29.01.2010 .- No es la primera vez que voy a Robres. En un principio lo hice atraído por ese invento afortunado (ocho ediciones ya) que llaman allí "Festival de la Oralidad" donde un pueblo de escasa demografía y sobrada capacidad tiene a bien programar una semana de cartel teatral del que enorgullecerse. Y, además, ser la localidad de referencia de un grupo de teatro estable de (re)conocida trayectoria.

Tampoco es la primera vez que visito el Centro de Interpretación de la Guerra Civil de Robres. Un loable esfuerzo económico y cultural; vivo, cambiante y novedoso en las exposiciones temporales que acoge. Recuerdo "Misiones Pedagógicas", "Carteles de la Guerra 1936/39" o "Huellas y Voces" como perfectas razones para acercarse a la localidad, tomar un café en el CENTRAL y pasar una tarde curioseando entre documentos, mirando y haciendo fotografías o escuchando los comentarios de otros asistentes.
En esta ocasión la visita tiene el valor añadido de conocer y saludar a Víctor Pardo Lancina, periodista y escritor, y uno de mis primeros referentes en Huesca en cuanto a divulgación de las realidades históricas cuyo recuerdo tanto parece molestar a algunas gentes.(1)

También es de justicia señalar la cordialidad y buena disposición de la que persona que ejerce la conserjería; y también lo es reconocer la fantástica labor divulgativa que de las actividades que organiza la comarca se realiza desde la web www.losmonegros.com , permitiendo mantenernos informados a los que no vivimos en ella.


Para ver unas fotografías del acto, pulsa AQUÍ















El Centro de Interpretación de la GC de Robres es fácilmente identificable. Desde luego, las dos piezas de artillería sitas junto en la entrada contribuyen a ello. Hoy se abre de manera excepcional. Habitualmente, en estas épocas de año, está abierto los fines de semana y festivos. Llego pronto, así que hago tiempo con un corto paseo; no hay nadie en la calle: todo el vecindario refugiado del ventoso atardecer en sus casas o en el café.
El primero en llegar es el conserje y, tras él, Víctor Pardo y Juan José Generelo. Tras los saludos , y mientras Pardo y Generelo comentan aspectos técnicos de los paneles expuestos, echo un primer vistazo. Perfectamente clasificadas por campañas, episodios y momentos, me encuentro con fotos propias más de una "mili" que de una guerra, si exceptúamos aquellas que retratan los efectos artilleros sobre un edificio o el campo sembrado de cruces a modo de cementerio improvisado. Fotos de soldados que pelan patatas junto a la mascota de la unidad; que se afeitan con los medios que tienen a mano; que desfilan con aseados uniformes por las calles y plazas principales; que hacen "el bulto obligado" ante la recepción a un autoridad eclesiástica; que leen la prensa en la terraza de un café ...
Víctor lo explicará en su intervención. Así que mejor comienzo con la reseña del acto inaugural.


Lo inicia Jesús Brau ante una veintena de asistentes. En breve intervención Jesús (Consejero de Cultura de la Comarca de Los Monegros) agradece a los asistentes su presencia y procede a enmarcar la exposición dentro de la programación para este año del C.I. de Robres. Presenta a los intervinientes que le seguirán en el uso de la palabra y cede ésta.

Juan José Generelo (GA. Jefe Dpto. Investigación y Difusión) circunscribe esta exposición dentro del programa "Amarga memoria" promovido por el GA y orientado a investigar, difundir y no olvidar hechos muy recientes en la historia de España. Para ello, añade, se hacen diferentes actividades entre las que destacan las exposiciones fotográficas como la que nos ocupa esta tarde. Alude Juan José a los hijos de Francone, personas que han cedido las fotografías de su padre, compartiéndolas con el conjunto de lugares donde estuvo su padre combatiendo. Alcañiz fue el primer ayuntamiento contactado en esta suma de esfuerzos de la iniciativa privada y administraciones. Termina su intervención afirmando que el GA tiene como papel fundamental la amalgama de estos esfuerzos y expresando la confianza de una larga andadura a esta muestra fotográfica, dentro y fuera de los límites de nuestra comunidad. Cede Juan José la palabra a Víctor Pardo, glosando su conocimiento de la época y alabando su figura como el mejor comisario que esta exposición podía tener.

