Organizado por CGT, Los Verdes y Ecologistas en Acción, se desarrolla en nuestra ciudad un ciclo de charlas que, bajo el título de Miradas críticas, nos presenta una serie de materiales interesantes para la reflexión y el debate.
Reseño aquellas charlas a las que acudo.












La primera en la frente:"Muchas veces, cuando comenzamos un encuentro de este tipo, preguntamos al auditorio cómo ha venido al mismo; en esta ocasión, habida cuenta del tamaño de esta ciudad, lo obviaremos." Y sigue: "He traído un power point como chuleta, pero sin efectitos raros" avisa Carlos Puentes, que sustituye a Pablo Cotarelo en el día de hoy. Y lo dice avisando de lo denso de la conferencia de esta tarde. Con el interés del público conseguido y sin darse un respiro comienza Carlos dividiendo su intervención en diferentes apartados.

1.- El modelo energético y los cambios en la biosfera.Denuncia Carlos que estamos acostumbrados a vivir en una sociedad de cree que la energía es infinita, que vivimos al márgen del conocimiento de las disponibilidades de la misma y que el modelo energético basado en las extracciones y uso de combustibles fosiles está provocando efectos fatales en la biosfera. Apunta dos: deforestación y efecto invernadero.
2.- La observación del Cambio Climático.Menciona, como hecho incontestable, que han aumentado las emisiones de CO2 , que se ha constatado un aumento de la temperatura media del planeta, así como la fusión de glaciares y subida del nivel del mar. Y termina este apartado anunciando que nos acercamos al punto de no retorno de grave riesgo global, como el colapso de la Amazonía.
3.- Los impactos del Cambio Climático. Menciona Carlos el estrés hídrico, el nivel del mar que sube hasta 3,9 mm al año, el retroceso de los glaciares de montaña y la pérdida de la masa helada, la disminución del rendimiento de las cosechas, presiones sobre los ecosistemas, debilitamiento de estructuras sociales y conflictos humanos. Pondrá, extraídos de la prensa, ejemplos de todo ello: el Amazonas convertido en un vertedero de peces, el retroceso de los glaciares del Himalaya, el cutivo en países nórdicos de Europa de variedades que nunca habían sido víables (viñedos), la falta de agua potable en vastas zonas, el amurallamiento de Shangai ante una posible crecida de las aguas ...
4.- Las respuestas al Cambio Climático. Desde las individuales a las colectivas, basadas en la mayor posibilidad o no de realizarlas, de la coherencia personal y del autoconvencimiento de la efectividad de las mismas. Con respecto a las respuestas políticas, hará hincapié especial en el principio de precaución (no hacer algo si no estamos seguros de su inocuidad medioambiental) y en el de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, es decir que hay unas naciones más responsables que otras.
5.- El Cambio Climático y la lucha contra la pobreza. Añade una acepción diferente al concepto de pobreza. No es riqueza la basada en el consumo y acceso indiscriminado de recursos naturales, que nos hace identificar como pobres a sociedades muy adaptadas a los ritmos de la naturaleza y al acceso proporcionado a los recursos de la misma. Llamamos pobres a sociedades que tienen un dominio impresionante de las semillas o de la biodiversidad, por ejemplo.
6.- El protocolo de Kioto. Hace Carlos una exposición muy crítica del mismo, fundamentándose en que si bien el objetivo de bajar las emisiones de CO2 está muy bien, aunque sea escaso, los protocolos de flexibilidad hacen que su cumplimiento no implique ningún esfuerzo. En concreto denuncia la compraventa de derechos de emisión de dióxido de carbono-
7.- El futuro acuerdo post-2012 (Copenhague).Con respecto al tema de mayor actualidad es este momento, incide en la necesidad de fijar objetivos ambiciosos. Plantea rebajas de calado: 25-30% para Europa, 25% para Japón y entre un 22-25% para Rusia (con respecto, las tres, a 1990), un 17% para EEUU y un 40% para Brasil (con respecto, las dos, a 2005), entre otras...
8.- Justicia climática. Entiende Carlos que, en un espacio biológico limitado, el Norte ha contraído una deuda ecológica importante a causa de su política de desarrollismo consumista a lo largo de los años. De ahí deriva una deuda climática cuyo pago es una cuestión de responsabilidad y momento clave para el cambio de modelo económico.
9.- Amenazas para el siglo XXI. Fundamentalmente Carlos habla de un aumento de la temperatura de entre 2º y 7º. Hace un relato pormenorizado acerca de los efectos de tal calentamiento y avisa que se teme un pico de emisiones de CO2 en el año 2020. Habla ya de puntos próximos de no retorno y menciona que aún se hacen vaticinios más preocupantes.
10.- Algunas claves para afrontar el Cambio Climático. A modo de resúmen Carlos insiste en que hay que descartar falsas soluciones, cuestionarnos si estamos cambiando el modelo o persistiendo en el error, demandar soluciones urgentes y voluntades políticas acordes y, sobre todo, abandonar el crecimiento como objetivo deseable y plantearse , como nuevo valor, el decrecimiento.

