Fayed Badawi. 1955.
Nacido en el campo palestino de TAL AZ-ZATAR (Beirut Este. Líbano) destruido en 1976.
Ingresa en la resistencia con 12 años.
Posteriormente vive en Chatila. Ver Matanza de Sabra y Chatila (1)
Conocerá también el significado de estar "bajo el fuego" en la batalla de Beirut. (2)
Resistente. Siempre resistente por todos los medios contra el Sionismo, combate en el que vale todo, incluso la lucha armada.
Hombre sin medias verdades ni subterfugios. Te puede gustar lo que dice o no, pero lo argumenta con profusión de datos e informaciones imposibles de rebatir a no ser que seas un especialista en el tema.
Atento, amable, de sonrisa bajo la que se adivina un pasado extremadamente duro, no deja ninguna pregunta sin contestar. Crítico con Europa, con Estados Unidos y, por supuesto, también con la URSS. Hombre superviviente de mil combates y otras tantas traiciones; siempre las de los más cercanos son las más duras...
Y, finalmente, hombre que aún guarda en su interior, una promesa hecha a sus padres y que espera cumplir: liberar Palestina.
Con estudios de medicina, carrera que tuvo que abandonar, y filólogo árabe, se ha dedicado desde su llegada a España a labores de traducción. Actualmente dedica la totalidad de su tiempo a la militancia y al análisis político.
Portavoz para Europa del FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina), ha pasado por Huesca Y Binéfar donde ha impartido un par de conferencias. En el momento de escribir estas líneas, se encuentra en Cataluña, donde debe impartir otras seis. Una manera de resistir y coopera con la causa, porque, como afirma cada vez que tiene ocasión: ¡¡ Palestina resiste; Palestina existe !!

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Antonio Moles


Luis Izquierdo


Fayed Badawi


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Enero 2018. Dos días con sabor a intifada
TEXTO y FOTOS: Carlos Neofato

El viernes, horas antes de iniciarse la conferencia, pisa Fayed la ciudad de Huesca. Y lo hace rindiendo homenaje a las gentes republicanas asesinadas por el franquismo.
Visita el Memorial 545 donde queda impresionado por el trabajo allá realizado y por la estructura del monumento. Se fija en las líneas donde se recuerda la identidad de un cadáver tras dos palabras sombrías:SIN IDENTIFICAR.Pregunta por las placas, por los firmantes de las mismas.
Del memorial 545 al cementerio sito en el Parque Mártires de la Libertad. Pregunta por las placas metálicas de color violeta, elementos que indican fosas aún sin dignificar o exhumar. Se le relata la historia de manolín Abad y de sus gentes.También la de la exhumación de Mariano Cuello y sus compañeros de martirio.
Y, en este sector de la ciudad, es pertinente la visita al Memorial Capitanes del Frío. Conoce ya el relato de la Sublevación de Jaca. De hecho la visita por la Huesca republicana finaliza en el cementerio de la carretera de Zaragoza donde, el tiempo apremia, sólo podemos presentar nuestros respetos a Fermín Galán y Ángel García, mientras recordamos la turbia intervención del Generas Las Heras, inhumado en las proximidades del nicho del capitán de ametralladoras.

Viernes 19 Enero. Centro Cultural Manuel Benito Moliner. Huesca. 19:00 horas. 21 asistentes.
Antonio Moles (AR de Binéfar y Comarca) abre el acto con una encendida expresión de solidaridad hacia los pueblos oprimidos del mundo. Se refiere con especial vehemencia al palestino, al saharauí y al mapuche y recuerda las dificultades cotidianos que sufren venezolanos y cubanos, víctimas de atroces bloqueos. Termina su intervención con una breve biografía del orador, enfatizando su condición de ferviente amigo del republicanismo español.

A continuación, Luis Izquierdo (AR Josefina Buil MZN) presenta al FAI (Frente Antiimperalista Internacionalista), organización que también está en la organización de estas charlas, invitará a los presentes a unirse al mismo en la función que deseen y leerá un pequeño extracto del primer comunicado acordado.

