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Toulouse: Capital del Exilio Republicano Español

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Aviso: Si alguna persona fotografiada no desea estar en la colección expuesta, que me lo haga saber para retirar la foto (caso de primer plano) o pixelarle la cara (caso de fotografía grupal). Por otra parte, aviso que fotos que aquí reflejo tienen autor o dueño de derechos de imagen y, sobre todo, que si se quieren ver de una manera más fiel no debe el lector conformarse con lo que se publica en la web, sino acudir a Robres; merece la pena.


03.09.2010.- Nuevamente, recién recogidos los paneles, recién descolgadas las fotografías de la clausurada exposición dedicada al corresponsal Henry Buckley, recibo el e-mail que, una vez más, me incita a volver a Robres. En esta ocasión me anuncia el infatigable director del CI de la GCE, Victor Pardo, la inauguración de la exposición "Toulouse, capital de exilio republicano español", que muestra el trauma del exilio, las dificultades de la vida cotidiana y la adaptación a la nueva realidad de tantos y tantos compatriotas cuando se desvanecieron, al menos en el futuro inmediato, la posibilidad del regreso al solar natal.
En esta ocasión es Fernando Navajas la persona con la que comparto charla y kilómetros.

Llegados a Robres, el vestíbulo de acceso al edificio del CI aparece abarrotado. El numeroso grupo de personas, llego a contar 63 a lo largo del acto, soporta con buen humor el calor; afortunadamente comenzamos con puntualidad.
El acto protocolario comienza con las palabras del consejero de cultura de la comarca, Jesús Brau, que agradece la presencia de los asistentes y glosa la generosidad del ayuntamiento de Toulouse al ceder temporalmente los fondos que hoy veremos, generosidad sin la cual la comarga monegrina no hubiera podido traerlos. Esta cesión altruista formará parte del núcleo inicial de todas las intervenciones. Jesús Brau ejercerá de maestro de ceremonias presentando a todos los oradores de esta tarde-noche.



La intervención de Víctor Pardo sitúa con precisión el periodo histórico en el que se desarrolla este episodio del republicanismo español que define como intenso, emotivo, didáctico y extenso. Con la claridad y brevedad que acostumbra, Víctor afirma que el colectivo republicano acogido enriqueció enormemente Toulouse, contribuyendo a la victoria sobre los nazis y, posteriormente, formando parte de la cotidianeidad laboral, social y política de la localidad francesa.
Se detiene el director del CI en la figura de Francisco Ponzán, el homenajeado en esta exposición por su trayectoria de lucha por la libertad, por la asunción valiente de los riesgos y, también, por su dramático final, a manos nazis. Nunca se pudo cumplir su última voluntad: descansar junto a su amigo Evaristo Viñuales y su maestro Ramón Acín. En este momento, Víctor agradece especialmente la presencia de José y Juan Carlos Cabrero, sobrinos de Ponzán; hacia ellos se dirigen ahora todos los flashes. Y finaliza su intervención deplorando que no haya un espacio público en Huesca que recuerde la figura de este hombre.

El presidente de la comarca, Manuel Conte, incide en la importancia de un CI como éste en un pueblo de demografía escasa como Robres. También en la necesidad de no olvidar. Como el resto, agradece al ayuntamiento de Toulouse su generosidad, cosa que hace dirigiéndose a la Tte. Alcalde de dicha localidad, Olga González, que es quien toma la palabra a continuación.

Olga, por su parte, remememora el shock ciudadano de recibir 20.000 refugiados en el 39; grupo compuesto por socialistas, comunistas y anarquistas que supieron trabajar unidos y reivindicar justicia, libertad, educación y solidaridad allá donde se hallaron; es más, llega a afirmar que Toulouse es una ciudad que ha cambiado mucho desde entonces y que buena parte de dicho cambio se debe al esfuerzo de los exiliados republicanos. Informa también que Francisco Ponzán da nombre a una alameda de su ciudad y que este reconocimiento no será el último.

