoso halago, es propicio campo a venenosa simiente, luego putrefacto fruto, alimento actual de la demencial sociedad.(SIC)"
Está claro: el cerco de las bombas, el asedio de los leales (quizás algún día los jerifaltes locales de esos días, o sus apologetas de hoy mismo, expliquen las razones de no haber evacuado a la población civil) terminó. El otro, el asedio a la ciudadanía discrepante, a los que no comulgan con el concepto de orden del poder al uso, ése aún pervive.

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PARA FINALIZAR: El último día y tras la última actividad del ciclo se presenta propicio para el balance de estas jornadas; balance desde el punto de vista de un simple curioso que trata de conocer la/s intrahistoria/s de la ciudad que habita.Y el resultado no puede ser mejor.
- Aún teniendo una base de conocimiento amplia acerca de lo sucedido en esas fechas, el ciclo me ha aportado el descubrimiento de otros personajes y sus vicisitudes a los que no habría prestado atención por ser (digámoslo así, sin ningún matiz peyorativo) secundarios. Es ésta una de las líneas maestras del trabajo de Víctor Pardo: mencionar y nombrar a toda aquella persona que, por las razones que fuere, alcanza un papel protagonista o comparsa, y centrarse, especialmente, en todos aquellos que la historia tiende a dejar orillados.
- El éxito de público ha sido incuestionable. Aún compitiendo con fútbol televisado o, incluso, con otras actividades culturales. Éxito, entiendo, que ha excedido las mejores previsiones de los organizadores que han tenido que improvisar salas "de fortuna" para el seguimiento del acto.
- Sería de agradecer que el cúmulo de datos, nombres , circunstancias y documentación tanto gráfica como literaria pudieran verse plasmados en una obra de consulta y/o lectura. Por memoria cierta, por justicia, por verdad ... Y para que nadie pueda tratar, con el paso de las décadas, de que las generaciones que nos sigan pasen sin leer estas páginas de una realidad que, todavía hoy, nos abruma. Y para que, en la intimidad de cada hogar, cada persona que estuvimos en el IEA en el transcurso de estos días podamos rememorar el clima de emotividad, silencio y serenidad con el que hemos escuchado a Víctor Pardo y mirado de frente a los los ojos de las personas que, desde la foto proyectada en la pared principal, nos miraban en tonos sepia.
- Enhorabuena, Víctor; enhorabuena IEA.

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7 de Marzo .- Testimonios. El estigma de ser hijo de fusilado.
Hoy cambia el formato de las jornadas de este ciclo. Víctor Pardo, el conferenciante, deviene en presentador e introductor de las dos personas invitadas; dos mujeres, hija y nieta de fusilado que nos traen el testimonio aún sangrante de la condena que los familiares debieron pasar y las diferentes maneras de enfrentarse a ella.


Violeta Monter Blanc es hija de Antonio Monter Rufas (1919-1941), fusilado a los 31 años tras un Consejo de Guerra compendio de atropello y arbitrariedad. Viene Violeta desde Barcelona. Natural de Azanuy, nacida en el 37. Vivió 10 años en el pueblo y cuando el ambiente fue irrespirable marchó a Barcelona donde ha vivido desde entonces. Trabajó en las oficinas de una editorial, tras cursar estudios de secretariado y teneduría de libros.

" El recuerdo que yo tengo de mi padre es su mano; una mano blanca que traspasaba las rejas y me alargaba unas onzas de chocolate. No tengo recuerdo de su figura y lo que imagino de él está basado en lo que mi madre me contaba", afirma Violeta.
Hombre contrario a la violencia y con conciencia formada, es movilizado por su quinta. Republicano y comprometido, salva la vida al cura de Azanuy, emitiendo un salvoconducto a su nombre. Asegura Violeta que los caciques del pueblo lo odiaban porque, siendo de clase humilde, había acumulado una gran cultura en sus estancias en Barcelona.