Badawi, ya en el uso de la palabra, agradecerá a los organizadores su labor. Tendrá, también, unas palabras de agradecimiento para el CRMAHU por su labor logística en la tarde de hoy.
1948, la invasión por parte del sionismo de tierra palestina, en el momento en que el imperio británico la deja, es el punto de partida del relato de Fayed. Un relato que indicará, con precisión, una serie de hitos expansionistas y de puntos de sufrimiento para su pueblo.
Tiene un recuerdo emocionado para el secretario general de su partido, hombre de 63 añoss encarcelado hace más de 30; también para los hombres y mujeres en su situación.
Denunciará la globalización y sus políticas asesinas que han condenado a los pueblos más pobres. Alabará el espíritu de lucha y resistencia de éstos, siempre con un especial cariño para el combate y coraje demostrado por las mujeres y los niños.
Rechaza la paz de los corderos y afirma que por el derecho a la vida y la dignidad, cualquier tipo de lucha es válida.
Habla de Palestina y los palestinos, personas cultas y heterogéneas, con diversidad de sentimientos religiosos o no y de ideologías sociales diferentes. En contraposición, afirma que el pueblo israelita no existe, que es una mezcolanza de judíos de distintas nacionalidades, y un invento con el ùnico fin de dar corpus de ciudadanía a un Estado asesino y militarizado.
No tiene reparos en hablar del secuestro de aviones, acciones cuya justificación encuentra en la necesidad de que el mundo conociera el conflicto paleestino. En este sentido afirma que jamás un civil fue tocado.
Dedica un amplio espacio a rememorar el crímen contra la humanidad cometido en Sabra y Chatila, extendiéndose acerca de detalles sobre la operación militar llevada contra personal civil e indefenso.Hablará de Sharon de la manera que es fácil suponer. También rememorará los sucesos englobados bajo el genérico SEPTIEMBRE NEGRO y la salida de la OLP de Jordania.

Denunciará la rotura de huesos de niños palestinos para impedirles lanzar piedras, la detención administrativa (16 meses detenido sin cargos;prorrogable), los puntos de control militares donde la humillación y el abuso son moneda de uso corriente a manos de soldados poco más allá de la adolescencia educados en el odio y la soberbia.

Para terminar, y antes de la sucesión de preguntas que el coloquio suscita, terminará su vibrante alocución profetizando que la solución a este ya enquistado conflicto pasa por la creación de un Estado Palestino en el que tengan cabida todas las personas, estado democrático, laico y progresista.
Su última afirmación (Palestina vencerá) es interrumpida por los aplausos y gestos de asentimiento del personal congregado.

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Sábado 20 Enero. Sede Ateneo Republicano de Binéfar y Comarca (Ed. Binéfar 77). Binéfar. 17:00 horas.
34 asistentes.

Casi con aforo completo, la sede republicana luce espléndida con profusión de carteles de actividades pasadas y con un fondo de banderas diversas. Como en la jornada anterior, tanto Antonio Moles como Luis Izquierdo actúan como introductores del conferenciante. Con palabras y mensajes idénticos, dan paso a Fayed.
Nuevamente, en la voz firme y atormentada de Badawi escuchamos la infinita lista de agravios, de traiciones e indiferencias ante el sufrimiento de un pueblo que tan sólo busca, en sus propias palabras , la paz. Pero una paz basada en la justicia, concepto sin el cual las paces no son sino treguas entre conflictos.
La charla, en líneas generales, sigue el mismo esquema que la del día anterior, por lo que no procede hacer crónica diferenciada.

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PARA SABER MÁS ...
(1) Sabra y Chatila: 30 años de una masacre
Fuente: Rosa Meneses. EL MUNDO, 16.09.2012


"Un niño muerto puede a veces bloquear una calle, son tan estrechas, tan angostas, y los muertos tan cuantiosos". Esta era una de las primeras frases del escritor Jean Genet, en su relato 'Cuatro horas en Chatila'.
El francés se encontraba en Beirut cuando, en septiembre de 1982, el Ejército de Israel entró en la capital libanesa y se producen las matanzas de Sabra y Chatila, dos campamentos de refugiados palestinos incrustados en la bella ciudad mediterránea.
Genet toma contacto con este escenario dantesco cuando la sangre de los cadáveres aún está fresca y rueda por los callejones. Y escribe un testimonio sobrecogedor pero también de un gran impacto político.


