Miguel Solana: Tierra y Libertad

30.10.2007
Nace Miguel en Artieda, localidad sobre la que se ciernen espadas de Damocles que creíamos del siglo pasado. Y de ahí a Javier , a estudiar interno; luego serán Pamplona , Zaragoza y Hospitalet los escenarios por donde discurrirá la peripecia vital de este profesor... Y, ya con treinta y cinco años, recalará Miguel en Huesca.

Huesca, una ciudad cerca de todo lo que ama Miguel. Cerca de Artieda, cerca de Zaragoza, cerca de la montaña, inmersa en naturaleza. "Una ciudad de dimensiones humanas, donde todo está hecho a la medida del hombre, cercana , familiar, donde tengo amigos y en la que tengo anclas afectivas", me cuenta. Y añade que "a mi edad no se hacen planes de futuro y mudanzas; y estoy muy bien en Huesca. Pero quizás volver a Artieda ..."

Lo que no le gusta es la poca energía vital;la sensación de que Huesca es una ciudad no sólo cómoda, sino acomodaticia. Que quizás le falta un poco más de tono muscular, de nervio... Una ciudad aburguesada cuyo máximo referente es, paradójicamente, una personalidad como Ramón Acín.

Reconoce Miguel la escasa altura dialéctica del discurso político; en un instante me disecciona la "cantera" de políticos que existe, sus motivaciones, dificultades y escasa preparación. Y su conlusión es pesimista.

Parece disfrutar Miguel con la conversación. Casi tanto como con el vermú y el pincho de anchoa y aceitunas que delicadamente consume. Un hombre de gustos sencillos, de bar castizo junto a los Porches de Galicia.

Y repasamos temas. Hablamos de las lenguas que se hablan en Aragón."El problema del aragonés es que las asociaciones que luchan por él están tan fraccionados como el idioma mismo", afirma antes de continúar diciendo que "hay que verlo como un derecho de las personas a expresarse en su lengua vernácula. Y debe ser regulado. Nadie habla de inmersiones linguísticas ni nada similar; tan sólo de cosas tan simples como que a todos aquellos que se esfuerzan en propagar el amor a la lengua dando clases y organizando actividades garantizarles, al menos, un salario digno." También me confiesa Miguel su incomprensión hacia aquellos que manifiestan sensibilidad selectiva hacia los castellanohablantes y su problemática en Cataluña o País Vasco y, sin embargo, se muestran indiferentes aquí hacia nuestros vecinos que hablan catalán o aragonés. Incluso, dice no comprender la escasa concienciación con el tema de Marcelino Iglesias, siendo natural de Bonansa.

Hablamos también de la "aventura europea" junto a ERC. Y lo dice muy claro Miguel:" Era un momento en el que podíamos, coaligados con diferentes fuerzas, hacer visible en Europa problemáticas que, si no lo hacíamos nosotros, serían invisibles. Y eso es todo, y el tiempo dirá lo que sea... De ahí a acusar a CHA de admitir planteamientos pancatalanistas o de ser tibios en el conflicto de los bienes de la diócesis Barbastro - Monzón no responde sino al interés de confundir todo."

Desgranamos aún algún tema más. La pervivencia del caciquismo adoptando ahora formas simplemente gansteriles, el presente del sentimiento republicano en Huesca, el peso de la creación artística de vanguardia en la programación cultural de nuestra ciudad, la constitución y su acatamiento por imperativo legal...

Llevamos más de una hora de charla. Temo abusar de Miguel, pero aún tengo cosas que comentar con él. Seguro que habrá ocasión. Seguro que será un placer.