I Jornadas contra los roles y estereotipos de género para visibilizar el sexismo

A nadie que mínimamente haya tenido la deferencia de seguir esta web se le escapa mi admiración por la Asociación de Vecinos Mº Auxiliadora. Su coherencia, su independencia y su capacidad de hacer amigos en los que fortalecerse y crearse enemigos (que se retratan ellos mismos) han sido nuevamente refrendadas en la negativa a aceptar una subvención municipal de 287 euros para la realización de estas necesarias y oportunas jornadas.

Jornadas que bajo el lema de "No somos mujercitas, ni queremos serlo" exhiben toda una declaración de principios extensible a muchas variantes del comportamiento y naturaleza humanos. La elección de temas es escrupulosa así como, no por accesorio menos importante, el acertado grafismo en la fotografía que ilustra el cartel anunciador: Una docena de mujeres que no se esconde ante la cámara; toda una actitud.
Y aquí van las reseñas del ciclo de conferencias; como siempre, en orden cronológico inverso.

















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06.11.2014.- De pie y apoyada ligeramente sobre el filo de la mesa. Así comienza su charla la abogada Mª Teresa Lacasa. Aborda el tema "Evolución de la situación jurídica de la mujer en España desde la dictadura hasta la actualidad ". Algo más de veinte personas; sólo tres hombres...
A priori, un título como el que nos ocupa puede asustar al más pintado en el temor, muchas veces justificado, de asistir a una enumeración académica de leyes, articulados y enumeración de casos y sentencias. Interesante también, sin duda, pero poco atractivo para un público no versado en temática jurídica. En esta ocasión hubiéramos errado: la charla, con un evidente despliegue de cercanía, comunicación y complicidad con el auditorio, lleva al mismo a asomarse a un pasado enormemente próximo en el que la discriminación para con la mujer era realidad cotidiana prácticamente incontestada.

Trata Teresa en su exposición las vertientes Civil y Penal a las que eran abocadas las mujeres por el entramado jurídico. Relata que la mayoría de edad para las mujeres se estipulaba en los 23 años, edad hasta la cual no podían salir de casa a no ser que fuera para casarse o para ingresar en una orden religiosa. Estaba en plena vigencia el Código Civil de 1889 (tras el brusco frenazo y marcha atrás que supuso la dictadura), el mismo que, en su artículo 1263 equiparaba a las mujeres casadas con los dementes, los locos o los menores.
Incapacidad de obrar de la mujer derivada del concepto "obediencia debida" al marido, sumisión ésta aceptada a cambio de "proteccion" y que llevaba, por ejemplo, a obligarse a seguirlo dondequiera que fijara éste su residencia, a adoptar su nacionalidad y/ la vencindad civil y más cosa que ahora pueden parecernos increíbles.

Otra muestra de la diferencia de trato es la referida a la infidelidad conyugal. Basta una vez en el caso de la mujer para que se considere delito; en el caso del hombre es preciso el amancebamiento. De igual modo discriminatorio se trata el asunto de la Patria Potestad, siempre en manos del padre de familia. O la llamada "licencia marital" , de facto un poder quasiabsoluto que el hombre ejerce sobre su mujer pudiendo negarle el ejercicio de acciones civiles básicas como la obtención de un pasaporte o un carnet de conducir, el acceso y la administración, incluso, a sus bienes privativos, su asistencia a juicios o su posibilidad de ser tutora. Todo esto hasta ayer, prácticamente.

Hace un alto aquí Teresa para rememorar los tiempos de la II Repúbliza y el avance en la conquista de derechos que apuntaban a la igualdad. Habla del derecho al sufragio femenino (cuestionado , incluso, por sectores progresistas de la época que veían en el mismo la oportunidad de las fuerzas más retrógradas para retomar el poder), comenta la paradoja de que hubo momentos en los que una mujer podía ser electa pero no electora y finaliza este paréntesis de respiro histórico afirmando que no es que España sea diferente por haberse quedado descolgada, en el ámbito europeo, de la corriente pro-igualdad; simplemente es que 40 años de dictadura en la que el modelo femenino estaba representado por mujeres como Pilar Primo de Rivera dan para muy pocas alegrías y aún para menos avances.