Hoy se cumplen 30 años desde que, un 16 de septiembre, las milicias cristianas entraron en Sabra y Chatila para cobrarse venganza por una matanza ocurrida en Damour. La masacre se prolongó dos días. Aquél era un Líbano envuelto en furia y llamas, en una espiral del todos contra todos que fue la guerra civil que partió el país en mil pedazos entre 1975 y 1991.

Asesinato de Gemayel
Dos días antes, el líder maronita Bashir Gemayel -elegido presidente del país hacía tan sólo un mes- había sido asesinado junto a otras 40 personas. Dos divisiones del Ejército israelí, bajo el mando de Ariel Sharon, ocuparon Beirut para preservar su estrategia en la guerra. En junio de 1982, Israel había invadido el país.
Los israelíes incitaron a sus aliados en el Líbano, los falangistas cristianos, a tomar represalias contra los palestinos. Entre el 16 y el 18 de septiembre las milicias de la Falange -formación maronita de extrema derecha- entraron en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, donde torturaron, violaron y mataron entre 800 y 3.500 civiles palestinos y libaneses, según las diversas fuentes.
Contaron con la connivencia del Ejército israelí, que controlaba entonces los campos. Ante las presiones internacionales, Israel creó una comisión de investigación sobre lo ocurrido, la Comisión Kahan, en cuyo informe se apuntó a Sharon (quien luego se convertiría en primer ministro israelí) como responsable indirecto en su calidad de ministro de Defensa. Sharon tuvo que dimitir, pero nunca fue procesado.

Un mundo de calles sin nombre
Sabra y Chatila no han cambiado mucho desde aquellos días. Siguen siendo un marasmo de calles sin nombre, sucias, regadas por el agua insalubre. Las improvisadas viviendas forman angostos pasillos por donde apenas cabe una persona. La basura se acumula en las calles y los niños corretean descalzos y despeinados. Casi todos los campos de refugiados palestinos se parecen.
Allí viven miles de personas. En Chatila, más de 7.000 se hacinan en dos kilómetros cuadrados. Ya no viven sólo palestinos, sino también libaneses muy pobres, casi todos chiíes. Recuerdo, en 2006, haber visto cómo el mercadillo se extendía hasta el cementerio que alberga los cuerpos de las víctimas de las matanzas de 1982 (hubo más masacres allí, en 1985, cuando las milicias chiíes de Amal mataron a 400 personas). La falta de espacio hace que la prohibición islámica de enterrar a hombres y mujeres juntos, allí no se cumpla, me contaban.
Vivos y muertos se mezclan en este espacio abigarrado y nauseabundo. Como si los rostros fueran los mismos y nada hubiera cambiado desde aquellos días de horror. Hoy, sin duda, los habitantes de Sabra y Shatila tendrán un motivo más para estar cerca de sus muertos: la memoria de una de las peores matanzas de civiles de la historia de la humanidad.


Sabra y Chatila: 30 años de un genocidio
Fuente: PALESTINALIBRE.org. 2012. Referente URGENTE24. 2012

