¿Cómo negarse a una invitación así? Cuando César me envió un e-mail con el sugerente título "Te invito al caos ... con pasteles palestinos" tuve claro que había que hacer lo que fuese (cuadrar agendas, anular compromisos ...) y acudir a la llamada de algo que, como dice el remitente, " pasa una sola vez al año en Huesca". Así que, puntual, con la cámara dispuesta y la curiosidad presta acudo dispuesto.No saldré defraudado.

III Ciclo de cine Palestino-Israelí. Programación Huesca.
09.12.2009.- Balagan (Caos)
16.12.2009.- Columpios
22.12.2009.- Check Point Rock
29.12.2009.- El Belén - La Nakba permanente

Lugar proyecciones: I.E.A. Huesca. Hora: 18:30



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Valoraciones finales:

Supongo que los organizadores valorarán el desarrollo de las jornadas en breves horas. Como observador que responde, tras un velo de engañosa objetividad, a una inquietud personal, deseo llegue a las asociaciones, entidades y personas que participan en la puesta en marcha de este evento mi sensación de tiempo aprovechado.
Tiempo bien aprovechado compartiendo el entusiasmo de Lacasta por la causa, la siempre ecuánime y serena expresividad de César, todo lo no contado por Ramsis y, sobre todo, intuyendo , tras los ojos oscuros de Ziad, los del niño que, hace no tanto, huía de la Guerra de los Seis Días por los caminos de Jericó.
Tiempo bien aprovechado por el público que, prácticamente ha cubierto el aforo del Salón del I.E.A. tarde tras tarde, que ha disfrutado las proyecciones, ha tenido la posibilidad de compartir ideas con algunos de los artífices de las mismas y ha iluminado oscuros atradeceres oscenses de diciembre con una charla inteligente.
Ciclo de cine que, desde ya , se hace imprescindible cita en el panorama cultural oscense; ciclo de cine de cuya importancia aún no parecen hacerse eco los medios de comunicación de la ciudad a pesar de la excelente labor divulgativa de la organización. Esperemos se rectifique esta indolencia. Y esperemos también que en breve, en una próxima edición, podamos contar con otras voces que puedan traernos las vivencias de los muchos sectores integrados en la sociedad israelita, sectores que parecen abarcar una multiplicidad de posturas.
Hubiera deseado que compartiesen mesa de debate representantes del sector israelita en España para que hubiesen explicado cómo se come eso de la justificación de determinados niveles de tortura, del asesinato del enemigo en una guerra no declarada, de la necesidad del nuevo muro de la vergüenza... Hubiese deseado la presencia de objetores de conciencia del ejército isrealí o, por ejemplo, la de algún miembro de ZAKA para que me contase, éste último, que siente cuando trata de recomponer pieza a pieza, trocito a trocito, el cadáver de una víctima del mártir de turno.
Hubiera deseado unas intervenciones más sangrantes (quizás porque hay mucha herida que limpiar). Hubiera deseado que también se mencionaran los linchamientos de palestinos a manos de otros palestinos por sospechas de colaboracionismo, el orgullo indisimulado (tan poco acorde con la mentalidad occidental) del martirologio asesino, las luchas de poder cuando se barruntaba la muerte de Arafat, los asesinatos de Munich ...; excepto el documental COLUMPIOS que tan descarnadamente habla de la opresión de la mujer palestina, apenas observé pizca de crítica alguna.
Tan sólo parece quedar la esperanza de que, al igual que en Sudáfrica o,pocos años antes en los mismos EEUU, situaciones tan evidentes de indefensión y violación sistemática de los derechos humanos caigan por su propio peso; por su propio peso y por la fuerza de la cultura y educación que, segun se nos cuenta, impregna la sociedad palestina. Cultura, educación y, espero, inteligencia política y sensibilidad humana que les llevará, de una vez por todas, a abandonar el asesinato (muchas veces acompañado de la muerte de inocentes) indiscriminado, el martirio lo llaman algunos, como forma de lucha al servicio de líderes militares de escasa talla.