Ese Código Civil del 1889, tras su restauración "manu militari", permanece intacto hasta 1958 donde es levemente reformado. Ya la mujer casada en segundas nupcias no perderá la patria potestad (recordemos que debe ser viuda para casarse nuevamente) de los hijos habidos en su primer matrimonio, podrá ser tutora e, incluso, testigo en asuntos testamentarios.
En 1975, se suprime la licencia marital, estableciéndose que el deber de obediencia ha de ser mutuo. Eso sí, el marido sigue administrando los bienes conyugales y ejerciendo en soledad la patria potestad.
Será con la Constitución del 1978 cuando quedará establecida la no discriminación por razón de sexo y donde se induce a los poderes públicos a promover la igualdad real. Quedarán algunos flecos intocables como el derecho sucesorio a determinados títulos nobiliarios y la preferencia en términos sucesorios monárquicos.
Se referirá también la ponente a la Ley de Divorcio de 1981 donde entiende existe una clara apuesta por la igualdad. De la misma destacará dos aspectos importantes: por una parte el concepto "pensión compensatoria", que establece el derecho a la misma en función del desequilibrio económico y profesional derivado de la asunción de roles sociales diferentes; por otra parte el hecho de que, en caso de separación de bienes previa, se contabilizase el trabajo de la casa y familia como haber de la mujer.
Para finalizar este aspecto Civil del tema, hace referencia Teresa al concepto de acción positiva, justificando el mismo en el enorme desequilibrio entre géneros en el punto de partida y la necesidad de paliar esa desventaja. Concluirá afirmando que, en términos de Derecho Civil, no existe discrimación desde 1981.

Pasando al tema Penal, recuerda el ya citado trato diferente dado a adulterio para detenerse en aspectos tales como el honor.
Relata que en la legislación vigente en 1944 el uxoricidio (homicidio de la cónyuge por parte del marido) por cuestiones de honor se pena con destierro en caso de muerte. Si el ofendido se limita (¡!) a causar lesiones no hay reprensión penal.
Concepto éste del honor que, si es el de la mujer, permite ser argumentado como atenuante en el caso de aborto, infanticidio o abandono de menor; hecho que se mantiene hasta 1995.
El honor de la mujer como histórica losa para ella misma. Una prostituta no tiene honor por lo que las agresiones sexuales ejercidas contra ella no son delito. Tampoco una mujer casada puede alegar haber sido violada por su marido, habida cuenta del consentimiento tácito y obediencia debida al mismo, lo que la imposibilita para rechazar propuestas sexuales.
Es en el año 1985 cuando ese trasnochado concepto del honor sale del código penal y, en su lugar, se habla de delitos contra la libertad sexual, pudiendo relegar al olvido la necesidad de la agredida de denunciar para que pudieran iniciarse las diligencias oportunas (carácter semipúblico del delito) y las estrambóticas maneras de reparar el daño causado (llevar al altar a la "ofendida" u obtener su perdón).
Finaliza este apartado la conferenciante haciendo referencia a la prohibición de publicidad y venta de anticonceptivos hasta 1978.
En el campo de las acciones positivas, comenta que existen dos leyes especialmente controvertidas; una, la de "Protección integral contra la violencia de género" (cualquier agresión y/o amenaza del marido para con su mujer es delito; no así en caso contrario) y, la otra, la "Ley Orgánica para la Igualdad efectiva entre hombres y mujeres", que establece que la carga de la prueba en asuntos de acoso laboral recae en la parte demandada.

El aspecto laboral de la discriminación entre géneros no es tema contemplado del encuentro de hoy. Pero Teresa no puede obviarlo sin, al menos, hacer referencia a Pilar Primo de Rivera y sus declaraciones en el sentido de la incapacidad femenina para crear, para idear, para inventar nada... Tan sólo su disposición para recoger lo que el hombre ha realizado en campos tales como la ciencia y el progreso humano.