Día(s) Orwell en Aragón



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Salvador Trallero


Fernando Casal


Itziar González


Andrea Lucio


Jordi de Miguel


Interesante y variado programa el ofrecido para este fin de semana por la editorial Sariñena, Colectivo Día Orwell Barcelona, Casa La Una y los ayuntamientos de Sariñena y Poleniño.
Combina ayer y hoy, usando como nexo la figura del escritor por estos lares y supone una reivindicación permanente del espíritu crítico tanto del combatiente inglés como de las gentes de Monegros, uniendo en problemática común lugares tan diferentes como Las Samblas y la comarca monegrina, en grito de llamada a la organización y rebeldía contra el desánimo y la resignación.
Una magnífica idea, con antecedentes previos y cercanos en Alcubierre y Robres, y que ojalá se consolide en futuras ediciones.

Sábado, 21 de junio. Casa de Cultura Sariñena. 20:00 horas.
A la hora prevista y ante un auditorio que llena, casi en su totalidad, el local habilitado en la Casa de Cultura, se inaguran estas jornadas. Salvador Trallero, acompañado del escritor y activista Fernando Casal, da la bienvenida a asistentes y ponentes y hace un recorrido somero acerca del escritor, su presencia en estos lugares y su influencia tanto en la literatura universal como en el territorio que pisamos.
Fiel a su línea, el editor y escritor sariñanense aboga, una vez más, por la cultura como arma de liberación de las personas, los pueblos y los territorios. Fiel a su línea, llama a despertar conciencias y conocer realidades para proyectar un futuro de esperanza.

Le sigue en el uso de la palabra Fernando Casal que, en su intervención, explica las razones por las que G.O. sigue siendo un escritor actual. Cuestiones sobre las que ya avisa, tales como la perversión del lenguaje a base de eufemismos, la reescritura del pasado y la necesidad de mantenerse siempre alerta ante el poder (por esencia siempre tentado de autoritarismos varios), se plantean a lo largo de su obra.Con clarividencia certera.
Junto a esas consideraciones, desgrana notas biográficas del protagonista de la jornada. El elitista colegio de Eton, el encontronazo con el horror en su etapa de policía colonial, su paso por Monegros y su estancia en Barcelona...
Y no termina sin indicar que nombres como Siétamo, Monte Oscuro, Sariñena, Robres o Monzón se hicieron universales gracias a la escritura de este antifascista. Que fue uno de aquellos que avalan el hecho de, algo de lo que deben sentirse muy orgullososo los monegrinos, "la Historia pasó por aquí".

En este instante entra en juego Itziar González, que introduce un nuevo tema en este encuentro informal en el que se ha transformado la tarde. Las Ramblas, espacio urbano que conoció la peripecia vital de G.O, ayer y hoy. Itziar González es arquitecta y componente del equipo "Kilómetro CERO" (KM0), equipo que ganó el proyecto internacional de intervención integral de las Ramblas (denominación que levanta las críticas de Itziar), convocado en su momento por el ayuntamiento y que duerme ahora en algún cajón de algún despacho.
Cuando da el dato de que en Las Ramblas de BCN tan sólo viven 48 personas, se levanta un eco de incredulidad. Explica que las Ramblas son un espacio de encuentro y conexión entre la montaña y el mar, el intramuros (barrio Gótico) y el extramuros (Raval), espacio que en la actualidad va arrinconando dicho carácter en favor del gran cajero automático en el que se ha convertido. Que el vecindario se va (lo echan) en un fenómeno que denomina CONTAINERACIZACIÓN, es decir un espacio urbano similar a las grandes zonas portuarias donde es opaco el contenido de los contenedores y su actividad, donde las policías son privadas, donde la vida cotidiana no es permisible y donde prima la falta de transparencia.
Ante ello, aboga por el rescate de Las Ramblas y sus habitantes, llegando, incluso, a proponer que se faciliten las experiencias vitales continuadas en el tiempo para aquellas personas que deseen poblar esos espacios.
br> Retoma la charla en este punto Fernando, relatando aspectos de la lucha del colectivo SOS RAMBLAS, de las interacciones del mismo con AMICS de LAS RAMBLAS, del café MOKA y el Poliorama, de las manifestaciones por ese paseo ayer y hoy, de la necesidad del conocimiento como arma de futuro...
Se convierte la charla en un debate a muchas bandas. Que si los catalanes se lo creen y no tanto los aragoneses, que si la dinámica del llanto y la queja eterna se supera con la actividad, que si el turismo está muy bien pero con un control que evite su masificación y el deterioro...