El diálogo, como siempre, interesante. Hay quien rompe una lanza a favor de los chinos (¡Ya está bien de culparles de los males ecológicos actuales, gestados desde hace muchas décadas!), quien avisa de una nueva ofensiva pro-nuclear y quien pregunta acerca de posibles falsificaciones de datos.
Pero la intervención sorpresa es la última cuando un miembro del auditorio pregunta acerca de estelas de colores en los cielos, estelas dejadas por aviones. El estupor entre los asistentes es notable; nadie sabe de qué va la cosa. Y así se queda, claro.





Hoy la charla acaba de una manera diferente. Orador y público nos concentramos en la Plaza próxima a la Facultad donde se desarrolla el ciclo de conferencias para dar lectura a un manifiesto y proclamar que EL CLIMA NO SE VENDE. El manifiesto, por su evidente valor testimonial, se reproduce a continuación.

*** El cambio Climático es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad a corto plazo. Es uno de los problemas que de manera más intensa amenaza nuestras posibilidades de alcanzar un desarrollo humano y sostenible que permita erradicar la pobreza del planeta. Sus impactos se están sintiendo ya pero se pueden frenar si actuamos de forma inmediata. Nuestro futuro se está decidiendo ahora en Copenhague. Los líderes mundiales se han reunido allí para forjar un nuevo acuerdo climático y queremos que escuchen a los ciudadanos y ciudadanas.
br> Nuestras demandas a los gobiernos son:

1.- Contribuir a la reducción de las emisiones globales de Dióxido de Carbono. El consenso científico señala que es imprescindible mantener los incrementeos de temperatura por debajo del "límite de seguridad" de 2ºC. Para ello, los niveles de emisiones globales deben comenzar a disminuir antes de 2015 y reducirse en más del 80% respecto a los niveles de 1990 en el 2050. Exigimos que se establezcan para España y Aragón objetivos concretos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de obligado cumplimiento para el año 20202, que en ningún caso podrán suponer objetivos menos ambiciosos que los establecidos por el protocolo de Kyoto.

2.- Ayudar a la adaptación y mitigación del cambio climático de los países más desfavorecidos. Quienes menos responsabilidad tienen en las emisiones contaminantes son quienes más duramente están sufriendo las consecuencias presentes del cambio climático.

3.- Comprometerse con un desarrollo con bajas emisiones de carbono. El primer paso es un cambio radical del modelo energético, dejando atrás las opciones obsoletas y contaminantes, y apostando decididamente por el ahorro, la eficiencia, las energías renovables y la equidad. Proponemos Leyes de Ahorro y Eficiencia energética que contemplen un compromiso de reducción mínima de energía primaria del 20% en 2020 con respecto al 2005. Pedimos al Gobierno español y aragonés que en la planificación energética contemplen el objetivo de que las energías renovables cubran el 50% de la producción de electricidad en 2020 y el 100% en 2050.