Interviene Víctor para explicar lo que recoge el sumario de Antonio Monter, el cual incorpora una serie de antecedentes referentes a su conducta y capacidades. No en vano fue comisario político durante la guerra (delito de rebelión al canto, como muy bien se explicó ayer), pero ello no implica participación en hecho execrable alguno. De hecho, el día en que asesinan a un cura de una localidad cercana a Azanuy, hay dos testigos que lo sitúan en otro lugar; pero el rumor público puede más y la declaración de un conductor de camión, que asegura haberlo llevado a las cercanías del lugar donde ocurrió el hecho que se le imputa. Conductor de camión de cuyo domicilio fue expulsada Violeta, una niña de corta edad, por hija de rojo, recuerdo que aún le duele y provoca un tímido instante de emoción.

Siempre se ha sentido fuerte esta mujer. Pero recuerda la deportación de su madre, pelada al cero y humillada, y ella misma; a Jaca, hasta que terminó la guerra. Acompañada por familiares directos de combatientes republicanos. Recuerda también el agravio comparativo al negársele la pensión de orfandad porque sus padres no estaban religiosamente casados; y la intervención del funcionario que atajó tamaña estupidez afirmando que si eran familia de rojo para ser rapadas y deportadas, también lo eran para cobrar esta pensión. Y la pelea con el "María" impuesto precediendo al Violeta de su nombre; y la defensa de la niña ante el nombre que su padre había decidido para ella.
El temor, siempre el temor a reclamar incluso lo que es propio.

Termina la intervención de Violeta cediendo a Víctor la lectura (incapaz de hacerlo ella misma) de la carta de despedida de Antonio Monter. Tensa, emocionante, vibrante:" La familia sabéis bien por qué muero.Tened serenidad y afrontad la desgracia con la serenidad que yo tengo y es la de saberme odiado por mis ideas, pero no por asesino."
Los familiares no supieron donde había sido enterrado hasta el año 2008.




Virginia Espá viene desde Ortilla. Esta nieta de fusilado es Licenciada en medicina y cirugía, Doctora en Historia del Arte por la Unizar y Diplomada en fotografía por la Universidad de Rotterdam. Profesora de la Escuela de Arte de Huesca desde 1994. Actualmente reconstruye el album de familia de Domingo Lasaosa Moler , fusilado en Huesca el 13 de octubre de 1936, con 37 años, sin formación de causa.

"A partir del fusilamiento de mi abuelo, se hizo un silencio absoluto acerca del mismo; también en el ámbito familiar", afirma Virginia. En la primavera pasada, en el contexto de una investigación familiar, es cuando se hace consciente de la ausencia de dicha figura.Y es cuando decide recuperarlo para la familia, traerlo a la presencia pública y nombrarlo nuevamente. Las cartas que Domingo escribe a su hermana quedan ocultas hasta el año 2000; partiendo de esas misivas y del silencio habido, denuncia la conferenciante el fraude histórico cometido y la tergiversación que el sistema educativo ha hecho de vocablos como "República".

Como miembro de la tercera generación de Domingo, se cree en la obligación de hacer público todo aquello que ha conocido en un intenso, doliente y duro verano en el que se ha reencontrado con memoria histórica tan cercana. Con los materiales que publica en la redes sociales, pretende reivindicar y rehabilitar la memoria de su abuelo, un hombre que trabajaba en Correos y Telégrafos como jefe de servicio y que, de contar con el respeto y consideración de sus vecinos, pasó al ostracismo y al silencio cómplice de los asesinos.
Menciona a Ricardo del Arco , honorable prócer de la cultura oscense (modo irónico, entiéndase) y denuncia sus soflamas llamando a la eliminación sistemática de los diablos rojos y su desaparición hasta de los registros civiles. No es la primera vez que se recuerda en este ciclo al fascista que ostenta una calle en esta ciudad.

"Embrutecimiento colérico y asilvestramiento brutal en el ambiente oscense de ese tiempo; aspectos que se desean negar por lo irracional, por lo salvaje... Pero que debemos recordar por justicia y por memoria", continúa Virginia. Y sigue:" Mi abuelo era un republicano moderado, al que alguien vio acudir al entierro de los capitanes Galán y García. Parece que ese fue el cargo, la acusación que llevó a mi abuelo al paredón".

Poco a poco, casi al ralentí, sigue Virginia desnudando su alma. Muy despacito, como temiendo que, de apresurarse, la emoción le suba a la garganta y brote de sus ojos, incontenible, arrastrando a buena parte del auditorio que sigue con mirada brillante el pausado hablar de la conferenciante.







