A Laura, que quiso devolverme a la vida.
Por su amor, paciencia y dignidad.
(Dedicatoria del libro "Enajenados")


ENAJENADOS

Otros libros de Manolo Benito en esta web:
- Huesca: Álbum de Adioses
- Orwell en tierras de Aragón

Fotos de la presentación de "Enajenados", pulsando AQUí
Dispongo del audio del acto. Si lo quieres, pídemelo por e-mail. Coste CERO.


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22.06.2010.- IEA, Huesca

De nuevo Manuel Benito nos congrega; en esta ocasión los asistentes , algunos llegados de tierra gala, que abarrotan el local del IEA esperan conocer el libro póstumo (al menos, uno de ellos) de nuestro polifacético conciudadano. Caras conocidas del mundo cultural, político y social oscense buscan acomodo entre escasas, en breve inexistentes, sillas vacías.
Toma la palabra el editor de Manolo, Salvador Trallero, personalidad muy conocida por su labor editorial y literaria. La intervención de Salvador se inicia con un recuerdo de los tiempos tristes de las últimas semanas de Manolo. Nos comenta que en estos trece relatos cortos , algunos de incontestables referencias autobiográficas, se nos muestra un Manolo diferente, un escritor de ficción que nos induce a la reflexión, a la risa, a la contemplación ...

Jesús Inglada confiesa su pretérito temor a leer este libro por la congoja que pudiera producirle, habida cuenta de que este libro es, también, una despedida. Trece cuentos (hasta el número maldito es un guiño) donde hay vida y muerte, socarronería y nostalgia, dicotomías subyacentes en estos cuentos de lectura apasionante.
Elogia Jesús el amor al debate de Manolo, sin cortapisas ni zancadillas que tanto sufrió en su vida; alaba su visión insobornablemente libre y hace un paralelismo entre la autoridad moral de un Antonio Machado en la II república y la de Manolo Benito en la Huesca actual; destaca la erudición de Manolo en diferentes campos y, sobre todo, junto a su insaciable sed de saber, su deseo constante de popularizar lo conocido. Entrega continua, sin esperar nada a cambio, que le lleva a apurar su caliz hasta la hez, acabando este libro de relatos plenos de entidad literaria, moral y ética.
Denuncia las malas artes y las envidias cainitas de esta ciudad que trataron de minusvalorarlo; en este sentido agradece a Salvador el descubrimiento de este diamante en bruto literario, así como su insistencia en obligarle a publicar. Recuerda la repugnancia que le provocaba el engolamiento y la afectación de los supuestos eruditos oficiales, ante los cuales emerge su figura como la de un hombre sencillo y humilde que pone a disposición de cuantos se le acercan todo su enorme tesoro bibliográfico y documental. Y entiende que este hombre, sintetizando amor a la tierra y conocimiento profundo de las raíces, nunca fue abanderado del provincianismo: al contrario, su país fue La Verdad.
Hará referencias Inglada a diferentes relatos que recoge el libro. Se muestra convencido de los ribetes autobiográficos de buena parte de los relatos. Y terminará su intervención invitando a la lectura del libro "Enajenados" en la certeza de que nos hará pensar, reír y, sobre todo, recordar al amigo noble y honesto de vida recta e insobornable.