4.- Promover modelos de ciudad compacta y un transporte y movilidad sostenibles. Es necesario apostar por modelos de ciudad compacta que permita recuperar los barrios y apostar por una movilidad sostenible basada en el peatón y el ciclista. Las emisiones del transporte han aumentado un 97% en 2007 respecto de 1990. Es imprescindible que nuestra movilidad cotidiana deje de estar basada en el vehículo particular. para ello son necesarios cambios en el modelo de ordenación territorial y urbanismo que se ha venido desarrollando en los últimos años.

5.- Transición hacia el "empleo verde." las medidas de reducción de emisiones suponen importantes y nuevas oportunidades de empleo más cualificado en algunos sectores, enregías renovables, que deben potenciarse.

6.- Reducir la huella ecológica. Un mundo con límites a las emisiones de carbono requiere de quienes vivimos más alla de nuestras posibilidades ecológicas consumir menos y de otra manera, lo que, además, se traducirá en una mejora de nuestra calidad de vida y bienestar.

¡Es la hora del clima! Gobiernos, ¡compromiso por el clima YA! ***


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *















Llego un poco antes a la sala. Ello me da ocasión para conocer a Jorge, de Los Verdes, la persona que ejercerá como presentador y moderador en el día de hoy. Me pone en antecedentes acerca de la oradora y me entrega una fotocopia que reproduce dos de sus artículos ("Otra agricultura para otro clima" y "La cara oculta de los supermercados", ambos extraídos de Público y de fácil localización en la red)
En la presentación, Jorge incidirá en la faceta de activista antiglobalización de Esther (miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales,CEMS, de Pompeu i Fabra) y en su actividad como escritora. También, en algún momento en el transcurso de la tarde, saldrá a relucir su candidatura, como cabeza de lista, en las elecciones europeas de este año dentro de Revolta total-Esquerra Anticapitaliste.
De oratoria de moderada ampulosidad gestual, de torrente de palabras surgiendo de entre una sonrisa constante, de no lectura de notas (tan sólo alguna consulta fugaz) y de arrolladoras tablas escénicas, Esther se presenta exactamente igual a como la conozco de fuentes de la red (basta escribir su nombre en google para comprobar su trayectoria, su presencia en los medios, su mensaje...)



Y comienza su exposición; menciona la crisis de alimentos, se refiere al concepto soberanía alimentaria como superador del de seguridad alimentaria, denuncia el pentapolio de la distribución de productos alimenticios y explica: "La ley del reloj de arena se llama esto. Por un lado nos encontramos al campesinado; por otro al conjunto de los consumidores y, en medio, un enorme estrangulamiento que ahoga ambos extremos, empobreciendo al campesino, por un lado, y cobrando precios abusivos, por otro. Con efectos perversos como que el campesinado deja de existir y contribuye a la aparición y expansión de villas miseria en los alrededores de las ciudades. "
El modo en que se producen los alimentos (intensivo, industrial, kilométrico, deslocalizado y petrodependiente) ocupa una buena parte de su disertación." Intensivo, porque lleva a cabo una sobre-explotación de los suelos y de los recursos naturales que acaba generando la liberación de gases de efecto invernadero por parte de bosques, campos de cultivo y pastos.
Industrial, porque consiste en un modelo de producción mecanizado, con uso de agroquímicos, monocultivos, utilización de grandes tractores para labrar la tierra y fertilizantes químicos que generan una importante cantidad de óxido nitroso, una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. Asimismo, la quema de bosques, selvas… para convertirlos en pastos o monocultivos acaba afectando gravemente a la biodiversidad y contribuye a la liberación masiva de carbono.
Kilométrico y petrodependiente, porque se trata de una producción de mercancías deslocalizada en busca de la mano de obra más barata y de la legislación medioambiental más laxa. Nos encontramos ante una situación totalmente insostenible donde, por ejemplo, la energía para mandar unas lechugas de Almería a Holanda es tres veces superior a la utilizada para cultivarlas, a la vez que consumimos alimentos que provienen de la otra punta del mundo cuando muchos de estos se cultivan también a nivel local.
Este modelo de alimentación kilométrica y viajera, así como el alto uso de agroquímicos derivados del petróleo, implica una fuerte dependencia de los recursos fósiles. En consecuencia, en la medida en que el modelo productivo agrícola y ganadero industrial depende fuertemente del petróleo, la crisis alimentaria, la crisis energética y la crisis climática están íntimamente relacionadas."