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6 de Marzo .- La Justicia al revés. Los rebeldes que no se sublevaron..
Comienza Víctor la charla de esta tarde citando a Ricardo del Arco:" Terminada la guerra, con la violencia aplastante de nuestras armas, el enemigo habrá quedado pulverizado y confundido en los campos de batalla. España respirará con el oxígeno del triunfo, pero quedará una depuración por hacer: la del enemigo más o menos embozado en la retaguardia. Ya ha comenzado, más el sosiego de la paz habrá de hacerla doblemente severa y minuciosa para que no retoñe la cizaña que ha esquilmado por más de un lustro el territorio nacional. A todos estos, a los perdedores, habrá que retirarlos a zurriagazos a un rincón, sometidos a estrecha vigilancia hasta que se convenzan de que la tan manoseada ciudadanía es decencia, abnegación y amor. En fín, hasta que se conviertan. Es muy grande el mal que España se está sacudiendo de encima para que el remedio sea chico.[...]"
En el periódico "JACA ESPAÑOLA" es donde se vierten opiniones de esta índole que enumeran las líneas básicas de la represión, de la limpieza que ya se comienza a ejecutar. Este hombre, Ricardo del Arco,que da nombre a una de las calles de esta ciudad, es el que aboga por deportaciones, depuraciones, eliminación de la memoria de los leales de los registros y demás...

Comienza una época de recopilación de documentos de todo tipo: fotos, libros, prensa... Lo que sea al objeto de incriminar a los "indeseables e indignos malos españoles", la única gente decente en esa España gris devenida en inmensa prisión. Y enumera Pardo una serie de datos que indican la evolución al alza, casi exponencial, de la población reclusa.
¿Cómo funcionaban los tribunales militares? No duda el ponente en calificar dicho funcionamiento de auténtica farsa, con unos procedimientos (sumarísimo y sumarísimo de urgencia) que no eran sino una excusa para justificar la ejecución de republicanos , si bien continuaron las ejecuciones extrajudiciales bajo pretexto de resistencia o intento de fuga.
Normalmente , todo empezaba con una denuncia o delación, a la que sigue un atestado con la declaración del detenido a la que se anexa un expediente abierto, que es remitido al juez militar de instrucción. A continuación se recaban informes del párroco, alcalde, guardia civil y jefe local de la falange. Declara de nuevo el detenido, que es ya el procesado, y nombra un defensor de entre una lista militares; nunca un profesional del Derecho.Al tiempo, el fiscal redacta sus conclusiones. La sentencia, tras corta deliberación, es siempre la misma.
La imputaciones más habituales son dos: Rebelión militar (civiles o militares con uso de armas) por su oposición al Movimiento o, para los que se opusieron sin armas, adhesión, excitación o inducción a la rebelión. Casi siempre con agravantes de daño producido y peligrosidad. Sólo la propia autoridad militar puede recurrir las sentencias, siempre que lo autorice la auditoría militar. La justicia al revés: los rebeldes procesan a los leales al gobierno legítimo por rebelión.

Relata el conferenciante la peripecia vital de Félix Sipán Benedé, ciudadano oscense fusilado tras pasar por un consejo de guerra; se le acusa de rebelión y traición ya que desertó de las filas franquistas en los primeros días de septiembre del 36 y recaló en Tierz, combatiendo con el POUM y, tras disolverse éste, continuó la guerra integrado en la división Ascaso. Detenido en Madrid en 1939, este miembro de la familia de "Los Cazoletas" sufre la declaración condenatoria del soldado y falangista Gregorio Cabrero Balaguer, el jefe accidental de la guardia civil Victorino García Ruiz , el conocido represor guardia Ramón Acín Bretos, el delegado de información de la falange en Huesca Eugenio Bescós y el capitán de complemento Emilio Miravé Díez. Le acusan de deserción y sabotaje al desviar el curso de una acequia que retrasó el avance faccioso. Esta acción le valió reconocimiento y notoriedad en la prensa de izquierda del momento, prueba que lo incriminó a pesar de que el tribunal que lo juzgó nunca llegó a ver esos ejemplares.También se le acusa del asesinato de tres militares facciososo en Tierz, a pesar de que nadie testificó en relación a ello. Fué fusilado el 16 de Julio de 1940.