En unos meses, espero, se iniciará el IV Ciclo.Naraakom insha´Allah



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29.12.2009.- "EL BELEN" y "LA NAKBA PERMANENTE"


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Previo a la jornada de hoy, clausura del ciclo de cine , recibo este e-mail que, por su interés, reproduzco:
* * * Estimados amigos/as:
El pasado día 27 hizo un año del inicio de los bombardeos del ejército Israelí sobre Palestina, más de 1400 víctimas, 5000 heridos y 60.000 personas sin hogar, y la situtación no ha cambiado nada. Durante este mes, desde Acción Solidaria Aragonesa hemos llevado a cabo el III Ciclo de Cine Palestino Israelí en Zaragoza, Calanda y que mañana vamos a clausurar en Huesca. Aunque se trata de una actividad muy modesta ha sido un mes muy intenso de cine y actividades, y sobre todo de homenaje y de reivindicación de la causa palestina; en total hemos tenido quince pases (cuatro estrenos absolutos en nuestro país) y muchas actividades paralelas de lo cual estamos muy contentos por la respuesta del público, la participación en los debates, los recitales de poesía, la desinteresada presencia de los realizadores y directores, la respuesta en los medios de comunicación y sobre todo la participación de un montón de organizaciones sociales, colectivos, empresas y gente voluntaria que ha hecho que esto salga para adelante, a los cuales queremos dar las gracias.
Como decimos, mañana se cierra este III Ciclo en Huesca con el estreno de dos producciones aragonesas sobre Palestina "El Belén" del oscense Marco Potyonkim y "La Nakba Permanente" de los también oscenses José Alberto Andrés Lacasta, Manuel Gómez y Marco Potyonkim, donde contaremos con los directores, parte del equipo técnico y de los entrevistados. El pase será a las 18:30 en el Instituto de Estudios Altoaragoneses (C/ Parque 10) y queremos invitarte a la presentación de estas dos películas y también al cierre definitivo de este III Ciclo de Cine que lo haremos con un té y unos dulces palestinos.
Muchas gracias y nos vemos al año que viene. ¡VIVA PALESTINA LIBRE!
José Alberto Andrés Lacasta * * *



"El Belén" es un corto increíble; idea simple, de ejecución simple y resultado, simplemente fascinante. Comienza con niños que acarrean tablones y material belenista; suenan villancicos de fondo. Serruchos, construcción de plataforma, plantación de ramitas simulando árboles ... Y, de repente, el Belén que se transforma en una especie de Fuerte Comansi de mi infancia, con manos infantiles que asen figuras y asumen sus roles.
Legionarios romanos en el Checkpoint, figuritas amenazantes que repiten insistentemente el "NO se puede pasar" y se enfrentan violentamente a otras figuras navideñas, la maqueta de la aldea rodeada por el muro de la vergüenza y, en un momento, determinado, el ataque desproporcionado y con evidente indefensión de la parte civil. Maquetas de tanques, aviones y otras máquinas de ataque provocando el fuego en la aldea mientras redobles de tambor dramatizan la escena. Y, alternando, efectos del ataque en el belén y fotografías reales. Víctimas, bombas de fosforo ...¡Pobres pastores! Eran terroristas ...
El toque de tambor cesa repentinamente.Acaba el corto. El auditorio está tan impresionado que tardan en producirse los primeros aplausos. Afortunadamente, Lacasta rompe el silencio y nos devuelve a la realidad cuando bromea:"Certifico que ninguna figura de El Belén fue maltratada en la realización de este film."