No es Esther mujer que aburra con profusión de datos, pero los que pone sobre la mesa no por conocidos dejan de ser menos impactantes: desde los casi cuatro mil kilometros que puede recorrer un producto antes de ser consumido al cerca de 400% de aumento de precio del mismo desde su lugar de producción al de consumo. Con razonamientos perfectamente hilvanados nos lleva desde las grandes productoras arroceras americanas y su expansión (en ocasiones basada en desembarazarse de excedentes mediante la venta por debajo del precio de producción) geográfica que contribuye a la destrucción de productores y distribuidores locales. En efecto perverso se hace notar cuando, una vez monopolizado el mercado, suben los precios y , sobre todo en países donde el 80% del gasto familiar es para la cesta de la compra, buena parte de la población no puede acceder a los mismos. De ahí las conocidas como las protestas de la tortilla. Pone Esther como ejemplo lo sucedido en Haití, lugar que, de ser autosuficiente en el consumo de arroz pasó tras un proceso como el descrito a alimentarse a base de tortas de barro con sal para engañar el hambre.
El ataque que para la soberanía alimentaria suponen prácticas empresariales basadas en la utilización de semillas trangénicas, no operativas en segunda generación, producción de pesticidas específicos para las mismas, y otras similares también son puestas bajo el foco inquisitivo de Vivas. La necesidad de apoyar movimientos indigenistas, de asumir reivindicaciones campesinas y exigir la imposición de una nueva agricultura respetuosa con el planeta son elementos imprescindibles de futuro para Esther. También la necesidad de actuar colectivamente para impulsar espacios de resistencia, transformación y movilización social.

El debate posterior, como siempre, interesante pero difícil de extractar no sólo por la variedad de las aportaciones sino por lo recurrente de las reflexiones personales que, en este ciclo, se repiten charla tras charla. De la imposibilidad de atender a las asociaciones de consumo responsable por la falta de campesinos productores al mea culpa del que se avergüenza del planeta que herederán sus nietos, pasando por las siempre fáciles descalificaciones al sindicalismo mayoritario y el montaje de un altar para la trinidad Chavez, Morales y Correa. Por una vez me gustaría una mirada crítica iconoclasta hasta con los propios mitos, pero me temo que hoy no la veré. Así que quedémonos con lo simpático; lo que este neofato está seguro que nadie recogerá es esta anécdota: tras ofrecer Esther los tres únicos ejemplares que ha traído de su último libro (a 14 euros, avisa) se le acerca un veterano que le da quince y que, cuando Esther le va a dar los cambios, los rechaza diciéndole que se tome una Coca Cola. Y no sé yo si ofrecer una Coca Cola a una militante antiglobalización resulta muy oportuno ...