[...] La primera unidad de 150 falangistas, armados con pistolas, cuchillos y hachas entraron a las 18:00 en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, situados en las afueras de Beirut. Su misión era localizar posibles guerrilleros en retirada de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y desarmarlos, pero lo que sucedió en realidad fue una masacre de palestinos, la inmensa mayoría ancianos, mujeres y niños, todos ellos civiles indefensos, y que se prolongó durante más de 30 horas. Aparte de las ejecuciones, también cometieron violaciones, torturas y mutilaciones.
Durante la noche, las fuerzas israelíes dispararon bengalas iluminando los campamentos. Según una enfermera neerlandesa, el campamento estuvo tan brillante como "un estadio deportivo durante un partido de fútbol".
A las 11:00, se envió un informe a la sede de las Fuerzas de Defensa Israelíes en el este de Beirut, informando del asesinato de 14 personas, incluidos civiles. El informe se remitió a la sede en Tel Aviv y Jerusalén, donde fue visto por más de 20 altos oficiales israelíes. Nuevos informes de estos asesinatos fueron enviados durante toda la noche. Algunos de estos informes fueron transmitidas al Gobierno de Israel en Jerusalén y fueron vistos por una serie de altos funcionarios israelíes.
Durante las siguientes 36 a 48 horas, los falangistas libaneses masacraron a los habitantes de los campamentos de refugiados palestinos con el consentimiento del gobierno israelí.
El ex primer ministro del Estado de Israel expresó: "En Chatila no judíos mataron a no judíos ¿qué tenemos que ver nosotros con eso?"
Es una ironía que la única nación que realizó una investigación oficial seria, aunque fallida, sobre la masacre fue Israel. El ejército israelí o envió o facilitó el ingreso de los asesinos a los campamentos y luego observó, y hasta colaboró, mientras se cometía la atrocidad. Un teniente israelí llamado Avi Grabowsky dio la más reveladora evidencia de ello. La Comisión Kahan dictaminó que el entonces ministro de Defensa Ariel Sharon era personalmente responsable por haber enviado a los despiadados falangistas antipalestinos a los campamentos para "limpiarlos de terroristas", los cuales resultaron tan inexistentes como las armas de destrucción masiva de Irak 21 años después.
Sharon perdió el cargo, pero más tarde llegó a primer ministro, hasta que fue víctima de un ataque al corazón al cual sobrevivió, pero lo privó del habla. Elie Hobeika, líder miliciano cristiano libanés que encabezó las matanzas –después de que Sharon dijo a los falangistas que los palestinos acababan de ejecutar a su líder, Bashir Gemayel–, fue asesinado años más tarde en Beirut oriental. Sus enemigos afirmaron que los sirios le dieron muerte, pero los amigos de Hobeika culparon a los israelíes: él se había pasado a los sirios, y acababa de anunciar que revelaría todo sobre la atrocidad de Sabra y Chatila ante un tribunal belga que deseaba someter a juicio a Sharon.


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(2) Sitio de Beirut
Fuente: Wikipedia