"La Nakba permanente" es otra cosa. Es, fundamentalmente, una colección de testimonios breves entre los que cobran especial protagonismo los expresados por miembros de la sociedad española, palestinos de orígen. En la pantalla se expresarán la periodista de RTVV Lola Bañón que negará componente religioso al conflicto y lo circunscribirá a un problema territorial, Hassan Al Saifi (propietario de un taller mecánico) que rememorará los bombardeos y el éxodo durante la guerra de los Seis Días o Hassan Shalayel que esgrimirá el conocido argumento de la acción/reacción. También contaremos con las intervenciones de Gervasio Sánchez (el conocido periodista aragonés), Kayed Abu Zor (pte. comunidad palestina en España), nuestro ampliamente citado Fawzi Ziad, Arcadi Oliveres (pte. de Justicia y Paz), Charif Dandachli (profesor UZAR, lengua árabe) o Vicenc Fisas (director escuela de la paz de la UAB), entre otros ...
Durísimas escenas, no por vistas menos impactantes, de arbitrariedades cometidas por imberbes soldaditos creyentes en la inferioridad de la raza árabe (sólo así pueden explicarse los actos que vemos), brutal arrebato de dolor del hombre a quien arrancan sus olivos e, incomprensible para nuestra mentalidad, el comentario del estudiante palestino que lamenta y se alegra, casi a partes iguales, de la muerte de su primo, que alcanzó el martirio.
Imágenes referentes al Holocausto judío, incorporadas como un marco real que influye sobre la sociedad judía, imágenes que los entrevistados dejan pasar con un provocador "Eso es cosa de Europa.¿Que tenemos que ver nosotros?" ; en ocasiones un mínimo de autocrítica ("La primera intificada estuvo bien; la segunda, militarizada, no") y, siempre, la sensación palestina de ser permanentemente engañados y la predestinación divina isrealita que fuerza a la expulsión de gentiles de tierra de promisión.
Y, como única nota de desesperante esperanza sin base real, el deseo de volver a los territorios ocupados sin papel aguno, el deseo de recuperar el tiempo perdido y desmantelar los campos de refugiados a la par que lo hacen los asentamientos colonos. El conflicto está servido; prácticamente ,descompuesto ya.

Fawzi hace su última intervención del ciclo. Denuncia la responsabilidad de Gran Bretaña por su apoyo incondicional a la creación de un Estado Israelita en la Declaración de Balfour de 1917. Afirma que nunca ha conocido la paz, recuerda a amigos y familiares represaliados o muertos, expresa su deseo de volver a pisar una Palestina sin controles, sin muros ... Y desea que todo ello sea real en un futuro próximo. Insha Allah, Fawzi; insha Allah...



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22.12.2009.- CHECKPOINT ROCK - Canciones desde Palestina