En suma, un acierto de los organizadores el haber invitado a esta jóven mujer (Sabadell.1975) de ideas precisas, de entusiasmo contagioso y de lenguaje no verbal directo. Ideas ya antiguas (antiguas, que no obsoletas) enunciadas por personas que apenas sobrepasan la treintena, que difunden y pelean mundos futuros donde el hambre no sea más que una pesadilla vergonzosa del pasado. Mujer de incendiario discurso (incendiario por lo purificador, no la jodamos, que los polis del Scala BCN aún deben estar de servicio) que con sencillez aparente expone, disecciona e, incluso, apunta alguna posible resistente solución a un problema de gravedad tal que llega a hacernos dudar de nuestra condición de seres humanos. Alimentos como mercancías, como productos generadores de beneficios y no como satisfacedoras de una de las más básicas necesidades humanas.
¡¡Menos mal que es navidad y la tele ya comienza a ofertarnos productos para adormecer conciencias; productos en forma de donativos a ONG´s o padrinazgos apadrinados a su vez por eso que llaman celebrities!!







* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *



Jorge Riechmann habla desde el atril. En las cerca de dos horas, coloquio incluído, que durará la disertación permanecerá en pie, sin alejarse más allá de dos pasos del micrófono.Tan sólo unos sorbos de agua interrumpirán levemente su parlamento.
Comienza Jorge exponiende una tímida crítica al concepto de decrecimiento utilizado como mercadotecnia novedosa, cuando es desde hace cuatro décadas eje central del pensamiento ecologista.Reitera Jorge que, como el pensamiento ecologista plantea, "nada material puede crecer infinitamente en una biosfera finita y, en este sentido hablar de decrecimiento tiene su razón de ser, pero yo hubiera preferido hablar de autocontrol o contención, pero esto que digo consideradlo como una pequeña nota a pie de página. Centrándome en el tema que hoy nos ocupa, la manera de vivir o malvivir el tiempo y sus afecciones ecológicas, os comento que en un capítulo del libro *Gente que no quiere viajar a Marte* trato ampliamente el vértigo que nos asalta al intuir que se nos está acabando el tiempo, que estamos terminando , en muy breve lapso temporal, con recursos que tardaron tiempos enormes en crearse o que. comenzamos a ser conscientes de la alteración de alcance insospechado que la mano del hombre, ayudado por una potentísima tecnología, puede producir."

Hablará Jorge ahora del cambio en el concepto de tiempo, provocado por la creación-invención del reloj mecánico, a partir del cual se sustituyen los tiempos cíclicos (día y noche, sucesión de estaciones, periodos menstruales...) por otros de índole lineal, lo cual produce choques de importancia. Ilustrará esos choques , por ejemplo, con los desajustes de salud que sufren trabajadores a turnos.Y continúa:"Desde el siglo XIV, y se agudiza esto con la revolución industrial, los tiempos buscan acortarse para el acúmulo de beneficios, se fuerza la máquina con estos objetivos y chocan distintas concepciones del tiempo.En África se representa al hombre europeo como el que lleva reloj ... y no tiene tiempo. Y tienen razón: no tenemos tiempo; el culto a la velocidad, la exaltación de la rapidez, la dilatación de los trayectos diarios para acceder a los quehaceres, la centralidad del trabajo asalariado y el ocio mercantilizado nos hacen seres veloces sin que ello supongo ahorro de tiempo.Nos falta tiempo para cultivar relaciones, para buscar un ritmo mas lento de disfrutar de nuestra vida, para vivir...Hace muy poco se han cumplido los 20 años de la caída del Muro de Berlín.Llamaba la atención en las entrevistas que se hacían con motivo de esa efeméride el tema recurrente del discurrir del tiempo y su diferente concepción. Recuerdo que decía una de las entrevistadas: *El tiempo era diferente; antes ver a los amigos era una ocupación importante.Hoy parece que pierdes el tiempo si lo haces. Antes las amistades eran más intensas, posiblemente porque teníamos mucho más tiempo para cultivarlas; hoy todo el mundo corre para ir de una cita a otra.*"
E, hilando con lo anterior, prosigue Jorge:"Y lo cierto es que el socialismo, la democracia, cuestan muchas tardes libres.Se precisa mucho tiempo para la libre expresión de las ideas, para el debate, para el acuerdo o desacuerdo, para el control de los acuerdos tomados ... Todo eso que son mecanismos sin los cuales no hay democracia que valga, son mecanismos incompatibles con la prisa; por ello se produce aquí también un choque evidente entre capitalismo, con su aceleración contínua, y democracia, con su tempo que garantiza la calidad del concepto.
De hecho, incluso, las privatizaciones priman ese concepto de velocidad, de tiempo corto para recoger beneficios, en contraposición con el servicio público.
¿Y que decir de esa necesidad que tenemos de buscar sentido a nuestros actos, y hacerlo en un vector temporal definido, sin el cual la vida se nos presenta como una serie de momentos inconexos de frustran la necesidad citada."