Eugenio Monesma, por su parte, se remite a quince años atrás, a las tertulias en el Apolo donde, frente a unos vasos de vino y algo que comer, se esbozaban historias y se desarrollaban ideas, algunas de las cuales tuvieron su plasmación posterior en este libro.
Informa Eugenio,al hilo de uno de los relatos, del rechazo que las vacaciones navideñas provocaban en Manolo y de que, siempre que podía, cambiaba turnos en esas fechas para pasarlas trabajando. También comparte con nosotros que esos días, ironías de la vida, fueron los últimos que pasó entre nosotros, en el tramo terminal de su enfermedad. Del mismo modo, incide en la base real, vivida tanto por Manolo como por su entorno más próximo, de muchos de los cuentos escritos. Menciona el arcón encontrado en una casa a punto de ser derribada, el trato dispensado a los conferenciantes, las cartas descubiertas en una casa de un pueblo abandonado ...
Como primicia, Eugenio adelanta no sólo la próxima publicación de la segunda parte del Álbum de Adioses, sino también el proyecto de sacar un libro homenaje escrito y financiado por sus amigos y cuya presencia pública se haría coincidir on el 12/14 de Diciembre, en el aniversario de la Sublevación de Jaca.
Finaliza Eugenio exponiendo la reflexión de Manolo acerca del drama de desprenderse del pasado y los recuerdos. "Muere nuestra raíz invernal y no nuestras hojas estivales".

No hay preguntas; parece que ya todo está dicho y lo que los asistentes desean es adquirir un ejemplar y abandonarse a su lectura. Tan sólo Carlos Escartín rompe el silencio incómodo que precede a los aplausos para informar de la existencia de un nuevo texto de Manolo; texto no publicado en formato papel, si bien en formato electrónico ha estado disponible en la web del Círculo Republicano de Huesca. Texto titulado "La noche de los cazadores" , cuya copia entrega a Salvador Trallero en este acto.





Título: Enajenados
Autor: Manuel Benito Moliner. Apdo. Correos 159 - 22080 HUESCA
Editor: Salvador Trallero. Sariñena Editorial. 974570079
Diseño y Maquetación: Base Digital
Impresión: Cometa S.A.
164 páginas. PVP: 20 euros.

Contenido:
- Introducción: Del concepto de enajenado; de la idea fascinadora y obsesiva; de cómo combatir el dolor...
[... nos mete en imágenes mentales despiadadas y reiterativas, hasta causar un dolor que implica la distorsión del pensamiento, despojándolo de valores educacionales, de dominio social, hasta hacerse atávico y sentir el ansia de gritar, de matar, de romper los hilos que manejan las Parcas]

- El dedo divino: De cómo el cura del lugar milagrea en el pueblo, mientras seduce una jovencita con tácticas de reflejos condicionados a lo Pavlov, pero sin descargas eléctricas ni toques de campanas. Y de cómo reacciona el marido burlado al ver cómo ha accedido el seductor de sotana al olimpo de la santidad.
[El hombre abandonó Llagut y se dirigió a la soledad de este caserío deshabitado y maldito desde la peste. Miró a aquel otro hombre pintado en el techo del coro que le acusaba con el dedo, dio media vuelta sobre la tabla y esbozó su último pensamiento antes de dormirse:¡Manda cojones!]

- Llagut en Navidad: De cómo, huyendo de la navidad oficial y de un reciente fracaso sentimental, un hombre busca refugio en un pueblo abandonado hace años. De las cartas olvidadas que en él descubre y de lo que cuentan éstas.
[... y sabía que los escollos más fuertes para un solitario son las noches del 24 y 31. Alcohol,televisión estridente, fotos llenas de sonrisas, lágrimas y por fin algún somnífero y pesadillas que ...]

- El loco de la cornisa: De las últimos sensaciones, de los últimos pensamientos, de las reflexiones postreras de quien se asoma al vacío anhelando verse arrastrado por él.
[Cuando morimos no sentimos que se nos terminó el futuro, sino el que tengamos que desprendernos de nuestro pasado, de nuestros recuerdos gratos que ahora se veían ensalzados. Muere nuestra raíz invernal, no las hojas estivales ...]

- El sueño incesante: Los mayestáticos, el Palacio del Poder, la I Interpoblacional mayestática, de hombres que reptilean y de autos negros con banderitas verdes.
[El orden se impuso y el "democratarca" apareció en las ondas acompañado de los mayestáticos más influyentes. González no consiguió estar entre ellos, pero mantuvo su poder mediocre de forma continua. Se cambió el apellido, cosa harto frecuente en aquel momento, y eligio el de Pastoriani en honor a su facción.]