El de hoy es, a priori, un documental sin la crudeza de los ya vistos en este ciclo. Fermín Muguruza, irundarra, es el director del mismo. Se desplaza a Palestina y recorre diversos lugares, excepto Gaza donde se le impide entrar, recopilando testimonios y canciones. Ante nosotros se muestran diversos estilos, maneras de transmitir diferentes con el tema central del conflicto eterno, del desarraigo, de la dificultad de volver.
Comienza con la voz en off en euskera de Muguruza dando cuenta del fallecimiento de Mahmoud Darwish, poeta palestino de influencia en el mundo musical y literario de la palestina actual. Indica el director que tenían previsto entrevistarse con él.
Desde la absoluta incapacidad de distinguir un sol de un la (de semitonos ya mejor ni hablar) debo decir que hay quien me recuerda a Mª del Mar Bonet, a Paco de Lucía (en LUCHA, una composición instrumental), a la Mala Rodríguez, a Mikel Laboa en sus trabajos postreros (Le trío Joubran) y, sobre todo, mucho a Eminem. Hay incluso quien, en su apostura y modos me recuerda al Manolo Escobar de sus primeros tiempos.
Curioso que buena parte de la juventud que se ocupa de la música, que ha abandonado el canto en inglés para usar la lengua árabe, que vuelven a los instrumentos antiguos y que reniegan de todas las formas posibles de imperialismo, utilicen una de las formas de expresión más genuinamente americanas y más prostituidas. Hace mucho que el rap , en USA, dejó de ser una forma marginal de expresar la marginalidad , y sus rimadores chicos de barrio (las chicas, la casi totalidad, a contonearse y poco más) con problemas reales. Basta con ver cómo viven los reyes del rap (cuya única aportación a la crítica social es repetir FUCK YOU con compulsiva insistencia y jugar a chicos duros con peleas de gallos a base de rimar y acordase de la madre de uno al tiempo) para sentirse asqueado por esos revolucionarios de baratillo. Por supuesto nada que ver con el duelo de bertsolaris de la zarzuela El Caserío, con las invitaciones a cantar del gaucho Martín Fierro, y, ni tan siquiera, con las burguesas afari-bertso de faria y solysombra de las sidrerías de la ruta de la ídem (mejor no sigo por aquí).
Pero no es ése ni el status, ni las letras ni el sentir de estos raperos palestinos. Fantástica la lección de historia junto al muro, rimando con la ayuda de un simple aparato portátil de música; increíble la expresividad de la rebeldía a base de golpes de muñeca de la mujer que rapea junto al mar; muy a lo Betty Misiego (Dejad que los niños ...) el montaje (¿Por qué no puedo ser libre como otros niños del mundo?) de DAM, salvable porque esos niños son de verdad y los de Betty de postal...
Y, flotando siempre, la musicalidad de la lengua, las errres fricadas con bellísima sonoridad, las eles elevándose al infinito. Y, afortunadamente, los subtítulos que permiten entender el dolor que expresan esas frases musicales que, a veces, se convierten en casi un quejío flamenco.
El final del documental es de antología: con una base musical (sonido Manu Chao) de fondo, la práctica totalidad de los interpretes cantan unas estrofas por turno, uniendo lugares distantes en un anhelo común. Lástima que, Fermín es así, tenga que poner el punto ególatra y no pueda resistir el sumarse al evento. Afortunadamente parece evitar la tentación mitinera que le ha acompañado en su carrera desde los tiempos de la "Juventud Alegre y Combativa" y el "JAIAK, bai; BORROKA ere bai" y no nos insulta con un análisis comparativo de la situación palestino-vasca. Es de agradecer...
Aunque lo aconsejable es ver el documental en su totalidad, me permito reproducir algun fragmento del mismo a continuación.









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16.12.2009.- COLUMPIOS

Momentos antes de iniciarse la proyección, y junto a la omnipresente bandeja de dulces palestinos con la que somos recibidos, César Torres (de Acción Solidaria Aragonesa) me presenta al director del documental que veremos hoy; se trata de Basel Ramsis, un hombre de tez oscura, alto y espigado, elegante en su sencillez, cordial en su seriedad ...
De nuevo tengo ocasión de saludar a Fawzi Ziad , hombre comunicativo y afable quien, abundando en la experiencia aragonesa de su sobrina (ver reseña BALAGAN) me comenta la sensación de libertad de movimientos de una adolescente de diecisiete años acostumbrada a un mundo real no mayor que la mitad de Huesca capital (y con cortapisas constantes al libre deambular) al poder aparecer por san sebastián, cruzar a Francia sin que nadie le cierre el paso, transitar libremente ...

Sentados ya, abre el fuego César agradeciendo a todos los presentes su asistencia en una tarde tan fría como la presente y señalando las múltiples miradas que atienden este ciclo de cine no militante sobre un tema tan propicio a militancias. Avisa que el director es muy tímido y le cede la palabra.
Bansel Ramsis,en una de las intervenciones más cortas, lúcidas y llenas de sentido del humor que he escuchado en mi vida se limita a sentenciar:"Para hablar de una película, es mejor verla primero." Y se sienta entre el público, esperando el inicio de la misma.