El último atractivo de la tarde es la presentación del cómic "Homenaje e Cataluña" a cargo de sus autores Andrea Lucio (ilustradora) y Jordi de Miguel (guionista).
Su intervención comienza con la lectura de un fragmento de Homenaje a Cataluña, como muestra del bienestar que siente G.O. y que no hace prever el horror al que se enfrentará horas después, cuando llegue a una BCN que se enfrenta a sí misma.
Mencionan los personajes, actuales algunos, como el hijo adoptivo de G.O., el propio Fernando Casal o Miquel Berga, cuyas intervenciones, casi a modo de documental con testimonios, salpican el tebeo.


Tras la firma de ejemplares y la acostumbrada foto grupal, el grupo se dispersa. Algunos van a cenar juntos; otros, a preparar la jornada de mañana.


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Domingo, 22 de junio. 09:00 horas.
Guiados por Antonio Escartín, el grupo conoce in situ posiciones militares de la zona y entra en contacto con el paisaje físico y el relato de los sucesos que acacieron en estos lugares.

Domingo, 22 de junio. Casa La Una. Poleñino. 18:00 horas.
Inicio texto Carlos Migliaccio Burgueño acerca de la intervención del médico e historiador Carlos Hervás.
Comenzó la ponencia del historiador y médico Carlos Hervás Puyal aludiendo al estallido de la guerra civil española; el mismo 19 de Julio, un día después del levantamiento militar golpista faccioso, en Barcelona los enfrentamientos callejeros se tradujeron en, tan solo en el hospital de la santa Creu i Sant Pau, 155 heridos con necesidades de atención de urgencia.
A ello se suma una cantidad de pacientes que restaban desde los días anteriores, copando así la capacidad de atención médica, cuyo margen de reacción se vio muy limitado. Sin embargo, la llamada al voluntariado consiguió paliar en buena medida estas deficiencias sanitarias.
Enseguida partidos y sindicatos de izquierda recogieron a sus heridos y organizaron sus propios centros de asistencia, algunas veces de forma un tanto improvisada.

Ante este contexto de abierto conflicto social, se formó el ´´comité central de milicias antifascistas´´ al que la Generalitat de Catalunya otorgó ciertas potestades para solventar los problemas de orden público. Entre ellas, el comité eligió los destinos y la logística de las milicias que, una vez apaciguados los efímeros focos sublevados de Catalunya, partieron hacia Aragón.
De esas milicias destacan la ´´Maciá-Companys´´ (la única que contó con el beneplácito oficial de la generalitat) y la ´´Perez Farrás-Durruti´´. Cada una transportó su propio personal médico entre los que se solían contar habitualmente médicos muy jóvenes (algunos recién licenciados), enfermeras, practicantes y camilleros.
La organización, por el contrario, corrió a cargo de un órgano común, el ´´Comité sanitari de les milicies antifeixistes´´. Este comité, al frente del cual estaba Jaume Aiguader, se encargó del enrolamiento de nuevos voluntarios, el reparto de suministros y el acondicionamiento de los espacios de intervención médica (depuración del agua, control de calidad de productos médicos, etc).

En muchas ocasiones se elegían municipios por su importancia estratégica, pero sobre todo por su fácil accesibilidad, vía ferroviaria. Por esto, los trenes se convirtieron en ´´trenes hospital y quirófano´´ que, ante los heridos más graves, se desplazaba hasta retaguardia (Reus, Lleida, Barcelona).
En este momento se produjo por decreto de la generalitat la militarización del personal sanitario, lo que significó que éste pasaba directamente a depender de las ordenes de las milicias en el frente. Fueron constantes las desavenencias entre los médicos, muchos de ellos conservadores, y la ´´acción revolucionaria´´ de las milicias.
Fin texto Carlos Migliaccioo Burgueño.

Posteriormente, en el que fue Hospital en la Guerra del 36, los visitantes visitarán una exposición de fotos del personal que allí trabajó. Fotos con el encanto del blanco y negro, con el juego añadido de encontrar similitudes y diferencias con el estado actual de lo retratado y con el reconocimiento, en la cara de algún niño, de algún familiar cercano.
También se conocerá alguna estancia de la casa que conserva mobiliario y suelo de cuando era un quirófano y podrá contemplarse un montaje audiovisual. Bonito colofón a un par de días de cultura e historia a la sombra de una figura como la de George Orwell.



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