Víctor Pardo centra su alocución en la figura de Francone y la presencia del fascismo italiano en la Guerra Civil. "Francone no vino en calidad de periodista; era, eso sí, un hombre que amaba las artes y recordemos que era músico también. Tomó unas 2.500 fotografías movido por su afición; en su periplo por toda España, que comienza en el Norte y finaliza con el desfile de la victoria en Madrid, dispara su cámara por iniciativa personal y no para enviar crónicas a ningún medio. Ya había hecho anteriomente este trabajo de aficionado en las campañas militares de Abisinia", comienza Víctor que continúa afirmando que "estas son fotos de guerra sin guerra. Francone pertenecía al cuerpo de ingenieros, cuerpo que no combate directamente, sino que su función es reparar daños para permitir el avance de tropas propias. Por ello, sus fotos no son de combate en primera línea, sino que se inscriben en la cotidianeidad y el trabajo posterior al mismo."
Refiriéndose al legado de Falcone, menciona que las fotografías no destacan (aunque haberlas, haylas) por su excepcionalidad técnica, pero que su conjunto da una idea interesantísima de la visión de un soldado extranjero en tierra extraña, que ve costumbres ajenas y las plasma en series fotográficas de indudable valor. Todo ello, sin olvidar que pertenece a un grupo de hombres cuya vanguardia bombardea poblaciones y participa, en auxilio de Franco, en una guerra.
Finaliza su intervención Víctor agradeciendo el trabajo y dedicación de Ana y Ángel, artífices en buena parte de la correcta disposición del material expuesto.

Manuel Conte , último interviniente, rememora los tiempos en que "ser demócrata en Robres era harto complicado; que hoy lo somos todos, pero ..." para , a continuación, valorar todas estas iniciativas que, bajo el concepto genérico de recuperación de la memoria, sirven para no olvidar." Olvidar lo que ocurrio en este pueblo en esos años seria algo que jamás perdonarían nuestros nietos.Es nuestra obligacion: recuperarlo y dejarlo bien documentado", continúa manuel. En este punto describe las dos posiciones contrapuestas acerca del tema para colocarse rotundamente a favor de aquellos que buscan la verdad en todos aquellos lugares, cunetas de carretera incluídas, donde pueda encontrarse.
Para finalizar, resalta la importancia económica que este tipo de turismo "cultural" trae consigo y la importancia añadida que tiene este centro de interpretación por el lugar donde está situado. "Para la poca inversión que hemos metido en ésto, es increíble, y no debe ocultarse, los enormes réditos turísticos que nos ha traído".


De vuelta a casa, es imposible no pensar en las dificultades técnicas de un soldado que hace fotos en la época. No tan sólo por el peso de los componentes y su fragilidad, sino por las dificultades añadidas de clasificación y post-producción. Hoy, cualquier soldado combatiente porta en su petate una compacta y media docena de tarjetas de memoria con un peso total que no llega a los 500 grs. y con las que puede obtener todas las instantáneas que quiera y mandarlas a casa en cualquier periodo de descanso. No ocurría lo mismo en los años treinta del siglo pasado ...




(1) Al poco de llegar a Tierz, Huesca se me reveló elección acertada para el futuro familiar no tan sólo por su emplazamiento (ni demasiado cerca, ni demasiado lejos) de aspectos personales , sino también por el interés de un nutrido grupo de intelectuales que, desde frentes tan distantes como la enseñanza, el periodismo o la pastelería, luchan por la cultura y la memoria; la de verdad, la de la calle y los testimonios octogenarios, no la academicista ... Diversos textos, muchos hallados por puro azar en tardes de navegación en la red, me sorprendieron por lo valiente, lo comprometido y la claridad de lo expuesto.

