We are the Stonewall Girls
We wear our hair in curls
We wear no underwear
We show our pubic hair
We wear our dungarees
Above our nelly knees
Somos las chicas de Stonewall.
Llevamos rizos en el pelo.
No llevamos ropa interior.
Enseñamos nuestro vello púbico.
Llevamos nuestros petos de trabajo
por encima de nuestras rodillitas de mujer.

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28.06.2009. Zaragoza. Plaza San Miguel.
Cuarenta años hoy; justo se cumplen cuarenta años desde que un grupo de "personas de mal vivir" gritaran el ¡Basta ya!, elevaran las cabezas siempre humilladas ante el cretino de turno y decidieran mantenerlas así: enhiestas, firmes, dignas...
Gentes valientes que hubieron de enfrentarse a leyes de persecución, de discriminación, de segregación... Gentes que, tras vencer esas cavernas jurídicas, debían ganar la batalla de la cotidianeidad, de las risitas cómplices al paso, del chistecito fácil, de los guiños entre compañeros de trabajo, del fascista interior que todos llevamos dentro. Gentes normales y con relaciones normales donde todo cabe: desde el flirteo al romanticismo, desde la traición y los celos a la lealtad eterna, desde el canalleo a la caballerosidad total. En suma, vecinos, amigos, conocidos, personas de las que nada nos diferencia y que no pueden ser "como nosotros" porque son nosotros.
Personas que exigen poder mostrar sus afectos con la misma naturalidad con la que lo hacen hoy (HOY, porque antes ...) cualquier pareja heterosexual; personas que no desean ser tratadas como enfermos mentales ni aún en una sociedad enferma que basa en la marginación y el clasismo una de sus características fundamentales. Personas que desean poder vincularse personalmente , llamen a esto como lo llamen, como otras cualesquiera, y poder equivocarse , y poder, en definitiva, ejercer ese derecho humano universal a la búsqueda de la felicidad.
Reconocer el derecho de estas gentes a no tener ningún derecho especial distinto a los de cualquier otro, no es de derechas ni de izquierdas; ES DE JUSTICIA. Así de simple.

Y a sentirme parte de este colectivo al que tanto debe la historia de las conquistas sociales nos encaminamos Marian (la neofata) y yo este domingo luminoso.Llegamos puntuales y ya están concentradas decenas de personas; entre saludos, comentarios y bromas se ultiman los preparativos."¡A quien se le ocurre hacer la manifa tras la fiesta de ayer!" , alcanzó a oír , retazo de una conversación entre bostezos.

La batukada comienza, los asistentes van tomando posiciones. Pancartas multicolores que denuncian la identidad transexualidad igual a enfermedad, un sofá de saloncito comedor "de toda la vida" equipado con ruedas pasea niños, una decena larga de coches de bebé... Por cierto, hay muchos niños de ésos que "tienen dos papás o dos mámas". Y creedme que, por mucho que los observo, no consigo atisbar ninguna sintomatología de futura carne de psiquiatra como se obstinan en decir algunos profesionales de la salud mental; los mismos profesionales, imagino, que aún hoy dicen que la homosexualidad se cura con unas buenas descargas eléctricas, la transexualidad con un chute de antisicóticos y la bisexualidad con mano dura.

La marcha transcurre sin incidentes; con el siempre atractivo sonido de la percusión invitando al baile rítmico de los que marchamos juntos. Muchas fotos, muchas paradas (¡cómo aprieta el calor!) e, incluso , algunos que aún tienen humor como para saltar a la comba. Los algo menos de cinco centenares de manifestantes son observados por grupos que ven su paso desde las aceras; algun "desustanciau" suelta en voz baja lo que debe creer el súmun del humor (Vámonos, no sea que nos confundan) entre la indiferencia general.

El comunicado final del acto , firmado por la Plataforma 28 de Junio, incide en la necesidad de un Aragón incluyente y abierto, expresa su solidaridad con Laura Bugalho y aboga por el respeto a los niños y adolescentes en el entorno escolar, independientemente de sus condicionantes familiares. Y anima también a profundizar ese camino iniciado hace cuarenta años a fin de alcanzar los objetivos de afectos sin fronteras y escuela sin armarios.



