Adiós a los que se quedan,
y a los que se van también.
Adiós a Huesca y provincia
a Zaragoza y Teruel.

Ésta es la albada del viento,
la albada del que se fue,
que quiso volver un día
pero eso no pudo ser.

Las albadas de mi tierra
se entonan por la mañana,
para animar a las gentes
a comenzar la jornada.

Arriba los compañeros
que ya ha llegado la hora
de tener en nuestras manos
lo que nos quitan de fuera.

Esta albada que yo canto
es una albada guerrera,
que lucha porque regresen
los que dejaron su Tierra.


Albada del Viento.
José Antonio Labordeta



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Aviso: Si alguna persona fotografiada no desea estar en la colección expuesta, que me lo haga saber para retirar la foto (caso de primer plano) o pixelarle la cara (caso de grupo).


26.01.2013.- 12:00 horas. Almudévar. Cementerio de la localidad.
El viento no permite cobijo alguno. Ni buscando el parapeto de las tapias, ni junto a las fachadas de nichos, ni acurrucado en el seto vegetal que delimita las parcelas... El viento se cuela entre los pliegues de la ropa y golpea, inmisericorde, en caras, cuellos y articulaciones; pero a nadie parece importar.
Aún no es la hora del acto y cerca de dos centenares de personas se concentran en las inmediaciones de la lápida de mármol negro que tapa a medias en lugar serán inhumados los restos de estos diez vecinos del pueblo, fusilados hace ya más de siete décadas en las inmediaciones del cementerio de Santa Eulalia de Gállego.
Los cajas de restos esperan, apiladas y numeradas, tras la cobertura cálida de una tricolor; en sus cercanías un escenario sobrio: tan sólo un micrófono y un altavoz. A tenor del respeto y silencio con el que se han seguido las intervenciones, casi no hubieran hecho falta.

Tras una muy breve presentación del protocolo del acto, toma la palabra José Ignacio Lorenzo , que representa en este acto a Patrimonio del Gobierno de Aragón. Corta intervención en la que incide en el deseo del GA por estar presente en este acto; califica de modélico el proceso de recuperación de los restos y alaba la perseverancia y el rigor científico con el que se ha desarrollado.


Le sigue en el turno de palabra el alcalde de Almudévar, Antonio Labarta, que hace uso del símil de la semilla enterrada que germina para indicar que mataron hombres pero que no acallaron ideas ni deseos de libertad. Finaliza señalando que, por fin, estos almudevanos tiene un sitio en su pueblo y en la memoria de sus vecinos.






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José García, este almudevano de tantas y tantas décadas, es la memoria encarnada y la pasión viva. Emociona a todos los presentes con su voz firme y sensible, leyendo este poema que me permite reproducir aquí:

¡El último silencio!

Tuvísteis en vuestros corazones
un ideal, y amor a vuestra tierra
que amábais, a vuestros hijos,
esposas y padres.

¡No venganzas!
¡No! Vuestros corazones
nunca fueron de esa raza.
Pero sí la raza de Aragón
que llevábais en el alma.

Hoy se cumplen setenta y siete años
de un vil crimen... que
jamás será olvidado...
Os damos el último descanso.

Vuestros familiares,
amigos y pueblo
que os vieron
corretear por sus calles.

¡Hasta siempre
defensores
de la libertad
y la democracia!


Agradecimiento a todas las entidades y familias que han hecho posible este día triste y feliz a la vez es lo que brota de la garganta de Lorenzo Atarés, que comparte con nosotros su dicha por haber podido cumplir la promesa hecha a su madre: que su padre (el de ella) sería dignamente enterrado. También nos confiesa que, junto a los restos, quiso traer tierra del lugar donde tantos años estuvieron enterrados los hoy homenajeados. Tierra que conserva la sustancia de sus vidas. Y finaliza afirmando que la libertad de las ideas está por encima de cualquier otra cuestión y que hoy la Dignidad y la Verdad se han impuesto, aunque no la Justicia.


