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14.12.2007
La cita es en el bar Rugaca. A eso de las seis...
Con puntualidad exacta y precedido de su sonrisa, ahí está."Me gusta esta zona, las cuatro esquinas. En mi localidad natal hay un rinconcito parecido.
Y es que Héctor (Tico) es un oscense nacido lejos."Vi la luz en Cuba; en el centro de Cuba". Y acota: "En Cumanayagua, un pueblecito al pie de la montañas, en la provincia de Cienfuegos"

Preguntado acerca de la peripecia vital por la que ahora se encuentra entre nosotros, me cuenta que " Yo había salido ya de Cuba en diferentes ocasiones como parte de una compañia teatral cubana; principalmente por América latina. En el 2.000 hicimos una gira por Europa, tras la cual regresé a la isla; y en el 2.002, en el transcurso de otra gira, me quedo. Una temporada corta en Barcelona y ya, finalmente, aquí."
Y añade: "Yo mismo no alcanzo a expresar exactamente las razones de mi viaje vital ,ni de mi estancia aquí. Creo que puede ser un deseo de conocimiento amplio, una especie de veneno de viajero y sed de experiencias". Aquí Tico rememora la figura de su abuela, su primera compañera de viaje, con la que recorrió, motivado por visitas familiares, muchos lugares de Cuba."Porque no soy un exiliado político, ni un inmigrante económico, prosigue, si bien es cierto que estuve tres años sin pasaporte, sin poder volver a Cuba, por unas razones que aún nadie me ha comunicado."

Tico, en ocasiones, mientras habla mira hacia un horizonte que el interlocutor apenas imagina. Es como si pusiera una voz en off a una película que sólo él puede ver. Y, por cierto: ¿Soy sólo yo, o alguién más aprecia un cierto parecido físico entre nuestro vecino y un jovencísimo Antonio Gala?

"En Huesca conocía yo a varios amigos de la época de la Escuela de Arte de Cuba; entre ellos a uno que es como un hermano para mí. Y vine a visitarlos.La banda sonora de esta primera visita la puso Joan Manuel Serrat, al que pude ver tocando en el pabellón. Y, además, por mi casa en Cuba había pasado mucha gente oscense".

El relativo silencio de la zona de mesas se quiebra con la entrada de Miguel Solana (al que tengo el gusto de volver a saludar) y sus compañeros de instituto. Decidimos trasladar el resto de la conversación a la plaza Luis Lopez Allué y, en esta tesitura, hacer una visita breve el Museo Pedagógico que en ella se ubica.

"Me gustan los colegios en Huesca; su pedagogía de libertad...", prosigue Tico. "Y también me gusta Huesca porque es una ciudad discreta, no es una ciudad invadida de contínuo por oleadas de turistas. No es una Barcelona, que llegó a agobiarme. No creo que haya ninguna oferta lo suficientemente atractiva como para que me vaya de Huesca; quizás el amor, pero tampoco estoy seguro de ello..."

"Sí que hecho de menos otro concepto de fiesta, de relación social, más piel a piel menos planificada tanto en lugares como en formas.En suma, algo más de espontáneidad, de la fiesta por la fiesta, por estar vivos y alegres sin más.No tanto la fiesta oficial, en horas y lugares estipulados".

De escenario en escenario. Tico imparte clases en varios colegios de ciudad; clases de teatro y expresión corporal. También trabaja con vecinos de la tercera edad. Y continúa representando historias ,propias y ajenas, con las gentes con las que forma compañía. Nos despedimos con la promesa de mantener el contacto. ¡¡Que tengas un fantástico tercer acto, amigo!!