- Glamour: Del contenido de un viejo arcón encontrado en una casa a punto de ser demolida. De cartas y diarios; de una historia de amor inconclusa.
[Hoy he sabido que te perdía irremisiblemente, aunque no sé qué estúpidas amenazas me impiden escribir "para siempre". Sé que tu imagen, la real, la que no me pertenece y sin embargo me gobierna a su antojo, desaparecerá definitivamente.]

- Zoilo de los Mártires: Del brazalete rojinegro sustituido por la camisa azul; de la caza del maqui en el Pirineo. Y de lo que me contó un forestal con el que pegué la hebra.
[Fusil contra fusil. Entre los sacos un hombre de barba larga y rostro dolorido le miraba con rabia desde un charco de sangre cuajada. Una rabia que le impedía quizá disparar.]

- La caza: Del hambre; de la caza salvaje para asegurarse la carga proteica necesaria. De la sangre que corre y de la vida que sustenta.
[Era un verraco que olía a cerdo y a muerte, sangraba por el lomo, le había partido la columna porque las patas de atrás se le quedaron muertas. Dejé la escopeta sobre unas losas y con un pedrusco me fui a por él.]

- La conferencia: De los sinsabores de los conferenciantes; de la aventura de dar una charla en determinados lugares. Del sentido del humor con el que se superan determinadas situaciones patéticas.
[... sentí curiosidad por desenvolver el regalo, paré en seco en mitad de la carretera, lo sa qué. Era una cerámica que reproducía una casa montañesa con una orla por abajo:"Recuerdo de La Puebla". Abrí la ventanilla y la tiré.]

- Los amantes de Jaca: La enamorada a la que se le arrebató el objeto de su deseo y de cómo el amor vence la muerte. Un relato al estilo de las Leyendas de Bécquer.
[La calle Mayor de Jaca
ya no la rondan los chavales,
que la rondan bravos mozos
con trabicos y puñales.]


- El río seco: De autoestopistas jóvenes y sensuales; de locuras asesinas. Del Toro acosado , que pierde sus testículos, en una tarde de sangre y sudor; del puente sin río.
[... y la masa en la que me hallaba llegó hasta el animal que aún movía las patas traseras. Lo remataron y un muchacho con un cuchillo le seccionó los testículos. La cara me ardía y vomité apoyado en una pared.]

- Una navidad de locos: De una ruptura sentimental; del caer en una habotación psiquiátrica, de la mancha oscura y borrosa de la medicación. De la navidad que llega.
[Bebí durante mucho tiempo y volví a la tos del tabaco. Pastillas para la ansiedad y un brote de depresión fue mi regalo de navidad, acabé en la última planta del hospital, planta 14 Psiquiatría. En un mostrador vaciaron mis maletas en busca de navajas, cuerdas, cinturones, medicamentos, cualquier cosa que pudiera liberarme.]

- Antonio: De un hombre especial, de sus ojos grises empañados y del pago en especie (en conejos) de los servicios médicos. De la olivera maldita; o no, según se mire.
[Le di una última pomada para que se terminara de curar y ya nunca más lo vi.Y aunque sea con agua brindo a su salud, mirando al cielo que tan ingrato es con algunas criaturas que corretean bajo él.]

- Adiós a la vida: De Sofía y Ascaso, su hombre condenado a muerte; de la "violencia templada" y de las tapias del cercano cementerio.
[Llegaron a las tapias del cementerio, un pelotón de soldados un tanto bisoños los esperaba. Detrás de ellos, el alba dejaba ver las tumbas abiertas. Sánchez se dirigió a la tropa pidiéndoles puntería. Se apoyaron en el muro donde les ofrecieron pañuelos.]





No preguntes a los hombres sabios a quien sirven;
en sus acciones encontraréis la respuesta.
Séneca