Sorbito de agua. Y continuamos: "Los tiempos largos de la biosfera chocan contra esos efectos, casi de ubicuidad, de los mercados financieros o del cyberespacio.Llegamos a pensar que, somos más avanzados cuanto más rápidos en la extracción y consumo de los recursos naturales, sin pararnos a pensar que el tiempo económico es inversamente proporcional al biológico o, dicho de otro modo, que cuanto más depredadores seamos en la esquilmación de la naturaleza menos tiempo de subsistencia le queda a la especie." Cita Jorge como ejemplos evidentes de lo expuesto la velocidad temporal a la que se agotan los combustibles fósiles en contraposición al tiempo que tardaron en formarse o, tomado la actualidad, el periodo (poco más de 20 años) en la que somos capaces de esquilmar un caladero marino y el tiempo que precisa un ecosistema de ese estilo para (re)generarse.
"En cierto modo, podemos decir que estamos agotando el tiempo para reaccionar; hay problemas ya que han alcanzado una dimensión tal que no tendremos tiempo suficiente para buscarles solución. Hay ya sustancias químicas manufacturadas como productos de consumo de los que no tenemos aún datos suficientes como para evaluar su acción sobre el planeta. De hecho, tardaríamos, al ritmo actual de evaluación de riesgos de estas sustancias, alrededor de un siglo en asegurarnos de su inocuidad. Y llegamos a otros despropósitos: en los años 70 se llegó a calcular someramente que el americano medio dedica algo así como 1.500 horas a su automóvil (tiempo de trabajo para pagarlo, para pagar el combustible, impuestos sobre circulación, costes derivados de averías y/o accidentes ...). Sobre mil quinientas horas para recorrer un promedio de 10.000 kilómetros, lo que equivale a unos 6 y poco kilómetros/hora, esto es, la velocidad aproximada de un peatón.Y eso tras una parafernalia de culto a la rapidez y al coche privado como máximo exponente del mismo, y sin entrar en el desastre medioambiental que supone este concepto de transporte. También para el caso español actualmente, la irracionalidad sustantiva permanece."
"Si queremos una sociedad sostenible y reconciliada con la naturaleza necesitamos, prosigue Riechmann, otro gobierno de los tiempos, una forma diferente de gestionar las temporalidades de nuestra vida , una cultura ecológica de la lentitud confrontada a una cultura capitalista de la rapidez.De hecho ya diferentes movimientos sociales se comienzan a plantear cuestiones en este sentido, que van desde posicionamientos a favor del slow-food o contrarios a la dinámica del usar y tirar hasta posicionamientos sindicales;creo recordar que hace unos años la CGT de León encabezó una manifestación en protesta por la falta de tiempo."
Le demos las vueltas que le demos, esa falta de tiempo, esa voracidad de instantes y ese culto a la rapidez tiene mucho que ver con la avidez capitalista de recogida de beneficios.
Concluirá Jorge relatando la anécdota de la que fueron protagonistas Freud, Rilke y Salomé cuando , paseando por la campiña en todo su esplendor, Rilke manifestaba su ansiedad por la caducidad de la belleza que disfrutaban, siendo inmediatamente reconvenido por Freud que manifestaba que esa caducidad era parte de la hermosura misma y que el tiempo formaba parte de la esencia misma de la belleza.
La lectura de unos versos del poeta colombiano Jaramillo Escobar acerca de cómo gastar el tiempo finalizan el parlamento de Riechmann.