Pablo Atarés, hermano del anterior, toma muy brevemente la palabra para expresar que, por motivos laborales, conoce Paracuellos de Jarama.Y la impresión que produce visitar también aquel cementerio. Y hace un emotivo llamamiento a que nunca más se repitan historias como las que hoy nos congrega aquí.


Finaliza el turno de palabra Emilio Manrique. Afirma que el de hoy es un acto de memoria. Y recuerda que ninguno de los hoy homenajeados cayó víctima de las balas por error o accidente; señala que lo fueron por una muy estudiada y cuidada operación de represión salvaje que perseguía sistemáticamente la llamada limpieza de España.
Termina su intervención con unas palabras de afecto, solidaridad y abrazo a las familias.


Tras el turno de palabras comienza el traslado de las cajas de restos al lugar de su inhumación. Apenas diez metros.
Quien dejó descendencia, es llevado por los brazos de ésta; quien no, hay quien se presta a portar la caja. Suena la Albada del viento, de Labordeta. La emoción, contenida, es visible en rostros graves y en ojos húmedos que buscan la intimidad de unas gafas de sol. Personas ya ancianas, con dignidad y firmeza que es capaz de vencer incluso problemas de movilidad, acercan los restos al lugar del postrero descanso con energía de adolescentes. Todas las miradas convergen en el punto donde la lápida permite aún ver el hueco que acoge los familiares restos. Unos puñados de tierra (la esencia que decía Lorenzo), los cubre definitivamente.



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Los actos de la tarde comienzan con la proyección de un video doméstico realizado por Lorenzo Atarés. En el mismo podemos ver una sucesión de fotografías de época que añaden el telón de fondo, el contexto histórico general y la cotidianeidad de la población de Almudévar. Fotos, algunas conocidas y otras no tanto, que, en determinado punto, se interrumpen para narrar el último viaje de los almudevanos que hoy nos juramentamos no olvidar.
Tras ello, ya fotos más recientes del lugar de la fosa común y de los trabajos de excavación. Un video corto, explicativo, acompañado de una banda sonora muy apropiada.


En su intervención de esta tarde, el alcade de la localidad, Antonio Labarta, vuelve a incidir en que la realidad de hoy en día es fruto de la semilla de estas gentes represaliadas, gentes a las que tocó vivir una España diferente a la actual, y de quienes tenemos el mandato de trabajar por la Justicia, la Libertad y la Dignidad. La breve intervención, al igual que todas las de esta tarde, acaba con aplausos por parte de los asistentes.


Lorenzo Atarés evoca la imágen de Justo Arbués, el niño de once años que presenció los enterramientos y que señaló, ya mayor, el lugar exacto de la fosa. Afirma Lorenzo que imagina a estos diez hombres como profundamente orgullosos hoy; orgullosos de sus familiares que no cejaron hasta rescatarlos del olvido; orgullosos de que su memoria esté más viva que nunca y que no pudieran los asesinos matar sus ideas.
Los define el interviniente como hombres humildes, honestos y trabajadores a los que les tocó vivir años de muerte, paro y miseria; y que lucharon con sus armas, el trabajo y la palabra. La sinrazón, la locura y la injusticia se cebaron con ellos y así los mataron: sin juicio, en la ignorancia de los cargos de los que se les acusaba, sin defensa posible...
Y recuerda Lorenzo también a los supervivientes; a las familias marcadas, presas del desamparo y de la agonía interna de desconocer ni el destino exacto ni el lugar donde esperaban los restos del ser querido. Y el silencio, el pesado silencio cubriendo como una niebla espesa y pegajosa toda la población. Y como, en 1984, una persona cuya anonimato guarda, le contó los detalles del fusilamiento no sin antes recomendarle que guardara silencio.