En otro momento de la charla, comenta los métodos del interrogatorio al que sometían a imputados, métodos que concluían con la firma o impresión e la huella dactilar en documentos impensables sin mediar tortura. Hace referencia Pardo a la prosa de las confesiones donde pueden leerse expresiones del tipo "hábilmente interrogado el sospechoso ..." o "estrechado a preguntas..."
Mediante unos ejemplos más ilustra el orador el golpear de la ley fascista que se se descarga sin contemplación alguna sobre penados y familiares. Del peso de la prueba que constituía el rumor público y, en fin, de las aberraciones jurídicas persistentes que bastarían, por sí sólas, para deslegitimar (si no lo estuviera ya en orígen) un sistema de justicia como el que tratamos hoy.

Para terminar su disertación, escenifica ahora la realidad palpable de la doble vara de medir. Para ello, al estilo Pardo (sin omitir nombres, sin omitir datos, sin omitir detalles...) relata el caso de Saturnino Ferrer Casademont, un sacerdote de amplio currículum."Profesor, escritor, periodista, locutor, fotógrafo, patriota de recia formación y falangista", dice Víctor.
Pues bien, el 4 de Agosto de 1939 se remite un informe a "Justicia y Derecho" (organización parajudicial interna de Falange) acerca de los sucesos ocurridos en diversos campamentos de flechas y pelayos los años 37,38 y 39 y en los que el citado Saturnino es protagonista principal.
Diez flechas de entre 10 y 13 años comparecen y declaran haber sido obligados a acostarse con él; incluso estando enfermos. El cura niega todo, si bien reconoce que, a pesar de la molestia que ello le supone, ha debido compartir catre con ellos por necesidades; necesidades tales como lluvia, ventoleras o ,incluso, proximidad del escolta para que realizara recados.
Los instructores del expediente solicitan careos. En ellos, el sacerdote queda en un estado de absoluta debilidad testimonial ante la firmeza de los flechas en sus declaraciones. Se consideran probados dichos hechos y se le expulsa del Movimiento y se le inhabilita de manera absoluta y perpetua para la vida pública. Se traslada expediente al ordinario de la diócesis, pero no a los tribunales competentes para que diriman si existe delito perseguible. El 24 de octubre de 1939 se estima justa la sanción por el secretario de "Justicia y Derecho", pero se indica la no publicación y el archivo del expediente en consideración al carácter sacerdotal del encausado.
En su hoja de méritos de Ferrer Casademont, se lee en la última línea:" Por razones de enfermedad pasó a residir en Zaragoza en 1939, donde fue coadjutor de la parroquia de Santa Engracia."
Don Saturnino murío, con su fama a buen recaudo, en 1966. En medio del régimen corrupto que imperaba en España.



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5 de Marzo .- Fosas de la vergüenza. De las Mártires al panteón del Caudillo.
"Poco ha cambiado el currículum de nuestro conferenciante de ayer a hoy", bromea José Domingo Dueñas en su presentación inicial que, al estilo de la de ayer, es brevísima cediendo de manera inmediata la palabra a Víctor.
Nuevamente, la jornada de hoy es un éxito de público que, en esta ocasión, es acomodado en una estancia contigua con el auxilio de una pantalla de TV para el seguimiento del acto.

Si ayer la charla tenía como eje central al Gobernador Civil de Huesca en ese mes de julio del 36, hoy el personaje más nombrado es Carlos Casales; no porque tuviera un protagonismo sustantivo, sino porque fue el enterrador ocupado en dar sepultura en fosas comunes a los fusilados. Este hombre anotó minuciosamente los nombres y la tablilla bajo la cual muchos de ellos hallaron tierra; su testimonio ha sido valiosísimo para poder reconstruir las jornadas trágicas.

Comienza Pardo explicando eso del cuadro número 15, la parcela situada tras las tumbas de Galán y Coll, y que fue fosa común de decenas de represaliados. Ese cuadro 15 es hoy lugar donde se levanta una edificación de nichos. Ese cuadro 15 es una de las áreas que trabajó el citado Casales, en las madrugadas en las que se ocultaba junto con sus compañeros para no ver en vida a los que poco rato después habría de inhumar.

