26.05.2009
Orientado y ayudado por un buen amigo consigo el teléfono de Fredy Hernando Peña Torres , un hombre joven que cursa estudios en el seminario diocesano oscense, ubicado en un ala del edificio de las misioneras del Pilar y compartiendo espacio con una guardería y una residencia de ancianos. Enfrente del C.C. Coso Real, para entendernos. (Inciso: me es indiferente si es responsabilidad del municipio o de la DPH; es vergonzoso ver ancianos cruzar como pueden en las inmediaciones).

Fredy es un oscense de sonrisa fácil que nació, hace poco más de tres décadas, en Bogotá (Colombia). El menor de tres hermanos hijos de una pareja de economía modesta que recaló en un barrio popular en una ciudad dura. Llegó a España, tras aceptar el colaborar con una diócesis escasa en vocaciones, hace casi dos años.

"Cuando llegas a Huesca desde una ciudad tan grande como Bogotá, se encuentra uno desubicado. Pero te vas acostumbrando rápidamente, a pesar de las diferencias culturales. Y te llegas a encontrar bien y a gusto muy pronto. Me encanta la tranquilidad, el silencio de esta ciudad.", comenta Fredy.
Lamenta mi interlocutor la apatía que encuentra en la gente más jóven."No conozco demasiado la realidad de los jóvenes, pero percibo un desinterés casi absoluto para casi todo, excepto la parranda. Creo que su educación es muy difícil y que están alejados de la Iglesia. Pero no son sólo culpables, también son víctimas de un estilo de vida y de una sociedad que promociona una antropología determinada, que favorece un sistema político concreto y unos intereses creados", lamenta mi interlocutor.

Preguntado acerca de de las motivaciones por las que un adolescente se plantea iniciar un camino sacerdotal contesta que "todo comienza por un gusto; me gustaba mucho el ambiente parroquial, la solidaridad que brotaba de ella hacia las gentes de escasos recursos y percibir el agradecimiento de la gente socorrida. Influyeron mucho en mí, con su ejemplo, dos Oblatos colombianos con los que compartí muchas vivencias. Es desde allí que, sin ningún lugar a dudas, empecé a sentir la llamada del Señor.
De cualquier modo, antes de decidirme, pasé por la Universidad de Sto. Tomás de Bogotá e inicié allá mis estudios de Filosofía . Lo hice también para conocer del mundo algo más que el Colegio, la Casa y la Parroquia que habían sido mi único entorno hasta entonces; yo no sabía lo que era ir a tomar, fumar o rumbiar (AUNQUE REALMENTE SOY MALO PARA ESO) .El caso es que todo ello no satisfacía mis expectativas de vida y me planteé incorporarme al seminario. Para dar este paso me ayudó mucho una tía religiosa que realizó las gestiones pertinentes. Después de oración y meditar de manera seria y responsable, y después de haber consultado con el Padre y resaltando la labor de los formadores del seminario en su tarea de acompañamiento en el discernimiento espiritual, entré al poco en el seminario de La Ceja (Antioquia)
Comencé el proceso desde cero y no acepté me convalidaran estudios."


Este hombre, que inicia y finaliza cada intervención con una sonrisa, será desde el domingo 31 diácono; en su caso, un paso anterior a la ordenación sacerdotal que podría producirse sobre seis u ocho meses más tarde. La pregunta es casi obligada:"¿la promesa más difícil? Con seguridad, la de castidad, porque seguimos sintiendo como hombres y como seres humanos. Hay que tener en cuenta que no hablamos ni de reprimir ni de castrar el cuerpo, sino de asumir un estilo de vida diferente. En ello influye decisivamente el haber realizado correctamente ese proceso de seis a nueve años de preparación en el seminario.Además con nuestras pocas y propias fuerzas no seríamos capaces sin la ayuda de Dios;la castidad, más que merecimiento y esfuerzo propio, es un Don de Dios."

También hablamos del voto de obediencia, que Fredy cree de más fácil cumplimiento que el anterior. Entiende que la obediencia es importante porque representa una comunión con la Iglesia; está convencido que las decisiones las toman quienes deben hacerlo, tras la oración, consulta y análisis procedentes, y que son fruto del raciocinio y de la inspiración divina, y no de capricho arbitrario alguno.

La precariedad del elemento humano español en el seminario (seis colombianos, dos keniatas, un nicaragüense y un costarricense; ningún español) es otro tema que abordamos."Oramos todos los días para que haya nuevas vocaciones. Y especialmente vocaciones de esta tierra, de España. La vocación al sacerdocio es un don hermoso al que muchos son llamados y pocos los escogidos. Es un estilo de vida que apunta ala plenitud y Dios se encarga de que no nos falte de nada", comenta Fredy. Bromeamos, tiene sentido del humor este futuro sacerdote, acerca de que no le va a faltar trabajo en al Iglesia, habida cuenta de cómo deben multiplicarse los escasos elementos humanos disponibles para atender las numerosas parroquias.

La rutina diaria de la vida en el seminario es otro asunto que tratamos; rutina diaria que no aburrimiento, a tenor de las actividades que me lista: oración, eucaristía, clases de temática filosófica y teológica entre otras, estudio de lenguas clásicas y arte, canto, algo de deporte, charlas y visitas de personalidades diversas, cine ... En suma, tiempo libre más bien poco.

En la parte final de nuestro encuentro, someto a la consideración de Fredy algunas cuestiones puntuales. Acerca de los obispos Lefebrianos opina que "el Papa ha sido incomprendido. Buscaba un atraer al redil, la superación de un conflicto y ha chocado con la incomprensión de unos y otros; su buena voluntad se ha visto sorprendida."
Tampoco elude contestar la polémica , tras el reciente viaje papal a Africa, acerca de las reacciones suscitadas por las declaraciones de Benedicto XVI acerca de sida y preservativo. Tiene claro que la libertad de expresión debe ser derecho de toda persona, Benedicto XVI incluído, y que la única solución real a la extensión de males como el sida ha de basarse en la educación, en una educación que fomente el respeto hacia el propio cuerpo y una pedagogía moral de la afectividad y sus expresiones. Cree Fredy que el preservativo no es un freno a la plaga nacida en el siglo XX; cree Fredy que el freno es, según el estado de cada cual. una vida sexual ordenada y la castidad asumida personalmente.
Lo miro. Lo dice en serio; absolutamente en serio. Lo miro y lo respeto. Hay que ser valiente, extraordinariamente valiente para expresar ese convencimiento. Y el valor y el coraje para defender, sin imponer, las propias convicciones es algo con lo que empatizo.
El desagradabilísmo (sobre todo para las víctimas) asunto de los abusos a menores cometidos por sacerdotes tiene contestación tajante por parte de Fredy:La Iglesia ha reaccionado ante ello con prontitud, apartándolos de sus funciones. Estos sacerdotes han sufrido la reprobación de la Iglesia , de la Justicia ante la que deben rendir cuentas y, en su momento enfrentarán la Justicia divina. Estoy seguro de ello.. También suscita comentarios la desazón provocada por personas como el actual presidente de Paraguay, de conducta privada incompatible con la de un ministro de la Iglesia.

Termina la charla. Siempre sonriente me acompaña hasta el coche Fredy. Se despide con un apretón de manos. Irradia felicidad. Irradia eso que a mis veinte años denominábamos "buenas vibraciones".