30.04.2010.- CNT - AIT: Inauguración Local Huesca

En esta víspera del 1 de Mayo, el sindicato de Oficios Varios de Huesca inaugura un local; su primer local tras años de no tener sede social física. Esto en una ciudad como Huesca, de importante componente histórica anarcosindicalista, era una signatura pendiente que hoy, por fin, se ha hecho realidad con los medios propios de los militantes y simpatizantes de esta organización.
La biblioteca (reforzada con presencia informática) constituye el eje central del local, como es tradicional en estas sedes de raigambre libertaria; también lo es el compartir espacios con proyectos de otro tipo y, en este caso, serán los pequeños los afortunados al contar con un área educativa inspirada en pedagogías de amplio ejercicio de la libertad personal y desarrollo de las propias capacidades e intereses.
La decoración del local, local que ha sido acondicionado por el trabajo solidario de los que hoy son sus usuarios, está constituida por retratos de personajes históricos del anarcosindicalismo del pasado siglo, la mayoría ligados a Huesca y la Guerra Civil. También unas reproducciones de carteles de la misma época cuelgan de las blancas paredes.
Otros pequeños habitáculos dedicados a almacén y oficinas complementan esta digna y sobria sede que, esperamos, pueda hacerse en breve con un hueco acorde a su importancia tanto en el panorama sindical y social , como en el cultural. Por cierto, y repito nuevamente este concepto, que este proyecto se mantiene gracias al esfuerzo, colaboración y trabajo de la militancia anarcosindicalista.

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Antes de la hora prevista, las aceras contiguas al local rebosan de personas que, en corrillos, charlan y esperan el inicio del acto. Distingo al incansable Martín Arnal acompañado de parte de su familia; a miembros del Círculo Republicano Oscense; al amigo Javier Nadal que hace semanas ha filmado una extensa entrevista conjunta a Mariano Viñuales y Luis Maynar; al escritor y director del C.I. de la G.C. de Robres ,Víctor Pardo; a Raúl Mateo, a Díez-Torre, al compañero de Logroño que ha venido expresamente a conocer a Martín Arnal, a Bruno mirando tras el objetivo de su cámara, y a tantos otros... Tantos otros que hacen pequeño el heterogéneo (decenas de sillas de distintas procedencias; los que hoy aquí nos juntamos tenemos procedencias diversas también) salón de actos que no puede albergarlos a todos; habrá quien deba seguir el acto al fondo de pié, o entre pasillos o desde la calle, manteniendo la puerta abierta.

Mon, el Secretario General del Sindicato de Oficios Varios de Huesca (por ahora, recalca.Hoy por hoy, insiste, muy en la línea anarquista del desapego a los cargos; a los cargos, que no al trabajo y a la responsabilidad) agradece la asistencia al acto tanto de presentación del libro de Alejandro Díez como la inauguración de este local, salido del esfuerzo común de todos; como siempre ha hecho la CNT, recuerda Mon, que recuerda el expolio doble sufrido por este sindicato tanto en la incautación de los bienes legítimos que poseían , años 30, como en la tramposa devolución de los mismos, años 90, priorizando opciones sindicales más acomodaticias con el poder. Recuerda el compañero en el uso de la palabra la importancia que para el sindicato tiene la afiliación y militancia;también recuerda la concentración que para el día siguiente está prevista.

A continuación, Xavi nos expondrá el proyecto de educación libre que se desarrolla en el local, denominado "La bolandrina". Nos invitará a visitar las instalaciones , aún en estado precario, y, por supuesto, a utilizarlas que hay pequeños correteando por el lugar. Nos comentará los contactos mantenidos con familias y el apoyo de la CNT, antes de definir la educación libre como aquella que permite a los niños y niñas decidir a qué desean aplicar sus esfuerzos y capacidades; por ello se denominan no educadores, sino facilitadores, acompañantes de los pequeños en su recorrido educativo. Y termina poniéndose a disposición de quienes deseen saber alguna cosa más.

Será Raúl quien ahora se dirige a los presentes. Señalando una silla vacía de la primera fila, comparte con nosotros que está simbólicamente reservada para Manuel Benito, un republicano de pro que siempre colaboró con el movimiento libertario y que falleció recientemente. Continúa abundando en la denuncia de la injusticia del robo del patrimonio sindical de la CNT ; también denuncia vehementemente el expolio documental del movimiento anarcosindicalista." Tras cuarenta años de dictadura, nos tocan otros tantos de post-dictadura", termina Raúl que presenta a los dos compañeros que le seguirán en el uso de la palabra.


