Ya sólo quedan cuatro paredes arañadas
y un escudo de hojalata roñoso y oxidado
la pizarra pintada en a pared, una fecha y monigotes
y cachos de un pupitre bajo tellas escachado.
¡Aquel niedo viello de torcazo en a carrasca ...!

("La escuela en la memoria", de Rafael Jiménez. p. 218)


La escuela en la memoria

Otros artículos en esta web, con referencias a Rafael Jiménez:
- Huesca: Vamos a la Escuela
- Los secretos del Museo

Fotos de la presentación de "La escuela en la memoria", pulsando AQUí


29.06.2010.- CPR, Huesca

No deja de tener un punto de audacia eso de presentar un libro justo en el tiempo de eso que llaman "la previa", esto es, la hora inmediatamente anterior a un encuentro de fútbol de los que, mediáticamente inducidos, paralizan un país y convierten en "bichos raros" a quienes se aíslan de evento tal. Pero los organizadores del acto de hoy,con independencia de sus posibles intereses futbolísticos, celebran la trayectoria profesional de un hombre que ha unido a esa dosis imprescindible de audacia la tenacidad, el rigor, la seriedad y, sobre todo, eso que llamamos, en palabra dotada de decenas de interpretaciones, la vocación; la vocación entendida como amor y entrega al arte y oficio de la enseñanza, como curiosidad y mimo ante las herramientas facilitadoras del acto pedagógico, como mirada tierna y evocadora de las tantas y tantas generaciones de aragoneses que gozaron/padecieron de la escuela de la época, como puntillosa búsqueda, localización, inventariado y conservación de cualquier objeto del que emanara aún el olor penetrante y acre mezcla de sudor infantil de viernes, goma de borrar y tajaduras de lapicero...

En suma, el que hoy ocupa el estrado de este abarrotado salón de actos no es el antiguo director del CPR de Huesca, ni el director honorario del Museo Pedagógico de Aragón, ni el maestro que , con diecinueve años, ejercía en diferentes pueblos, ni el poseedor de la Cruz San José de Calasanz al mérito educativo. Quien hoy se dirige a nosotros, con la cercanía y cordialidad habitual, es, además de todo lo anterior, el hombre que acometió el proyecto de traer al presente más de cien años de escuela, proyecto que convirtió en eje troncal de su vida profesional; y que, de paso, enriqueció las nuestras.

Este Rafael que en breves momentos comenzará su alocución ante personalidades de relieve político, pedagógico e, incluso, sindical dentro del mundo educativo lo hará con emoción contenida, con la seguridad y confianza del trabajo bien hecho y con el ganado respeto y afecto de la concurrencia. Este hombre que se presenta ante nosotros con la modestia del opositor primerizo es, desde mucho tiempo atrás para quienes esperamos sus palabras, amigo en lo personal y maestro de maestros en lo profesional.


Se inicia el acto con Rafael Jiménez acompañado en la mesa principal de la consejera de Educación del Gobierno aragonés, María Victoria Broto, el director del Museo Pedagógico de Aragón, Víctor Juan, y el director del CPR, Enrique Satué.
Satué, en breve alocución, recuerda aspectos episódicos del CPR y expresa su agradecimiento a Rafael " por darnos la satisfacción de que una historia, que un día se nos presentó complicada, hoy la veamos bella y prometedora; la del Museo Pedagógico de Aragón”.
Víctor Juan, por su parte, expresa su alegría por "la presentación del libro, muestra del tesón y la generosidad de Rafael Jiménez, en su empeño por recoger el patrimonio histórico educativo que estaba disperso. Al agradecimiento por esa labor, afirma VJ, sumamos desde hoy la de haber escrito para nosotros esta obra”.

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En el cemento ha crecido la hierba. Ahora la veo.