Imposible quedarse sólo con un testimonio; todas las mujeres filmadas por Basel exhalan algo que no deja indiferente. "Ëramos siete hermanos y mi madre seguía pariendo; mi padre prefería a mis hermanas rubias", inicia su testimonio una mujer, beduina, sentada en un sofá junto a su marido que observa en silencio su confesión a la cámara. Intesar es su nombre y su rostro bello, curtido, y sus ojos líquidos constituirán el principio, nudo y desenlace de este documental. Una mujer que habla, aferrada a la falsa seguridad de una almohada que abraza, de su matrimonio pactado, del final de sus días de colegio, de la enfermedad y paro de su marido, al que mantiene; una mujer nunca valorada con el sueño íntimo de recuperar la educación robada; una mujer que señala que fue prudente a la hora de buscar marido, que no es bella ni rica, por lo que optó por no poner muy alto el listón...

El testimonio de esta mujer me rompe algo; no hace tanto, tengo el documento notarial que lo atestigua, un hombre de esta avanzada zona del mundo, daba la mayoría de edad a su mujer y le concedía la capacidad de pernoctar fuera del domicilio conyugal, comprar o disponer de sus propiedades, trabajar o sacarse el pasaporte; hace muy poco aún el adulterio (el femenino, no nos engañemos) era delito e, incluso, podía esgrimirse una compulsión celotípica como atenuante en un delito "de honor"; hace nada aún era frecuente oír el "cuando llegues a casa, pega a tu mujer; si tú no sabes por qué, ella seguro que lo sabe" ...
Planos de edificios en ruinas para enmarcar testimonios de mujeres de vidas arruinadas, mujeres que no dudan en sopesar que es mejor la muerte a una vida como la que soportan, mujeres que admiten haber acariciado mil veces la idea del suicidio. Mujeres militantes para las que parir, una vez tras otra, es luchar contra Israel; mujeres que admiten la carga del honor familiar sobre sus espaldas y que se resignan , desde la silla de ruedas a la que les redujo una bala israelita, a permitir la bigamia de un marido que lo justifica en que "aquí no somos occidentales, no podemos pagar a una chica de servicio o traer una de Sry lanka para que haga las cosas de casa."
Y, entre tanto dolor, una niña de preciosos cabellos oscuros al viento, que se columpia.

Testimonios de visitas al hombre preso, de niños de cinco años que acompañan a su madre para protegerla, de mujeres heroínas que abrazan a su bebé mientras pasan, bajo la amenaza del tanque cercano, pasos fronterizos sembrados de vallados metálicos militares. La mujer, madre repetidas veces, que no puede olvidar a su hija recién nacida muerta en un punto de control ante la indiferencia y repulsión del soldado que observa al hombre palestino que utiliza dos piedras para cortar el cordón umbilical. La mujer , con acné juvenil aún en la cara, que cuenta su matrimonio pactado, su espera de más de un año por la condena del hombre, las continuas demandas de dinero por parte de las familias y su aceptación de un divorcio a cambio de poder volver a estudiar. Siempre la mujer, siempre la víctima: víctima de otra mujer que la controla, víctima del hombre, padre, marido, hermano, que no la sabe querer, víctima de la tradición, del prejuicio, de la ignorancia...
Escucho, horrorizado, a la mujer maltratada que dice " que no recibía palizas normales; que eran demasiado violentas...", que entiende que la mujer debe atender a su marido y a su naturaleza y ...
Escucho, que no nos falte el sentido del humor, a la mujer que dice que ante un asesinato "por honor" ,si pretenden denunciarlo a la policía israelita, ésta dice que no puede entrar en asuntos de esa índole."El estado israelí respeta nuestra identidad cultural si nos matan", bromea. Nuevo plano: esta vez son dos jóvenes negras que denuncian el racismo existente por su color.Mujeres que muestran el lugar del martirio de hijos o esposo; niños vestidos de soldados, la niña que se columpia...
El horror en el horror; oprimidos que no encuentran consuelo en los iguales.

Veo, por última vez, a través del visor de mi cámara el rostro noble de la noble Intesar; la mujer brutalizada, ignorada , minusvalorada que acaba de terminar la tesina universitaria y afronta el reto de la tesis en breve, que mira a su marido, mientras afirma que seguirá estudiando. Una luz de esperanza que da paso a los créditos finales; nadie aplaude, nadie se mueve, nadie osa interrumpir el silencio negro de la pantalla y el discurrir lento, de abajo a arriba, los nombres de las heroínas y de quienes nos acercaron su testimonio.