Y continúa Víctor con su tétrica historia; tan sólo el sarcasmo que emplea en múltiples ocasiones delata la rabia, el hastío, la vergüenza y la profunda indignación que este hombre mastica cuando, con tono firme pero no monocorde, enumera nombres, experiencias personales y situaciones angustiosas de quienes vieron su vida cercenada tras un cínico "es puesto en libertad" emitido por la autoridad carcelaria cómplice.
Ante nosotros, al igual que ayer, desfilan rostros mayoritariamente jóvenes, de hombres y mujeres. Hombres como Manuel Jal, fotografiado junto a la pintada FAI, cuya mujer Serafina Arilla fue informada por el enterrador Manero de su paradero.O Jesús Gastón de Gotor y la patética historia del intento fallido de su exhumación para traslado al panteón familiar. O el caso de Francisco Lacasa (de Tierz) que vio a su hermano Vicente en el paredón y fue relevado y custodiado en el acto, a pesar de lo cual un sentimiento de culpa lo acompañó toda su vida, llegando a trastornarle. O los hermanos del presente Martín Arnal. O los de tantos hombres asesinados en similares circunstancias.
Y mujeres; mujeres como Francisca Mallén Pardo, costurera de Loarre de apenas 23 años fusilada junto a su compañero; como las hermanas Victoria y Rafaela Barrabés arrestadas y fusiladas al no encontrar los asesinos a sus hermanos; como María Sacramento, anarquista militante o Eugenia Funes, frutera, denunciada por el panadero de su calle; o Concha Monrás, la compañera de Ramón Acín; o como tantas otras ... Ninguna es olvidada por el conferenciante; para todas ellas tiene unas palabras de recuerdo.

Explica Víctor el abandono, por causas militares, del cementerio municipal, al ser ocupado por milicias anarquistas, y la utilización del situado en el promontorio de Las Mártires. Explica también como la madre del alcalde fusilado Carderera cede una parcela contigüa para que pudiera ampliarse el mismo y cómo, con el correr del tiempo y cuando las circunstancias bélicas lo permiten, se realizan traslados al cementerio municipal.
Finaliza la charla de hoy con el esperpento nacional de restos cadavéricos ubicados en cajas y transportados en camiones hasta Cuelgamuros al objeto de hacer realidad los enfermizos sueños megalómanos del dictador. Concluye con un edicto de marzo del 42 que obliga a conocedores de lugares de inhumación sin el debido respeto de víctimas de la dominación roja a informar de ello, al objeto de inhumarlos en condiciones o acotar dichos lugares; es obligada la referencia a la ley de memoria histórica actual como una posible oportunidad perdida , referencia que finaliza el acto.



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4 de Marzo .- Crónicas de Guerra. Diarios, memorias y relatos de 20 meses de asedio.
José Domingo Dueñas comienza la presentación del ciclo enumerando los méritos del conferenciante único de esta semana que se barrunta muy interesante. Una larga lista que incluye jefaturas de prensa, obras literarias escritas, colaboraciones infinitas, conferencias, ponencias, proyectos de índole cultural y/o memorialista, etc... Nada nuevo para quien tiene el gusto de seguirle.