Nadie habla, nadie se mueve... Nadie, siquiera, se abanica cuando Rafael inicia su intervención.
Comienza Rafael haciendo alusión al tópico de las acciones acciones precisas para trascender, entre las cuales está la de escribir un libro. Afirma haber cumplido sobradamente con la primera ( es padre de cuatro hijos) y escasamente con la segunda, si bien recuerda perfectamente el par de árboles por él plantados: el primero, junto a su padre, un chopo en Berdún; el segundo, un pino en las cercanías del polvorín de Apiés junto con profesores y alumnos del Pío XII y en presencia del entonces alcalde Luis Acín.
Lo de escribir un libro no se lo planteó mucho más tarde; quiso hacerlo en modo y forma tal que mereciera la pena ser guardado y quiso hacerlo porque "lo que no se escribe es como si no sucediera".
Menciona el maestro aspectos tales como la importancia de los CPR como recuperadores y custodios de materiales pedagógicos, embriones de futuros centros museísticos evocadores de una época en la que en todas las escuelas de España se enseñaba lo mismo, poco más o menos, y con instrumentos muy similares. En ese sentido, el libro cuenta las actividades de sensibilización y divulgación, las más de cincuenta charlas y exposiciones y la evolución de la Institución Escolar a lo largo del siglo pasado y la transición hacia un nuevo modelo..
Enuncia Rafael que el libro está escrito con tres eSes.:
- La S de SENCILLEZ, buscando su comprensión también entre lectores ajenos al mundo educativo.
- La S de SINCERIDAD, sin ápice de ficción en sus líneas, si bien se guarda para él algo de la verdad de esos años.
- La S de SENSIBILIDAD hacia una profesión u oficicio vivida en sus muchas facetas y circunstancias.

Llegado el capítulo de los agradecimientos no deja a nadie fuera; en la figura de los cargos presentes, y por medio de los mismos, agradece a las plantillas del Museo Pedagógico y del CPR su apoyo y aliento;también tendrá una especial mención a Eva Almunia por su prólogo.
Y termina Rafael con algo especialmente emotivo: Recuerda que, días atrás, en una comida con el actual equipo del CPR, Merche tuvo el detalle de colocar, en el espacio de cada comensal, un haiku, un pequeño poema de breves palabras y amplia sensibilidad; el que le tocó en suerte decía:

En el cemento
ha crecido la hierba.
Ahora la veo.

Concluye Rafael:"Lo dije aquel día y puedo decirlo esta tarde. En el cemento de las dificultades, de los desalientos, de la incomprensión en ocasiones, de los olvidos, ha crecido la hierba de los buenos recuerdos, de ilusiones nuevas, de esa amistad de años y años sin quebrarse, de un algo que quiero entender como un reconocimiento. Esta tarde os veo a todos vosotros. Gracias."

Una ovación explota en la sala tras las últimas palabras de Rafael; ovación que no comenzará a decaer hasta iniciada la proyección del corto de Carmen Péres y Ángel Gonzalvo; corto que recoge, junto a retazos de películas de ambiente escolar, el estado ruinoso de muchos centros escolares de la provincia. Y a un afanoso merodeador de todos ellos (un juvenil Rafael por el que no pasan los años) tocando , limpiando, anotando, jugándose el tipo entre muros a punto de derrumbarse ...



Las últimas palabras "oficiales" del acto de hoy las pronuncia la Consejera de Educación del GA, Mariví Broto. Rememora el momento en el que Rafael traspasa la puerta de la falsa de la antigua casa-escuela de Tiermas y encuentra sus útiles de estudiante. Piensa que todo el empeño de Rafael gira en torno a un sueño: recuperar esa escuela sin nostalgia y revivir para las generaciones venideras lo que fue.
Y continúa Mariví:" Pensemos, nos dice Rafael; podemos teorizar, pero se hace mejor tocando, acariciando los objetos. Y una de las escenas más bellas es cuando ves a los niños paseando en los pasillos del Museo Pedagógico, tocando los objetos, recibiendo explicaciones acerca de para qué eran las herramientas que ven ..."
Concluye la consejera elogiando la profesión de docente y alabando el entusiasmo de los maestros y el amor a la enseñanza." Buena muestra de todo ello es Rafael, persona a la que agradezco toda su trayectoria en este mundillo tan nuestro"





Me marché más mustio que otras veces
imaginándome una diferente primavera
con vida en el pueblo, con fumo, voces y zagales
y abierta otra vez la vieja escuela ...
("La escuela en la memoria", de Rafael Jiménez. p. 218)



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"El director y artífice solitario del Museo Pedagógico debería contar algún día su largo periplo y la frustración que ha sentido durante años al ver cómo, siendo pionero en España dentro de la recuperación de este tipo de colecciones, en otros lugares alcanzaban la categoría de museos, mientras en Aragón no se comprendía su dimensión"
Emilio Aso Puivecino, Diario del AltoAragón, 08/04/2006. Cartas al director

Título: La escuela en la memoria
Autor: Rafael Jiménes Martínez
Edita: Gobierno de Aragón y Museo Pedagógico de Aragón
Prólogo: Eva Almunia Badía