Juan José Vázquez, viceconsejero de cultura de la DGA, hablará de la fertilización que para Toulouse supuso este acogimiento y menciona, incidiendo en lo ya expresado por Olga, que la realidad no sería la que es sin la aportación del exilio. Exilio exterior que enlaza con el interior y reniega de cualquier interpretación en clave nostálgica de la Memoria Histórica, fruto también de la sensibilidad de esos miles de españoles y sus descendientes.
El calor aprieta y, tras los aplausos, el numeroso público congregado se reparte por las salas de exposición.
Es el momento de charlar, presentarse y conocer. José y Juan Carlos, sobrinos de Ponzán, encantadores, comunicativos y pacientes con quien, como yo, no quiere perder la oportunidad de fotografiarlos; Antonio Luna, el alcalde de Robres a quien no conocía, extremadamente simpático y cordial, departe con Fernando Navajas; Víctor saludando gentes y agradeciendo asistencias...
En fin, el ambiente cordial y nada protocolario auténtica seña de identidad de este centro de interpretación.

Datos de interés
Horario apertura C.I.: 12:00 a 14:00 y 16,30 a 18:30 (FINES de SEMANA)
Posibilidad de concertar visitas, consultando www.losmonegros.com



Notas biográficas acerca de Francisco Ponzán. Oviedo, 30 de enero de 1911 - Buzet, (Francia), 17 de agosto de 1944.
Maestro de profesión, militante de la CNT, miembro de la directiva del Ateneo Cultural Libertario de Huesca y hombre de acción al servicio de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Fue discípulo de Ramón Acín. Entre octubre de 1936 y diciembre del mismo año, formó parte del Consejo Regional de Defensa de Aragón; bajo la presidencia de Joaquín Ascaso se ocupó de Transportes y Comunicaciones. Cuando el Consejo de Aragón fue disuelto por el gobierno republicano, en agosto de 1937, pasó a integrarse en el Servicio de Información del X Cuerpo del Ejército, en el SIEP (Servicio de Información Especial Periférica), que prestó notables servicios de sabotaje e información tras las líneas enemigas.

Tras el desenlace de la Guerra Civil española se exilió en Francia donde, tras su paso y fuga del Campo de internamiento de Vernet d'Ariège, se instaló en Toulouse. Desde aquella fecha, empezó a tejer una organización de guías y pasadores que sacaba personas de España por las montañas pirenaicas. De esta manera facilitó la salida a (y de) Francia a centenares de personas a cambio de armas y de dinero para la luchar contra Franco.
Al producirse la invasión alemana de Francia, el Grupo Ponzán pone en 1941 su organización al servicio de la red Pat O'Leary, la más amplia e importante red de evasión, información y correo al servicio de la resistencia y los aliados entre 1940 y 1944. La labor del Grupo Ponzán dentro de la organización Pat O’Leary se centró mayoritariamente en recoger aviadores aliados que caían en suelo francés, ocultarlos y facilitarles una residencia, procurarles ropa, comida, asistencia médica y documentación falsa, para que después de cruzar los Pirineos pudieran regresar a territorio aliado vía Portugal y Gibraltar.

En abril de 1943 fue detenido en Toulouse y puesto en manos de la Gestapo. Aunque a la hora de clasificarlo se recurre al apelativo de “hombre de acción”, Ponzán no tenía las condiciones físicas que normalmente se suponen a estos hombres, la miopía que le valió el apodo de “El Gafotas” es representativa de sus limitaciones físicas. Fueron la astucia, la inteligencia y el rigor intelectual los que le permitieron sobrevivir y ser eficaz en un mundo turbio de espías y agentes dobles. No iba armado y cuando lo detuvieron no opuso resistencia. Cuando Toulouse estaba prácticamente rendida al avance aliado, concretamente dos días antes de que los alemanes abandonaran la ciudad, la Gestapo lo sacó de la cárcel y lo fusiló en en Buzet-sur-Tarn, un pueblo del pirineo francés, junto a unas cincuenta personas más, a las que prendieron fuego después de dispararles.

Fue reconocido y condecorado a título póstumo por los gobiernos y ejércitos de Francia, Inglaterra y Estados Unidos y es forzoso reparar en que este reconocimiento nunca le llegó de España. De los cuadernos de Ponzán recuperados tras su muerte es posible conocer la identidad, y a veces incluso la fotografía, de 311 personas evadidas por su grupo, entre las que se encuentran militares de alta graduación y políticos, personalidades científicas, muchas familias judías (algunas acaudaladas) además de otros perseguidos de toda condición social. La bibliografía referida a la época sitúa la cifra de evadidos por el Grupo Ponzán en torno a las 3.000 personas. El Ayuntamiento de Toulouse, presidido por el alcalde M. Pierre Cohen, le dedicó un paseo en su honor.
Fuente: Wikipedia