Tras el capítulo de agradecimientos, ataca Pardo el tema de hoy presentándonos a quien denomina "un interesante personaje": el gobernador civil en ese Julio del 36, Agustín Carrascosa Carbonell. Menciona enfrentamientos de este hombre de Unión Republicana con otros republicanos de la ciudad de Izquierda Republicana, sus temores ante la influencia cenetista en buena parte de la provincia (se refiere al Cinca) y la necesidad de reforzar las guarniciones de la guardia civil, a fin de acobardar a las masas envalentonadas.
Para aquí la linealidad del relato el conferenciante para presentarnos al posterormente exiliado en Méjico Rafael López Amador (pte. de la Agrupación socialista de Huesca) que en una carta redactada en modo artículo periodístico ( el 10 de Agosto de 1946, dirigida a Julián Borderas Pallaruelo, primer diputado socialista por Huesca, republicano y activista en la trama civil en la sublevación de Jaca) sale al paso de algunas cuestiones escritas por éste en un medio de prensa, el periódico RENOVACIÓN de la JJSS en el exilio. Afirma que Huesca no se rindió pacíficamente al alzamiento, sino que existen causas que explican lo sucedido. Y se refiere a lo sucedido en la noche del 18 de Julio de 1936 en la reunión mantenida entre el gobernador civil y las fuerzas vivas de la ciudad, relatando la que denomina incalificable traición del gobernador civil.
Relata Pardo los avisos al gobernador de la inminencia del golpe; relata Pardo el escepticismo de Carrascosa ante ello, pero indica lo sospechoso del traslado de un hombre leal, Jorge Riera, y su sutitución por otro de dudosa lealtad. Relata Pardo la concentración de 50 parejas de la Guardia Civil, concentración ordenada por el ya más que sospechoso Carrascosa, y la negativa de éste a facilitar armas a elementos civiles para su protección y defensa. Relata Pardo, siempre mediante la lectura de la carta citada, que Ramón Acín se asoma al balcón de la estancia donde se estaba produciendo esa reunión entre el poder político y representantes de las organizaciones integradas o afectas al Frente Popular, y aconseja a sus compañeros se dispersen y adopten las medidas de autoprotección oportunas. Horas más tarde (hablamos de las cuatro de la mañana), el superior de la Guardia Civil presenta un documento a los reunidos, tras reunión con Carrascosa, e insta a los presentes lo firmen.
De cómo salieron, de cómo escapó Rafael López de Huesca y , en definitiva, de cómo salvó la vida da buena cuenta el orador. Este hombre terminó en el exilio pudiendo reunirse con su mujer e hija nueve años después.

¿Que fue de Carrascosa? A las ocho de la mañana del 19 de Julio de 1936, el Gobernador resignó el mando. Se propuso su inmediata detención, pero se estimó suficiente un arresto domiciliario. A los dos días fue conducido a una habitación del Hotel Oriente, en los Porches. Tras ello, va a Zaragoza y luego a Burgos donde es controlado, pero no se le molesta por orden del general con mando en dicha plaza. El 22 de enero de 1937 es detenido y es ingresado en prisión un día más tarde, acusado de dar armas y vehículos (o tolerarlo) en Huesca. Tras ser condenado a treinta años de cárcel cumplió poco más de tres. Su actitud ambigüa parece ser que le resulto de utilidad.

Centrándonos en la cotidianeidad del cerco, parece ser que la imagen perenne en muchos de los que vivieron esos días es la de los bombardeos. Las carreras, Lolín Electra (1) envuelta en una manta y llevada en brazos por su tío Manuel, la noche en el refugio por si acaso, las bombas que golpean la casa pero no explotan, el terror, la oscuridad y el tropezarse con los vecinos ...
Las reacciones inducidas en la población que exige represalias (los hijos de Fermín Campo reclamando sangre a voz en grito), la irracionalidad que expresa Luis Solans cuando afirma ante los manifestantes que "iban a caer no sólo los de alpargata", los represores feroces hermanos Ena Mallada, el funcionario de correos Salvador Cañiz, el concejal Agustín Soler Chías o el abogado del Estado Cirilo Retortillo campando a sus anchas; todo ello dibuja el clima de ese segundo cerco que se da en Huesca: el cerco al que fueron sometidos los republicanos en esta ciudad.

La charla de esta tarde termina con un repaso acerca de la vida diaria de los oscenses en ese tiempo de asedio. De prostitutas y precios, de las galas patrióticas, de penurias en el suministro de agua, de la protección del Santo Cristo de Los Milagros, de las colas para comprar algo de carne de cordero o cerdo ... Y todo ello en una atmósfera de miedo y terror con cárceles llenas (plaza de toros incluída), con sobrecogedoras descargas rítmicas, con familiares emboscados en la noche a la puerta de los centros de detención para ver si sacaban al padre, hijo o marido...
En Huesca se vivió, poco después, un ambiente de victoria y discursos patrióticos. Timbales, fanfarrias y homenajes a heroicos defensores. "Y, ante todo, misas, rezos y el temor de Dios tal y como mandaba el Caudillo", finaliza Víctor Pardo que proyecta tras de sí (sarcasmo e ironía) un retrato del dictador en épica pose.

(1) Hija del citado Rafael López Amador.



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