"Hoy es tiempo de descanso para el alma; para el alma, no para la memoria",afirma Lorenzo."La herida es muy honda y la cicatriz duele también", continúa. Y termina, en un impresionante silencio, dando lectura a los diez nombres que hoy pasan a la historia colectiva de este lugar.



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Emilio Manrique afirma que la memoria es un derecho personal y familiar. Pero también lo es de los pueblos, aunque en la España actual trabajar por la recuperación de la misma no es un camino fácil. Reitera que el movimiento memorialista no es una colección e subjetividades, y que todos sus pasos son guiados por el rigor histórico y el deseo de verdad, justicia y reparación de las víctimas del genocidio.
En este punto, explica Emilio las razones por las que califica de esta manera la represión sistemática y la limpieza ideológica que caracterizó buena parte de la España del siglo XX. Y lo hace recurriendo tanto a datos exactos de fusilados por su condición de abanderados sociales y políticos, como a definicines de la RAE.
Denuncia Emilio el abandono de la investigación, avalado por el TS, de los crímenes del franquismo y somete a consideración pública que un magistrado español pueda instruir causas contra las dictaduras chilena o argentina y no pueda hacer su trabajo con respecto a lo que pasó en nuestra cercanía. Se queja de la incongruencia que supone la persecución del negacionismo del holocausto o la apología del nazismo mientras nuestras calles conservan aún vestigios en forma de nombres o monumentos a mayor gloria del genocidios franquista y sus artífices.
En el mismo tono reivindicativo y de denuncia, deplora Manrique el revisionismo histórico que campa a sus anchas en muchos medios y que tiene, como exponente claro, el diccionario de la Real Academia de la Historia, plagado de evidentes parcialidaes y vergonzosas obviedades ocultas.
Su intervención finaliza con la lectura de párrafos de un documento elaborado por asociaciones memorialistas; en dicho documento se contemplan las exigencias mínimas para que esta labor pueda continuar.



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El último en intervenir esta tarde es Raúl Mateo Otal. Habitual en actos de este tipo, su reivindicación del papel histórico de la CNT y su rebeldía ante que no sólo las personas sino también las organizaciones de corte libertario sufran el zarpazo del olvido, son evidentes.
Su libro "ALMUDÉVAR 1936: Sueños Truncados" (co-escrito con Ana Oliva y Luis Antonio Palacio) es un referente en la localidad de rigor y memoria. Escrito tiempo atrás, la charla de esta tarde pretende actualizar y poner el día el mismo. Se acompaña Raúl de la proyección de diversos testimonios, tanto gráficos como documentales, que ratifican visualmente lo que dice.
Comienza esta historia con un fotograma de la boda civil de Benito Gil y Rosita. Se entretiene Raúl en glosar la figura de esta mujer (únicas mujeres ella y su madre fusiladas en Almudévar) a la que define como adelantada a su época, mujer concienciada y libre, superadora de convencionalismos sociales y profundamente amante de la libertad.
De Benito Gil destaca, entre otras facetas, su adscripción al Batallon "Paso a la idea" como mayor de milicias. No son los únicos almudevanos mencionados por Raúl: tras estos dos irán otros tales como el carrocero Sámper; o Liarte, el periodista que alcanzó renombre en publicaciones libertarias; o Miguel Aso Tolosana. Y, con ello, más de una veintena de documentos referidos a vecinos de la época, tales como fichas de ingreso en la cárcel de Huesca, rellenas atropelladamente , partes militares y otros.
Entre los documentos que presenta, la carta de despedida de Domingo y Joaquín, vecinos de Angüés, en la víspera de su fusilamiento. Termina su exposición Raúl, tras haber dejado muy clara la influencia directa de la CNT en el Almudévar de entonces, reiterando que las balas asesinas truncaron los sueños de todos ellos; pero que sus sueños son los nuestros y nosotros continuamos soñando.

Un minuto de silencio y la lectura, nuevamente, de los 10 de Almudévar cierran los actos.



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