El debate es intenso. Hay quien plantea el debate de la creación destructiva ("Concepto muy peligroso si estás agotando tus márgenes de acción, reflexiona Jorge, puesto que entonces no podemos continuar con la estrategia del acierto-error);hay quien manifiesta una insatisfacción "tremenda" ante el hecho de la falta de tiempo para cambiar de rumbo y muestra un pesimismo contagioso; hay quien plantea que esto e la crisis es un bluf, una simple estrategia para, en breve, reactivar el consumo y seguir adelante en la carrera suicida ("El movimiento ecologista, en general, ha ido teniendo razón en sus vaticinios que han sido siempre, cuando menos, desasosegantes;de catastrofismo, nada, comenta Riechmann) y hay quien, resucita nuevamente el tema del decrecimiento para manifestar la discrepancia con lo que, en un primer momento, comentara el orador.
Hay quien, estos debates son muy propicios para ello, entona un mea culpa y se/nos fustiga por nuestra escasa conciencia mientras convoca a "los gobiernos", eso sí, denostando la política y apostando porque no se pague a quien esté en paro si no se presta a apagar fuegos o limpiar montes; hay quien recuerda el caso Greenpeace y su montaje audiovisual acerca de los efectos del cambio climático en La Manga del Mar Menor y, arrancando los aplausos de la concurrencia, se plantea si no sería mejor agudizar las contradicciones y ¡a hacer puñetas la especie!; hay quien aboga por mirar otras culturas de menor huella ecológica; hay quien cita a Bakunin y hay quien menciona el grado de pesimismo observado en alumnos de instituto que, horas antes, asistían a una charla gemela del mismo orador.
Charla enriquecedora, debate sin norte definido que, como bien resume uno de los asistentes remedando el título de la conferencia, "nos ha servido para pasar el tiempo, para gastarlo dando sentido a la vida."

. .

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *



Desiderio Martín: La respuesta de los trabajadores ante la crisis





Nunca había estado en la facultad de empresariales del campus oscense. Funcional, moderna, con un muy cómodo salón de actos que continúa oliendo a nuevo, a barniz y madera... Un rincón muy digno como escenario de estas jornadas, de estas miradas críticas que hoy comienzan.
Desiderio Martín, precedido por la breve presentación de uno de los asistentes, comienza lamentando la distancia física y la diferencia de nivel entre el lugar que ocupa él y el resto; "algo totalmente alejado de la práctica y pedagogía libertaria", dice.
Desiderio aparece hombre joven, curtido en un entorno sindical, el de la CGT, que no es nada fácil. Un mundo, el anarcosindicalista, que ha tenido casi siempre más enemigos en las propias líneas que en las del adversario, con una "capillita celestial" que se ha creído investida para expedir carnets de libertarios auténticos y con una historia jalonada de ajustes de cuentas, juicios-farsa por revisionismo y desencuentros fatales, últimamente con el trasfondo del botín llamado patrimonio histórico al que acudieron, como auténticos buitres, personajes y organizaciones. Un espacio ideológico, el libertario en general, lugar de convivencia entre aventureros carentes de todo escrúpulo (p.e. el lugarteniente de Durriti, atracador sistemático de los campesinos de nuestra comarca y ejecutado por sus mismos compañeros) y gentes de altruismo sin límites.Y, encima, campo trillado para la infiltración de elementos ajenos financiados para inducir conductas (recordemos la trampa del caso Scala; BCN, 1978) y criminalizar un sindicalismo partidario de la acción directa y del pacto de tú a tú con la patronal, sin intervencionismo estatal. Un sindicalismo, en suma, digno de admiración histórica y, casi, compasión presente por su escasa capacidad de penetración en el mundo del trabajo y su dificultad casi patológica para llegar a acuerdos y unidades de acción con otras organizaciones de clase. Y, finalmente, (¿Iba a reseñar una intervención ajena o a exponer mis ideas?) un sindicalismo de ideología y alternativas imprescindibles en el panorama de las relaciones laborales para la dignificación de una clase obrera que se ha creído el cuento del desarrollismo ladrillil y ha perdido cuotas de conciencia y autoorganización en el camino. Parece que en algunos aspectos tenemos más de un punto en común el orador y este neofato que sigue peleando con la luz ambiente del local y el enfoque exacto de la cámara.

