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Carlos Azagra (y azagra&revuelta más tarde) ha sido un referente gráfico para mí. Y para muchos de mi generación que esperábamos (tras la caída de El Papus ;caída con bombazo criminal y persona asesinada incluida) con ansiedad el miércoles, día de su salida a los kioskos.
Como decía, Carlos Azagra (y azagra&revuelta más tarde) ha sido un referente gráfico para mí.Pero no sólo eso: ha sido (sigue siendo) un rejemplo de entrega generosa a todo lo reivindicativo, una muestra imponente de quijotesca actitud ante decenass de molinos amenazantes. Ha sido, en suma, con esos dibujos de hombres y mujeres levantando puños y luciendo chupas de pinchos y chapas varias, nuestro pasado y presente intergeneracional, reconocible en cualquier pared, fanzine o cómic.

Posiblemente es Azagra quien despertó la conciencia de muchos de nosotros a golpe de cartel, a base de diálogos cortos, secos y contundentes de personajes quer apenas alcanzaban, en otros medios, el caracter de simples estereotipos... Quizás es uno de los que contribuyó a valorar la imagen como medio contundente de agitación, de combate y denuncia. Y todo eso lo hizo, estoy seguro, sin darse cuenta del alcance de lo que dibujaba. En esa época de transiciones y post-transiciones de falsa transparencia, conocíamos el conflicto laboral de tal o cual empresa gracias a una viñeta suya; o la última salvajada policial; o la enésima reivindicación no atendida de la asociación de vecinos; o el último concierto, o la penúltima movida ... Siempre el conocimiento en imágenes abigarradas, entre símbolos okupas feministas o antifascistas, en paisajes urbanos de decadencia industrial.

Pues bien, el colectivo SOMOS presenta la II Semana Cultural Aragonesa e invita a Carlos Azagra junto a la mujer que da color a su vida (Encarna Revuelta) a esta ciudad oscense, escenario, esperamos, de alguna próxima obra suya. Traen una exposición de dibujos y carteles con ellos.

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13.09.2014.- La Revuelta de Azagra. C.C. Matadero (HUESCA). 19:30 horas (+/-)

Sin formalidades, sin solemnes presentaciones, sin fatuas alocuciones versando la persona del (con perdón, Azagra) orador de esta tarde, on brevísimas intervenciones de los presentadores (TRES, nada menos, TRES) se iniciará este reunión que podríamos calificar de charleta entre amigos; amigos que se conocen, sin haberse visto, desde hace toda una vida. En la mesa , perdón de nuevo, presidencial Carlos y, desde las primeras filas, Encarna. Encarna, que no ha querido sentarse en la mesa, y que con sus gestos y palabras matizará o completará alguna de las intervenciones del historietista.

Miguel Solana es el primero en tomar la palabra. Las palabras de Miguel son un recuerdo a la muerte de José Antonio Labordeta, fecha que enmarca las jornadas de cultura aragonesa. Manifiesta que la sociedad civil debe articularse desde donde se sienta más a gusto y lanzarse a la acción. Sin esperar que nadie venga a sacarnos las castañas del fuego. Finaliza descarándose, en sus propias palabras, y solicitando el apoyo económico que se pide a la entrada del acto para que esta iniciativa pueda seguir manteniéndose en el tiempo.

José Ángel Alegre le sigue en el turno de palabra. Califica a Azagra como un ser trashumante, en relación a su peripecia vital. De Morón a Zaragoza; y de allí a Barcelona (instante en que Azagra interrumpe sentenciando: "Los de Bilbao nacemos donde queremos". Bromea José Ángel con esa cualidad de trashumancia del dibujante como venida al pelo para ubicar la exposición que hoy se inaugura en el pasillo del Centro Cultural. Tiene también unas palabras de reconocimiento para Encarna Revuelta.