Para el 13 de junio de 1982, siete días después del inicio de la invasión israelí al Líbano, Beirut estaba efectivamente rodeada, quedando la OLP y a parte de las fuerzas sirias aisladas dentro la ciudad.
Israel esperaba completar el cerco lo más rápidamente posible. El objetivo de la invasión de Líbano era una victoria rápida y decisiva. Además, Estados Unidos, a través de su representante, Philip Habib, presionaba para que se realizaran negociaciones de paz, ya que cuanto más se extendiera el sitio, crecía el poder de negociación de Arafat.
En un primer momento, los israelíes pensaban que las fuerzas cristianas maronitas erradicarían al cuasi gobierno que la OLP había instalado en Beirut, pero resultó que los maronitas no estaban preparados para emprender esta tarea. Para las FDI, la captura de Beirut en combate urbano habría implicado un inaceptable nivel de bajas. Por esta razón, el método elegido fue una combinación de presión militar y guerra psicológica para convencer a la OLP de que la única alternativa a la rendición era la aniquilación total.
Durante siete semanas, Israel atacó la ciudad por tierra, mar y aire, cortando el suministro de agua, electricidad y alimentos. Pese a que lograron capturar el aeropuerto y algunos barrios al sur, en buena medida las fuerzas hebreas no se acercaron a sus objetivos. Como en muchos asedios, la población civil padeció junto con los guerrilleros de la OLP. Israel fue duramente acusada de bombardear indiscriminadamente la ciudad, entre otras medidas para debilitar a la OLP. Para fines de la primera semana de julio, unos 500 edificios habían sido destruidos por los ataques israelíes.
El 14 de julio, Ariel Sharon y el jefe del Estado Mayor, Rafael Eitan, obtuvieron el apoyo del primer ministro Begin para una operación a gran escala para conquistar el oeste de Beirut, con el fin de lograr la expulsión de la OLP. Sin embargo, el plan fue rechazado dos días después por unanimidad en el gabinete israelí, debido a la preocupación por la enorme pérdida de vidas. Algunos partidos amenazado con abandonar la coalición gobernante si se adoptaba el plan.
A fines de julio, con las negociaciones aún estancadas, las FDI intensificaron sus ataques. El Mossad, utilizando sus contactos falangistas, envió agentes árabes a Beirut con coches bomba para aterrorizar tanto a los palestinos para forzarlos a rendirse, como a los libaneses para que aumentaran la presión para la salida de los primeros. Decenas de personas murieron como consecuencia de estos atentados. Algunos de los agentes israelíes fueron capturados y finalmente confesaron.
La Fuerza Aérea Israelí intensificó las misiones de asesinato selectivo. La FAI contó con asistencia de agentes en tierra con transmisores. Sin embargo, a pesar de que varios edificios de apartamentos fueron destruidos, matando e hiriendo a cientos de palestinos y libaneses, los líderes lograron evadir los bombardeos.
El 10 de agosto, cuando el enviado estadounidense Philip Habib presentó un proyecto de acuerdo a Israel, el ministro de Defensa Sharon, probablemente impaciente con lo que consideraba una intromisión estadounidense, ordenó un bombardeo de saturación sobre Beirut, en el que murieron al menos 300 personas. El bombardeo fue seguido por una protesta del presidente estadounidense Ronald Reagan al gobierno israelí. En respuesta, el 12 de agosto, el gabinete israelí despojó a Ariel Sharon de la mayor parte de sus poderes: no se le permitió ordenar el uso de la fuerza aérea, fuerza blindada y la artillería sin el acuerdo del gabinete o primer ministro.
Durante el sitio, los israelíes aseguraron varias posiciones clave en otras partes del Líbano, pero no lograron tomar la ciudad antes de que un acuerdo de paz fuera finalmente implementado. A pesar de que Siria había aceptado el 7 de agosto, Israel, Líbano y la OLP finalmente acordado, bajo mediación de EE. UU., el día 18. El 21 de agosto, 350 paracaidistas franceses llegaron en Beirut, seguidos por 800 infantes de marina estadounidenses y los Bersaglieri italianos, más fuerzas de paz internacionales adicionales (por una fuerza total de 2130) para supervisar la retirada de la OLP, primero por barco y luego por tierra, a Túnez, Yemen, Jordania y Siria. En total, 8500 miembros de la OLP fueron evacuados a Túnez, y 2500 por tierra a otros países árabes.

Resultados
Israel logró detener los ataques con cohetes por un breve período, así como expulsar a la OLP del Líbano, pero no pudo debilitar a la organización en su conjunto. Es notable la insubordinación del comandante de la 211.ª Brigada Acorazada israelí, Eli Geva, quien se negó a liderar sus fuerzas hacia la ciudad, argumentando que ello resultaría en una cantidad excesiva de muertes civiles.
Tras el sitio de Beirut, Arafat escapó a Grecia y luego a la capital tunecina, en donde estableció el nuevo cuartel general de la OLP. Los fedayines continuaron operando fuera de Yemen, Jordania, Argelia, Irak y Sudán, así como dentro de los territorios ocupados por Israel.

Reacciones internacionales
El sitio llevado a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel generó una gran controversia y fue condenado hasta por Estados Unidos, su más cercano aliado, advirtiéndole al país hebreo que el armamento provisto por EE. UU. solo debía ser usado para propósitos defensivos.En un punto, el gobierno estadounidense consideró amenazar con sanciones a Israel, con el fin de impedir que lanzara un asalto en el oeste de Beirut en agosto de 1982. El periódico Ottawa Citizen reportó (originalmente de una entrevista en el New York Times) que, el 12 de agosto, durante una de dos conversaciones telefónicas entre Reagan y Begin, un airado Reagan se refirió al bombardeo de Beirut occidental como un «holocausto».
Si bien Begin no negó que se hubieran producido muertes de civiles, y se habría lamentado por las mismas, afirmó que «no eran culpa de los israelíes».? La Unión Soviética intentó hacer aprobar en la ONU una resolución para un embargo armamentístico mundial sobre Israel, que fue vetada por EE. UU.



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