"Nosotros tenemos tanto en el análisis como en la lectura de la crisis, una visión global que afecta no sólo al mundo laboral sino al conjunto del sistema económico y que nos lleva a plantearnos una respuesta clara ante el dilema que se presenta y que muy pocos desean plantear: el decrecimiento", comienza Desiderio. El atentado que para con los seres humanos y para con el planeta supone el desarrollismo sin fin que subyace como eje del sistema económico , sus paradojas y una larga lista de datos relacionados constituyen buena parte de la intervención del orador. "Hace año y medio se hablaba de refundación del capitalismo, de volver al capitalismo de rostro humano; hoy ya lo que se menciona es que se ha parado el primer golpe y, me temo, nos sigue esperando más de lo mismo".
Datos de paro, datos tras los que esconden momentos dramáticos de muchas familias, la marginación de los que nunca han entrado y de los que nunca entrarán en el mercado laboral; datos que hablan de gentes que ya ni demandan empleo, datos de personas inmersas ya en la pobreza relativa, datos acerca de la labor de Cáritas (que está dando ya de comer a más de medio millón de personas)...
Reflexiona Desiderio acerca de dos aspectos vitales en los que se sustenta la falta de reacción de los trabajadores acerca de esta realidad: Por un lado, la descohesión social fruto de década y media de crecimiento económico en las que el trabajo y el éxito medido en dinero lo era todo; por otro lado la pérdida de la educación en el conflicto, es decir, el olvido de la importancia de la reivindicación como método de conseguir objetivos. Del reino del fraude, de la prisa en conseguir dinero y endeudarse, olvidando la lucha en pos de las conquistas sociales porque había que hacer horas extras o estar pluriempleado, la precariedad laboral , de la paulatina destrucción de los derechos laborales y otras cuestiones relacionadas con la patética situación laboral actual.
"Si pierdes el empleo, pierdes las rentas. Y si pierdes las rentas ya no eres un ser social: no tienes derecho a consumo, no tienes derecho a vivienda ... Las víctimas de la crisis no han respondido con un conflicto social serio.¿Por qué? Porque no entienden nada; no saben como es posible que eran ricos hace nada y ahora no llegan a fin de mes. No entienden que el proveedor de sus derechos es el mercado, que hemos dejado de tener derechos como seres humanos a tenerlos como consumidores y que, si no podemos consumir, pues no tenemos nada." De conculcación de derechos, de permitir al empresariado el ejercicio de una violencia "legalizada" y del estupor con el que la clase obrera ha asumido estos cambios hablará Desiderio. Sobre la cultura de la competitividad , opuesta a la solidaridad y cooperación, en la que se ha sumergido al trabajador y del abandono de la reivindicación para sustituirla por la mera concertación como medidas de desactivación de una cultura de conflicto como camino de consecución de objetivos liberadoras se extenderá el representante de CGT. Denunciará también las prácticas sindicales basadas en la concertación, la ley que permite despedir a la gente en función de la competitividad (con referencia a Opel), los ERES pagados con dinero público y el discurso único que idolatra la productividad y que esconde una injusticia social evidente. Finaliza su discurso abogando por una gran movilización y conflicto social que cuestione el modelo que defienda los empleos, que los incremente en labores de utilidad social y que apele a la lógica valorando lo público y la austeridad.