De entre los mismos, textos de Víctor Pardo como el escrito recordando los setenta años de orfandad por Ramón Acin (" Hace 70 que Ramón Acín fue fusilado por «las buenas gentes de Huesca». Ramón y Concha Monrás tienen una lápida en el cementerio con su nombre esculpido en mármol, pero todavía faltan muchos otros nombres de víctimas por escribir y lugares en los que poder depositar unas flores como homenaje. Demasiados nombres que exigen en silencio una reparación que todavía se les niega." D.A. , Agosto 2006) o el descriptivo de las espantosas jornadas del terror oscense en "Los buenos vecinos de Huesca" (Rolde, nº 116).

Textos, todos ellos, cuya lectura recomiendo a tantos neofatos como yo que siguen llegando a esta ciudad por los tópicos acerca de las supuestas "calidad de vida y tranquilidad " sin saber la razón por la que el Parque Miguel Servet aparece en ocasiones ornado con pajareras de puertas abiertas y papiróflexicas pajaritas okupas , cómo el premio de lotería navideña del año 32 contribuyó a financiar "Las Hurdes: Tierra sin pan" de Buñuel, los tesoros que se ocultan en el Museo Diocesano o en el Provincial, o de la mirada amorosa al pasado que se encierra en el Pedagógico.





.


Atención: Fotos Michele Francone, Copyright dei fratelli Giancarlo y Vittore Francone
.

Alguna cosa más: Michele Francone, un piamontés en la Littorio
Michele Francone nace en Bosconero (Turín) el 2 de marzo de 1913. A los 14 años comenzó a trabajar en una fábrica de componentes metálicos, aunque no abandonó el interés por el estudio al tiempo que abonaba una incipiente y ya intensa afición tanto por la música como por la fotografía, actividades artísticas que no dejó de cultivar en su corta vida. En 1932 se presenta como voluntario en Vercelli, en el I Regimiento del Cuerpo de Ingenieros Minadores y Cavadores, alistándose por dos años, si bien al final del período renovó el contrato y obtuvo el ascenso al grado de sargento. Participó en la campaña italiana en África oriental, interviniendo en las etapas cruciales de la conquista de Etiopía.

Ascendido a sargento mayor, Francone embarcó el 21 de septiembre de 1937 en el puerto de Gaeta con rumbo a Cádiz, a donde llegó cinco días más tarde. En España quedó agregado a la División Littorio, Batallón de Ingenieros, III Compañía de Telegrafistas del Corpo Truppe Volontarie (CTV). Destinado al Frente Norte, interviene en la toma de Gijón antes de ser enviado a tierras aragonesas. Por su cámara fotográfica, de la que nunca se separa, desfilan los paisajes de Zuera, Villanueva y San Mateo de Gállego, así como los perfiles del Pilar zaragozano. La vida en las trincheras, la reconstrucción de puentes y comunicaciones o las circunstancias de la retaguardia componen el inmenso archivo Francone tomado en la Guerra Civil española, más de 2500 imágenes.
Intervino en la batalla de Aragón durante el mes de marzo de 1938, también en la ofensiva del Ebro y en la de Levante. Antes de emprender la campaña de Cataluña y asistir al final de la contienda, pasó temporadas de descanso en La Rioja y en Álava, lugares ampliamente fotografiados por Francone, como también lo fue más tarde Alcoy, donde además y como director de la banda de música de su unidad, entabló amistad con músicos locales. Repatriado dos meses después del final de la guerra, desembarca en Nápoles y participa en los desfiles presididos por Mussolini.

A finales de 1941, ascendido a alférez, y en el fragor de la Segunda Guerra Mundial, fue destinado con la IV Armada a las operaciones militares en Alta Savoia. El 1 de marzo de 1945, durante un ejercicio táctico y en circunstancias nunca aclaradas, el estallido de un cañón le produjo gravísimas heridas que provocaron su muerte pocos días después, el 6 de marzo de 1945 en el hospital civil de Tortona, dejando a su esposa Ada viuda con 29 años y dos hijos pequeños, Giancarlo y Vittore.

El legado fotográfico de Michele Francone conforma una colección de enorme valor documental, toda vez que permite conocer las actividades del CTV en la Guerra Civil, a través de la mirada de uno de sus integrantes.

Fuente (foto y texto): www.losmonegros.com