Aleida Guevara March


Al CHÉ
Un hombre ciego empuñó el odio y abrió fuego
contra el valiente camarada de la Serna.
Secáronse de lágrimas mis ojos,
dejó de correr sangre por mis venas.
A veces sueño que fue un sueño y no fue cierto
y que amanece el CHÉ de nuevo, que despierto.
Amigo Ernesto, yo te busco y no te encuentro.
El mismo día que partiste mar adentro
lloró la libertad, lloró mi pueblo.
Murió de pie como él quería; el guerrillero,
el niño enfermo, el orador, el viajero.
Murió el doctor, el argentino aventurero.
Dejó por siempre alzado el puño del obrero.

Autor: Carlos Cabós

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27.10.2015.- Universidad Lleida
Podría ser tu hermana,tu madre, tu vevina, tu compañera de trabajo, tu novia...
Nada denota a primera vista, en su aspecto, en su vestimenta, en el trato directo, que estamos junto a Aleida, hija mayor de los cuatro hijos del legendario Ernesto Ché Guevara con su segunda mujer, Aleida March. Una mujer, Aleida, que es inevitable referenciar en relación al Ché, pero una mujer que, por sí sóla y por méritos propios, es una realidad potente en la sociedad cubana. Como ella misma se definirá, en un moderado arrebato de vehemencia durante el transcurso de la tertulia, es "madre cubana, mujer cubana, alergóloga pediatra, revolucionaria y amante de su pueblo". Así es Aleida...

Tras una precipitada sesión fotográfica junto a miembros de la Universidad y del Casal de Amigos de Cuba, comienza la charla. Se inicia con una breve presentación con alusiones directas al "Hasta siempre, comandante", canción compuesta por el cubano Carlos Puebla en 1965 cuando abandonó Cuba, y versionada en infinidad de voces.

Lluis Companys es escueto en su presentación. Lista una relación de méritos de la oradora y agradece el sacrificio de los 4.000 cubanos brigradistas internacionales que vinierón a España y de cuya historia poco onada sabemos incluso los que nos consideramos vitalmente interesados por ello. Como también la ayuda educativa a la juventud saharauí vergonzosamente olvidada por España.


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Y toma la palabra Aleida. Comienza mostrando su escepticismo ante la "nueva etapa" en las relaciones Cuba- EEUU. Fundamentalmente por el afán anexionista ampliamente constatado por la Historia y por la permanencia del bloqueo que denomina "asesino" (lo argumenta en niños que mueren por la no importación de fármacos de patente estadounidense).Llegados a este punto, y para ilustrar aún más lo patético del asunto, menciona las presiones del FBI a Ferrari cuando desde la isla se trató de importar motores de menor consumo de petróleo."¡¡Como si fuera que cada cubano iba a comprarse un Ferrari!!, ironiza.

El turismo yanqui que se avecina, los problemas de droga y prostitución que ello conlleva y, sobre todo, el pernicioso contacto que estas gentes puedan tener con la población cubana preocupan a Aleida. "Pero tampoco tanto, dice, porque son los mismos peoblemas que el turismo europeo lleva ya décadas trayendo en su equipaje", dice con aplomo. "Y gracias al mismo entran las divisas que permiten, por ejemplo, la sanidad gratuita" finaliza.
Complementa este apartado con la necesidad de tender a una moneda única. También , cuando habla de cuestiones económicas, menciona 500.000 cesantes a los que, en función de esa situación, se les permite trabajar por cuenta propia. En paladares, peluquerías, como plomeros, carpinteros ... Pero es más partidaria de cooperativas de trabajadores ya que entiende que trabajar de esa manera favorece el egoísmo personal y no la solidaridad colectiva.

Tiene palabras de esperanza cuando habla de ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos,la organización enfocada para los países de América Latina y el Caribe que pone énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social con base en doctrinas de izquierda. Se muestra ilusionada con un proyecto que una las tierras desde el Río Grande a la Patagonia.
Llegados a este punto defiende la nacionalización de determinados medios de comunicación a los que califica de veneno para el pueblo e ironiza sobre los defensores de la libertad de expresión de los todopoderosos mass media.

Dará un repaso a la contribución que la revolución cubana ha hecho al mundo en forma de brigadas de personal sanitario. Afirma que cuando hubo que combatir el Ébola, la OMS se dirigió a Cuba y sostiene que, cuando el huracán Katryna tenían 10.000 médicos para hacer frente a esa contingencia y que EEUU les impidió que actuaran. Menciona también la permanencia de una delegación permanente en Haití el país más empobrecido de la Tierra.
Finaliza Aleida su intervención con un gesto al aire ;con dos dedos, el pulgar y el índice tocándose indicando una ínfima cantidad, mientras exclama la archiconocida expresión de su padre:"Al imperialismo no hay que darle ni tantico así".


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La tertulia es animada. En ella se mueve Aleida como pez en el agua, si bien la actitud pro-Ché (por decirlo de alguna manera) del público no le permite excesivos ejercicios argumentativos. Tan sólo una tímida crítica a la pasividad cubana ante la existencia de presos comunistas en nuestro país (que la oradora justifica en la prudencia diplomática) y el siempre presente recurso de los disidentes, a los que Aleida califica de mercenarios a sueldo, peores incluso que las damas de blanco que,como es lógico, deben defender a sus familiares aunque sean unos hijos de puta (sic).
Terminada la charla, es asaltada por un aluvión de personas que desean transmitirle ánimos, fotografiarse con ella y sentirla cerca por unos instantes. Carlos Cabós le entrega un poema; el que figura en la cabecera y que nos ha permitido reproducir. Gentes del CRMAHu le obsequian una maqueta de la pirámide 545 con el DVD explicativo y una camiseta.
El tiempo apremia y debe irse. Para volver a Barcelona, donde estos días realiza su misión de embajadora de la revolución. Para viajar... en tren.

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