"Le he escuchado explicar sus viajes por los pueblos, recordar sus escuelas abandonadas, describir el chirriar de las puertas de falsas y trasteros donde acumulaban polvo objetos tan valiosos como ese Método práctico para aprender a leer de 1836 que marca la fecha de inicio de este recorrido por la educación que propone Rafael."
Eva Almunia Badía .Secretaria de Estado de Educación y FP

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Lo primero que llama la atención al tomar este libro en las manos es la calidad del papel, su grosor, lo cuidado de su impresión gráfica y el detalle siempre exacto y siempre relacionado con el mundo escolar.
Tras la carta que induce, conmina, suplica, sugiere ... (¡y consigue al fin!) que el autor explique en un libro cómo fue, cómo es y cómo seguirá siendo este periplo de Rafael en pos de un sueño recuperador de parte importante de nuestra memoria, accedemos al prólogo sencillamente emotivo, elocuente y claro de Eva Almunia.

Y comienza el relato de Rafael abriendo "el bolso de las ideas" sobre la mesa de trabajo. El bolso viejo sobre la mesa nueva. Y esparce su contenido Rafael; una agenda que imagino muy sobada, recortes de prensa, el primer tríptico, tarjetas de libreros de "viejo", teléfonos de ojeadores de piezas, el de isabel (la desconocida de Ochagavía), el trocito de cinta souvenir de la inauguración del Museo y tantas otras pequeñas - grandes cosas que constituyen el punto de partida de este libro ...
El punto de partida de un viaje decenas de veces a punto de ser abortado.


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"[...] necesidad de dinamizar y dar cuerpo definitivo al Museo Pedagógico del CPR de Huesca que, siendo pionero en su género, gracias al esfuerzo de su director Rafael Jiménez, yace varado en la más oscura bahía del olvido"
Enrique Satué. Caldearenas. Un viaje por la Historia de la Escuela y el Magisterio rural.Prólogo.

Leyendo esta obra de Rafael, tiene uno la sensación de que, al igual que a otra mucha gente de innegable valía que puebla esta ciudad, le pierde la "buena educación". O el exceso de caballerosidad.
Me explico: No sé como ha podido este hombre resistirse, a estas alturas de la película y colocado en su lugar por el tiempo y la obra realizada, a ajustar cuentas con esa legión de bobos y envidiosos que han buscado siempre un pero, una objeción, un algo que perturbase el buen discurrir de un proyecto ambicioso; ambicioso en sus objetivos, que no en su coste.
No puede el redactor de estas líneas por menos que admirar el equilibrio y la serenidad de este hombre que ha visto que su simple inquietud movía bajas pasiones de gentes, en principio, cercanas al oficio de enseñar;y no puede por menos que admirar su capacidad de indiferencia ante estas gentecillas, ahora que los fines están conseguidos y reconocidos; y no puede por menos que admirarse de la natural habilidad de Rafael para conseguir, con su trato directo y humano, rodearse de tantas buenas gentes que lo aprecian.

Antes de enterrar en el desprecio más absoluto a estas gentes émulas del perro del hortelano, permítaseme tener, por el paralelismo, un pensamiento hacia los organizadores del homenaje a Mariano Constante, bajo el cual se instaló en el IES Pirámide, creo recordar que en Abril del presente año, una magnífica exposición de trajes, uniformes, armas y pertrechos varios de la GCE y la II GM, acompañada de visitas personales de los pocos supervivientes que van quedando tanto del drama que asoló nuestra patria como de los campos de concentración nazis y conferencias varias. Pues bien, tengo entendido, por fuentes directas del evento, que hubo algún profesor/a que lamentó las molestias que tamaño montaje ocasionaba al normal desenvolvimiento de las actividades diarias. ¡¡Sin comentarios!! Son los de siempre.

Veamos alguno de esos palos en las ruedas:
- "Fernando Elboj sugirió el colocar a la entrada (del CEP Huesca) alguna recreación de aula antigua, algo que por diversas circunstancias sólo fue posible hacer un tiempo después y no sin vencer algunas inexplicables reticencias por parte de la dirección del colegio." (pag. 25)

- "Las situaciones provocadoras de esa impresión de no ser escuchado ni tenido en cuenta han sido numerosas.[...] A veces lo de el perro del hortelano se hacía real y amarga verdad. Guardo en la memoria el nombre de varios pueblos donde me consta que quedan de estos materiales porque los he visto. Lo triste es que en alguna ocasión, cuando he vuelto a alguno de ellos, ya había desaparecido el fondo. Se habían tirado las cosas o alguién las había cogido."
La escuela en la memoria. Tiempos de luchar por lo evidente, pag. 69