En el debate posterior, todos hablan. Preguntado acerca de la oportunidad de sacar a la luz un trabajo como éste, que puede restar simpatías a la causa palestina por la crudeza de lo mostrado, Basel afirma que no hace trabajos al servicio de causas y que ya se le dijo, por parte de un alto cargo de la autoridad palestina que en Palestina no había problemas de género y que, si los había, en Occidente más... Afirma que las cosas deben hacerse a la vez , que la historia nos demuestra (a Argelia se refiere) que aplazar liberaciones "menores" por otras de mayor calado es una falacia. De hecho la situación de la mujer argelina hoy es peor a la que tenía en los años 60 del siglo pasado.

La explicación al título de su película es tan simple como que no tenía aún decidido cual sería. Acudió a una casa a filmar a la madre y vio la niña en el columpio; la filmó, se olvidó de la madre y, al tiempo, volvió por nuevos planos. Claro que, antes de decirnos esto, nos retrotrae a las antiguas sesiones de arte y ensayo solicitando versiones subjetivas de la razón del título.

César despide el acto solicitando hagamos los honores debidos a las personas que han preparado los pastelillos; así lo hacemos.





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09.12.2009.- BALAGAN (Caos)

José Alberto Andrés Lacasta es la persona encargada de presentar el ciclo. Sobre este profesor de la Facultad de Empresariales, cineasta y artista en su acepción más extensa, descansa el peso de la organización de este ciclo ,organización delegada por Acción Solidaria Aragonesa. Podremos ver parte de su trabajo el día 29, con la proyección de La Nakba permanente
De momento, nos adelanta la crudeza de las imágenes que vamos a ver, las contradicciones personales y los condicionantes que oprimen a los protagonistas del film; protagonistas que son actores en la vida real y no lo son en el documental.Documental germano-palestino-israelita, dirigo por Andres Veiel, y que narra el trabajo realizado por , entre otros, Madi Mallan, Khaled Abu Alí y Moni Yosef en un grupo de teatro que representa una obra titulada "Arbeit Macht Frei" (el trabajo os hará libres).Este lema es conocido por haber sido emplazado en las puertas de entrada de varios campos de concentración nazis.
"La película de esta tarde, nos adelanta Andrés, es maldita en Israel donde su proyección no está autorizada. Tampoco en Palestina puede verse y en Alemania está mal vista; por sus formas y por el eterno sentimiento de culpa alemán."



Fawzi Ziad es médico internista en la ciudad del Vero. Desde hace 23 años comparte su vida con nosotros.Es palestino, de Jerusalén. Su voz suena especialmente grave y serena:"Desde 1965, tras la guerra de los seis días, Palestina,mi tierra, está ocupada. Este conflicto es el más fotografiado, filmado y difundido por los medios de comunicación;y, sin embargo, el más ignorado. El exceso de comunicación no garantiza la claridad de ideas acerca del mismo."
Fawzi habla del sufrimiento del pueblo palestino y de su propia incapacidad para representarlo o transmitirlo en toda su crudeza.Sin embargo, nos aproxima al mismo en la escritura de una de sus sobrinas que estuvo entre nosotros una temporada por razón de estudios y, al realizar un ejercicio de redacción acerca de Perú escribió:
"Pobreza, hambre, guerras, enfermedades y discriminación, esto es el mundo; está lleno de miseria y desgracias.Pero ello nunca ha sido estorbo para la cultura y la educación.
Yo no conozco el Perú, porque nunca he estado allí, pero puedo hablar sobre otras realidades. Yo soy una chica de Palestina, donde la guerra está en todas partes.Vivo en Jerusalén, una ciudad preciosa y muy antigua; para llegar al centro de la ciudad tengo que pasar por dos controles cada día;por ello debo salir hora y media antes. Sin embargo, toda la gente sale a estudiar y trabajar.
Los jóvenes que están en la cárcel son los que más sufren, pero su vida no acaba allí; aunque están entre cuatro paredes, les mandan libros y estudian dentro. Cuando empezó la Intifada no fuimos al colegio durante los cuarenta días peores y, sin embargo, todos los mayores de quince años estudiamos en casa."


