18.06.2010.- El salón de actos de la peña "Alegría Laurentina" está repleto. Ni una sóla de las sillas de plástico está libre; incluso la barra-mostrador, que ocupa uno de los laterales de la nave, está ocupada en su casi totalidad.
Vengo a conocer la nueva obra de Javier Nadal, un creador oscense de inquietudes manifiestas y talento sobrado para compensar la escasez de medios; tuve oportunidad de conocerlo en la presentación de su corto "Carta de un miliciano" en las III Jornadas Culturales Republicanas. Un corto sencillo en su guión, simple en su realización, parco en su montaje y, quizás gracias a todo ello, impactante en su resultado final. Y colgado en internet, para quien quiera verlo.
Posteriormente, pude hacerme con una joya de este creador: la copia de un mediometraje, 53 minutos, en la que sienta a dos de los iconos vivos de la Guerra Civil Española (los oscenses Mariano Viñuales y Luis Mainar) y los hace rememorar situaciones y hechos desde los campos opuestos en los que vivieron el drama español del 36. Digo que pude hacerme, pero lo cierto es que fue una cortesía de este hombre que hace cosas por el puro placer de hacerlas y transmitirlas, con una generosidad de tiempo y saber que obtiene su recompensa en días como hoy en los aplausos y vítores del público que le jalea.




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Manuel Lacarte es quien hace la presentación inicial de Javier Nadal.
Dice Manuel: "Hay veces que, en el campo de las artes, ya sea en la escritura, la pintura, la música o, en este caso, la imagen te encuentras a alguien con un talento natural.
Eso es un don ...; no se adquiere; o se tiene o no se tiene; ése es el caso de Javier Nadal. Además eso lo complementa con una capacidad de trabajo envidiable y con un gran poder de convicción para involucrar en sus proyectos a todos los que andan por sus alrededores.

Tras unos primeros trabajos menores aunque interesantes (el documental "Paseando por trincheras" o el corto surrealista "Blue Moon laurentino") llega su primer corto con una frescura y auntenicidad insuperables: "Carta de un miliciano"; rodado en apenas tres planos y en un tiempo récord narra una historia real ocurrida a su abuelo en el frente de Aragón durante la GCE. Con este corto llegó a la final del concurso de Ayerbe

Siguiendo con las inquietudes históricas y a la vez (por desgracia) con la escasez de medios, relaizó el documental "Protagonistas y Recuerdos" donde M. Viñuales y L. Mainar reviven sus experinecias de juventud en primera línea en nuestra GCE.

Y, por último, la obra que vamos a ver hoy aquí : "Hasta que la luz se borre" que, con un presupuesto ridículo y con la capacidad de convicción de Javier para con sus amigos, unido a su entusiasmo y capcidad de trabajo, salió adelante entre el otoño e invierno pasado.

Su obra
, finaliza Manuel Lacarte, es fácilmente comprensible y digerible ... Podrá gustar o no , pero es como él: HONRADA, SENCILLA y AUTÉNTICA".





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La intervención de Javier Nadal es, fundamentalmente, una relación de agradecimientos y un reproche triste.
En el capítulo primero, nombra a todos y cada uno de los amigos, actores ocasionales muchos de ellos, que le han ayudado a sacar adelante este proyecto; parece que hasta el auditorio se sabe la lista, pues cuando se le trabuca un nombre se le apunta desde las últimas filas.
De la importancia de esa "pequeña ayuda de mis amigos" (concepto reiterado desde Woodstock en la voz de Joe Cocker), de la escasez de medios y de lo que se puede hacer con una pequeña cámara de vídeo doméstica que cabe en la palma de una mano (cámara que muestra orgullosamente Javier), de las pequeñas anécdotas que salpimentan un rodaje, del coche convertido en estudio de grabación de audio, de la paciencia de su compañera y de muchas otros pequeños aspectos que humanizan la figura del director de cortos tratará la alocución breve de Javier.
El momento más emotivo llega cuando, a modo de triste reproche, Javier menciona al "amigo que esta vez lo ha fallado" en alusión a la ausencia en este acto del siempre recordado Manolo Benito, fallecido hace unos meses; es Manolo quien sugiere el título del corto; es Manolo quien proporciona fotografías de época; es Manolo quien asesora y documenta ...
Y es Laura, compañera de Manolo, quien , en medio de una ovación general, muchos puestos en pié, recoge el centro floral con el que Javier Nadal desea testimoniar su homenaje y agradecimiento al compañero y amigo siempre presente.







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La sala se oscurece. Comienza "Hasta que la luz se borre".
Dos amigos recorren una zona de trincheras armados con un detector de metales. Uno de ellos explica al más joven cuestiones básicas de la GCE, tales como quien era Buenaventura Durruti.
Diferentes pequeños hallazgos les llevan a plantearse cuestiones tales como quienes eran, que hacían y qué pensaban los poseedores de los objetos que ahora rescatan. Con humor en ocasiones (el que quiere "pasarse" por, entre otras razones, no escuchar la tabarra, vía armónica, de su compañero de trinchera);en ocasiones, con crítica (¿Por qué me tienen aquí, limpiando lentejas, en vez de estar con mi hombre en la trinchera?, se pregunta la miliciana); en otras, con temor (¿lanzo la granada o no?)... Siempre con la ayuda de los tonos sepias en los instantes de rememoración o fantasía.
Los 20 minutos se hacen muy cortos. En la escena final, el descubrimiento fortuito de un cartucho y algo más, la razón última de los buscadores de trincheras como motivo de reflexión y el final siempre abierto a las interpretaciones varias.
En suma, otra obra trabajada con talento por este artesano creador oscense que volverá a dar que hablar con su trabajo.



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