Luis Llés finaliza el turno de presentaciones recordando, en referencia a la cultura aragonesa, la exposición de Andalán del año anterior en este mismo lugar. Manifiesta su agrado por la presencia de Azagra y rememora las referencias del autor en la época en que era alumno en la Universidad de Zaragoza. Habla del estilo personalísimo de sus dibujos y del carácter siempre reivindicativo de los mismos.

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Carlos comienza su charla recordando a Labordeta, el profesor que el primer día de clase los aprobó a todos; algunos se fueron del aula, pero los que se quedaron tuvieron una experiencia educativa y humana sin parangón.

Azagra convierte su intervención en un anecdotario más o menos cronológico. Y es que lo suyo, confiesa, es dibujar y no el micrófono. Nadie lo diría a la vista de lo suelto que se le vé y la facilidad de hilar un relato con otro. Menciona su paso por Andalán, promovido por Labordeta, Aragón 2000, La picaraza y otras publicaciones. Incluso alguna carlista, que también las había en esa época de efervescencia adolescente que fue la transición. Habla del cobro de sus primeros dibujos, de Butifarra, del Colectivo Z y de las primeras "diferencias" con la Justicia:
"Yo no pude votar contra la OTAN porque estaba inhabilitado por pintar a la virgen del Pilar en bolas", afirma. Así contaba este episodio a El Periódico, en una entrevista del 2010:
"Fue en 1981. A ocho dibujantes nos impusieron cuatro meses de cárcel por un dibujo en el que se veía el pecho de la virgen. La Iglesia católica es la que más daño nos ha hecho. La policía secuestró los 2.000 ejemplares de la revista y nos inculpamos los ocho dibujantes. Alguien llamó al juzgado el día que teníamos que entrar en prisión y dio la orden de libertad. Faltaba un dibujante y uno de los otros siete firmó dos veces para que aquel no quedara como prófugo. Por aquello estuve varios años sin poder votar ni ser funcionario. Porque a mí lo que realmente me gustaba era ser cartero. Quería ir con la moto y repartir noticias. Ahora reparto ideas, soy panfletista."

El cartero frustrado Azagra no pareció amilanarse con ello y relata la ocasión en la que llamó MARICONAZO, usando su habilidad en el cómic, a un cabo de la Guardia Civil que disfrutaba de sembrar de multas la entrada a un pueblo de Burgos cuyo nombre no dice; y que la cosa quedó con la azagrista promesa ante la jueza de "no volverlo a hacer más".
O la vez en que se vio obligado a declarar que el dibujo en el que un directivo de Citibank tenía frente a sí un obrero arrodillado era porque éste le estaba atando los cordones de los zapatos.

Afirma que la censura de ahora no es política, sino económica. Hay marcas que no se pueden tocar ni mencionar en una revista. Menciona El Corte Inglés y Telepizza como intocables. A ello se une el que se trabaja gratis, con becarios sin sueldo y sin futuro. A pesar de todo ello, es optimista y cree que se abrirán nuevos caminos como la autoedición.
Reconoce, a preguntas sobre la autocensura, que es fundamentalmente vago y que, por ello, si sabe que lo van a rechazar, ¿para qué molestarse y trabajar más?. Acto seguido, con esa sonrisa irónica que lo caracteriza, termina: "Claro que basta que a uno le prohiban algo para que ...

Acerca de si le dicen lo que tiene que dibujar, contesta afirmativamente. Y expone jocosamente el número de estereotipos reconocibles a colocar en un mismo cartel para que todo el mundo pueda sentirse identificado. O como, en una ocasión, en un cartel para unas fiestas del barrio tuvo que convertir al skater en un patinador, habida cuenta de la guerra entre jubilados y amigos de la tabla. O la vez en la que no se podía dibujar una estrella porque era revolucionario. O cuando tuvo que poner correa a un perro, que suelto no se podía.

Tampoco faltan las refrencias al PGB (Partido de la Gente Bar), único partido que no ha tenido escisiones aunque se empieza a criticar a los fundadores de "haberse aburguesado, que ya no beben como antes".
La charla - debate continúa hasta casi las nueve de la noche. Y finaliza con una visita guiada a la exposición del paseo.

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