Para saber algo más:
Hasta los años sesenta, las redadas policiales en bares y discotecas gay eran habituales en Estados Unidos, y en ocasiones incluían abusos verbales y físicos por parte de la autoridad. A partir de entonces, las redadas fueron bastante menos frecuentes en las grandes ciudades. Muchos concluyen que la reducción de las redadas puede atribuirse al creciente número de denuncias y juicios, así como a la creciente resistencia del Movimiento Homófilo.
Antes de 1965, ocasionalmente, la policía tomaba nota de la identidad de los sorprendidos en la redada. Posteriormente suministraba esa información a los periódicos para su publicación. La policía usaba cualquier justificación conveniente para los arrestos por “indecencia”: besarse, tomar de la mano, travestismo, o simplemente la presencia en el local.

Los disturbios de Stonewall consistieron en una serie de violentos conflictos entre la comunidad LGBT y la policía de Nueva York. Comenzaron durante una redada policial el 28 de junio de 1969, y duraron varios días. Se centraron en el pub conocido como Stonewall Inn, en el número 53 de la calle Cristopher, muy cerca de la plaza Sheridan, en el bohemio barrio de Greenwich Village, Nueva York. Frecuentemente se cita a estos disturbios como la primera ocasión en la historia de Estados Unidos en la que gays, lesbianas y transexuales lucharon contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno, y son ampliamente reconocidos como el catalizador del movimiento moderno por los derechos LGBT en Estados Unidos y alrededor del mundo.

Durante las décadas de 1950 y 1960 los gays, lesbianas y transexuales estadounidenses debían enfrentarse a un sistema legal mucho más anti-homosexual que algunos países del telón de acero. Los primeros grupos homófilos de EE.UU intentaron demostrar que las personas homosexuales podían insertarse en la sociedad, y fomentaron la educación no-confrontacional para tanto homosexuales como heterosexuales. Sin embargo, en los últimos años de la década de 1960, fueron muy contenciosos, al haber muchos movimientos sociales activos, tales como el movimiento afroamericano por los derechos civiles (1955-1968), la contracultura de los 60 y las manifestaciones contra la guerra. Estas influencias, junto al ambiente liberal de Greenwich Village, sirvieron como catalizadores para los disturbios de Stonewall.

Muy pocos establecimientos recibían con los brazos abiertos la presencia de homosexuales en los 50 y 60. Los que sí lo hacían eran generalmente bares, aunque sus propietarios y managers raramente eran gays. El Stonewall Inn, en aquella época, era propiedad de la mafia estadounidense. Servía a diversos clientes, pero era conocido por ser popular entre las personas más marginadas de la comunidad gay: transexuales, travestis, jóvenes muchachos afeminados, chicos prostitutos y jóvenes sin hogar. Las redadas policiales en los bares gays eran rutinarios durante los 60, pero los oficiales perdieron súbitamente el control de la situación en el Stonewall Inn, y atrajeron a una muchedumbre que fue incitada a rebelarse. Las tensiones entre la policía de Nueva York y los residentes gays de Greenwich Village provocaron más protestas la siguiente tarde, y de nuevo varias noches después. En cuestión de semanas, los residentes de Village rápidamente se organizaron en grupos activistas para concentrar esfuerzos en aras de establecer lugares para que gays y lesbianas pudieran manifestar abiertamente su orientación sexual sin miedo a ser arrestados.

Tras los disturbios de Stonewall, los gays y lesbianas de Nueva York se enfrentaron a obstáculos de índole generacional, de clase y de género de cara a formar una comunidad cohesionada. En seis meses, dos organizaciones activistas gays fueron creadas en Nueva York, centradas en tácticas de confrontación, y tres periódicos fueron creados para promover los derechos para gays y lesbianas. En pocos años, se fundaron organizaciones de derechos homosexuales en Estados Unidos y en el mundo. El 28 de junio de 1970 tuvo lugar la primera marcha del Orgullo Gay en la ciudad de Nueva York y en Los Ángeles, conmemorando el aniversario de los disturbios. Marchas similares fueron organizadas en otras ciudades, y hoy se celebran actos del Orgullo Gay anualmente por todo el mundo hacia el final de junio para recordar los disturbios de Stonewall.

Fuente: Wikipedia