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A Martín Arnal es imposible no admirarlo. No es, desde luego, el único, pero forma parte de esa legión , diezmada ya, de hombres y mujeres que recuerdan con lucidez, que enamoran con su sencillez, que contagian su tranquilidad en el hablar y su claridad en el pensar, que emocionan las escasas ocasiones en las que su voz se quiebra, que enamoran con su ejemplo de vida ...
Inicia su relato con brillo en los ojos; inicia su narración con el entusiasmo del niño - hombre (quince años tan sólo; desde los once trabajando fuera de casa y pasando miedo por los campos oscuros en la noche de Angüés) que decide, con el resto de sus vecinos, recoger las cosechas en comunidad ("no se hablada de colectivización", recuerda) para no morirse de hambre. La juventud del pueblo, unos treinta, detenidos y/o fusilados; cuatro críos y cuatro viejos organizados (según cuenta) que se reúnen en la plaza, escuela o iglesia para formar esa colectividad de oficios varios que acepta que algunas personas decidan no entrar en el proyecto, siempre y cuando trabajen ellos mismos y sus familias, y no admitiendo la explotación del hombre por el hombre. El dinero queda abolido. Los equipos de trabajo se crean y se elige al compañero ("compañero; no jefe, que eso de los jefes se acabó", indica Martín) que cada día da cuenta del trabajo realizado.
Sigue Martín: " No hay paro; a cada cual se le busca el trabajo que puede hacer. Y,¡de pronto!, todos somos ricos. Sin dinero, pero ricos, con los silos llenos. Las familias con reservas cárnicas en sus casas, cerdo y gallinas, que permitían una indepencia importante. Y, por supuesto, con respeto a las costumbres familiares. Y con comedores colectivos, ejemplo de solidaridad con los combatientes que por allí pasaban".
"Nos hicimos ricos; en mercancías y en dignidad", termina Arnal.

Alejandro afirma que en estas épocas de crisis es cuando más se nota la importancia de la historia; es cuando, al echar la vista atrás, vemos que han sucedido etapas similares anteriormente y que se puede enfrentar estas situaciones aprendiendo de lo ya vivido. También aborda el tema de la estrecha relación que debe unir historia y otras ciencias humanas tales como etnología, etnografía o antropología. Explica Díez el título de su libro tomado de un escrito en la primavera del 37 por un periodista castellonés que escribía en El Sol que definió a estas gentes como cimentadoras, con su trabajo, de un mundo posterior llamado a no derrumbarse nunca. Trabajaban, en suma, para la eternidad; para generaciones y generaciones que vendrían después.
Llegado a este punto, se remonta Alejandro años atrás de los hechos objeto de su análisis, llegando a la figura de Joaquín Costa, personaje del que es un auténtico especialista. Observa que, en su momento, era habitual en las tertulias populares que sus ideas fueran comentadas y discutidas y relata como esa semilla germinaba entre gentes de toda clase. Y de cómo esa frágil plantita iba fortaleciéndose e influyendo en personas que fueron clave tiempo más tarde.
Reflexiona también acerca de la rapidez con la que se vivía en aquella época, del precoz despertar adolescente, de la entrada en el mundo adulto a edades tempranas y, ¿cómo no? también acerca de la corta esperanza de vida que les obligaba a tomar dcisiones que hoy se dilatan en el tiempo. Asistían pocos años a la escuela; pero las escuelas de entonces no eran como las de ahora. Tampoco los maestros, acostumbrados a desarrollar las capacidades de sus alumnos en tiempos récord. Parte de ese aprendizaje lo componía la lectura de "El colectivismo agrario",de Costa.
Afirma Alejandro también que las colectivizaciones fueron , en esencia, una especie de gérmene de la seguridad social. Recuerda que Binéfar disponía de un hospital dotado con los elementos médicos más modernos en su época; incluso comparte la existencia de una carta remitida a Federica Montseny donde se le insta a dotar, por los medios más rápidos, de un aparato de rayos X para el mismo.
Y, para terminar, Alejandro relata lo sucedido en Azuqueca , en una finca baldía propiedad del Conde de Romanones utilizada para críar caballos de raza para la exportación. Durante la guerra, el dueño huye a Biarritz y la finca es colectivizada; al volver se la encuentra mejorada hasta un punto tal que pide ser entrevistado con el "capataz" artífice de aquello. El "capataz, encarcelado rehúsa la ofeta de hacerse cago de la misma, argumentando que no ha sido trabajo suyo, que ha sido un esfuerzo colectivo.

Finalizadas las intervenciones "formales", es el momento del contrapunto musical que, como en otras tantas ocasiones, lo ponen miembros de "Los Gaiteros de La Tierra Plana" y que acompaña el debate espontáneo y la confraternización en torno a un picoteo sobrio, cordial y sin protocolos; al anarcosindicalista modo.
Fuera, las negras tormentas de uno de los más bellos cantos de libertad hace rato ya que atruenan; pero esta noche, las barricadas pueden esperar. Porque hombres y mujeres que, con distintas etiquetas o sin ellas, aman lo mismo están compartiendo unas horas de compañía: porque, a veces, ese deber que es ir contra el enemigo, puede sustanciarse en visitar un local, estrechar unas manos y sentirse parte de un movimiento de emancipación centenario al que debemos buena parte de las cotas de libertad conquistadas.



Nota: Si deseas el audio del acto , pídemelo y te lo envío por e-mail. El coste es CERO euros.