- "El pueblo, que no nombro por ahora, acababa de celebrar sus fiestas.[...]Bajé los libros y la esfera al coche y noté enseguida que se estaba creando un clima de prevención y desconfianza con los comentarios y la mirada cruzada de uno de los que intervenía en el corrillo, algo reus y malcarado y con evidentes síntomas todavía de la resaca fiestera.[...] La sorpresa nos esperaba al final del pueblo porque, cruzado en la calle, estaba un tractor que no dio ninguna señal de dejar la calle libre. Tuve que bajar y, bueno, ¿se imaginan quien estaba al volante como si estuviera encima de un tanque de guerra?[...]
Aquello, y las respuestas que había ido recibiendo de las instituciones ya descritas anteriormente me hicieron pensar y plantearme seriamente abandonar el proyecto y dedicarme, como los demás compañeros directores de los otros CEPs, exclusivamente a las tareas y responsabilidades propias del Centro de Profesores, que no eran pocas. "
La escuela en la memoria. Tiempos de luchar por lo evidente, pags. 75,76 y 77


¡No me quisieron dar la vieja cartera de cartón
y cerraron el arcón con un lamento seco de la tapa!
Crujieron otra vez los hundidos escalones
y me marché más triste, más vacío, más sin alma ...

La escuela en la memoria. Posos de recuerdos,pag.57

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"Imagino como borrasteis con prisa las pizarras
para despertar por laderas, rocas y carrascas.
Cómo la tinta azul luego fue sangre
para escribir en cuadernos para clase, planos de batallas y previsiones de bajas y victorias."

La escuela en la memoria. Batallón de la pluma. Ilusiones, pasiones y miedos,pag.142

Recorre Rafael en su relato las vicisitudes de más de 100 años del magisterio español; vicisitudes, vaivenes y circunstancias ajenas, en principio al mundo estrictamente escolar, si bien de fuerte influencia en el devenir de la escuela.
No obvia la guerra civil.
En este sentido, dedica una amplio espacio al llamado "Batallón de la Pluma" y a los diarios personales de personas del mundo educativo envueltas en los acontecimientos de la GCE. Y si bien todas las fotografías antiguas recopiladas tienen su punto de interés, a quien estas líneas escribe le llama poderosamente la atención la fotografía de la página 146 (pie de foto: El mal ejemplo de los mayores) que muestra una veintena de alumnos, no mayores de doce años, haciendo alarde de sus armas en pose de formación militar.

También la depuración del magisterio: "Es indiscutible que las masas que integran las hordas revolucionarias, cuyos desmanes tanto espanto causan, están formadas por los hijos espirituales de los malos Maestros que envenenaron al pueblo español. Si queremos hacer fructífera la sangre de nuestros héroes y nuestros mártires, es preciso, con el alma serena y el ánimo dispuesto, hacer justicia con los que sembraron el mal..."
La escuela en la memoria.Ilusiones, pasiones y miedos,pags. 151 y 152

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"La Escuela en la memoria" es un libro con decenas de ilustraciones; carteles de exposiciones, portadas de libros de texto y, sobre todo, fotos. Fotos que trascienden y son ya documentos históricos. Clases completas, con su profesor/a al frente, posando de manera ordenadamente fotográfica. Caras que nos miran desde un pasado no tan lejano y parecen susurrarnos, como en "El Club de los poetas muertos", el eterno Carpe diem transmitido de generación en generación. Niños que apuntan fusiles, otros muy formalitos con los brazos cruzados mientras sus madres ( en un alejado y fuera de profundidad de campo) contemplan la escena. Hombres de uniforme, identificados los maestros, que en breve recibirán una de las lecciones más duras. Escuelas derrumbadas, espaldadas en terminología aragonesa, auténticas ruinas que ocultan tesoros para que Rafael los descubra...

Ahora que, con eso de internet, los PDFs, el MP3 y similares, hemos visto que se puede (y legalmente, además) tener cientos volúmenes literarios u obras musicales en un disco duro portátil de pequeño tamaño, nuestras bibliotecas han menguado mucho. Razón de más para ser muy selectivos con los libros "en papel" que poseemos. Uno de los que yo poseo, con orgullo, es esta "La Escuela en la memoria" de este empecinado Rafael Jiménez que ha parido con esfuerzo y tesón una obra maestra de afecto al mundo educativo y de lectura obligada para cualquier maestro que en Aragón desee ejercer. Porque la historia de la escuela, de nuestra escuela, es también nuestra historia.