"Mi sobrina; diecisiete años ..." son las palabras finales de la intervención de Fawzi.



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Brutalidad y demencia, contradicciones e imposibilidad de elaborar un discurso coherente, fatalismo, presión social intensa, entreguismo al destino y deseo de escapar.De todo ello trata Balagan (1994), el film de esta tarde.Dos actores (uno palestino y pacifista,Khaled, el otro judío próximo a la ortodoxia,Moni) y una actriz (israelita,hija de superviviente y de mente crítica, Madi) representan una obra teatral de estructura poco convencional por los espacios e interactividad con el público.

Mezclando escenas de la obra teatral, viajes familiares y entrevistas se construye un documental que no deja indiferente. Asistimos a la transformación de Madi en una anciana (de mil años, dice) no estereotipo de la superviviente de los campos de exterminio que recibe al público en el Museo del Holocausto y entona una letanía de tópicos, no por ello menos reales, acerca de la "cultura de la muerte" que impregna su personaje. Música nazi(Horst Wessel Lied), canciones populares israelitas que hablan de no irse jamás de la tierra, cantos palestinos que ensalzan la figura del mártir que no teme la muerte ni el dolor y consignas políticas de uno y otro signo repetidas hasta la saciedad como mantras que buscan anestesiar la cercanía de lo inevitable. Y, como hilo conductor, un piano y una voz que recuerdan el cabaret alemán de entreguerras.
Madi muestra su actitud crítica; denuncia que el Holocausto es el opio de las masas israelitas, la nueva religión y que actitudes como la de tatuarse un número en el antebrazo (a la manera de los campos de concentración) se interpreta como una blasfemia.Sin embargo, reconoce la consecuencia psicosomática del trabajo, que la lleva a la anorexia en un momento dado.Relata el viaje a Holanda con su padre y la sensación de sentirse ladrones en la noche cuando merodean por la casa de la que su familia fue expulsada.Odia Madi el nacionalismo israelita y su concepción legendaria de la existencia y asegura desear escapar. A la India.

Khaled es palestino.Ha sido educado en la idea de que el Holocausto es, cuando menos, una exageración y reconoce que, hasta hace poco, no tenía noción del mismo. Se avergüenza de los deseos de su antiguo profesor (¡Lástima que Hitler no los hubiera exterminado a todos!) y representa, en la vida real, el papel más difícil de todos: él no tiene un cuartel de invierno donde descansar ni un lugar donde huír. En su pueblo debe tener cuidado con lo que dice, su familia deplora su trabajo y sus actitudes (recoge soldados que hacen auto-stop), la palabra colaboracionista surge en las conversaciones y ni siquiera entre sus compañeros de teatro las cosas son fáciles.
Khaled muestra , apoyado por una maqueta de Treblinka, el protocolo frío del exterminio. La selección ("Yo pasé la selección", se escupe repetidamente a lo largo del film)
inicial, la separación por sexo y el paseo último hasta las cámaras del horror. La muerte en el abrazo colectivo, la necesaria limpieza y desinfección antes del próximo turno que espera ya, desnudo y congelado, en las cercanías...
"Nada de eso era tan aséptico como lo cuentas; había terror, gritos, excrementos y orines", rebate una superviviente espectadora que también relata , haciendo referencia a otro cuadro de la representación teatral, sus intentos de borrarse del antebrazo el número victimario. En las cercanías, dos miembros del público discuten la condición de "Justo" de Khaled por su aportación al conocimiento del Holocausto.
Khaled se debate, en el teatro y en la vida, desnudo, indefenso y sin rumbo, saltando de manera compulsiva en un metro cuadrado y golpeándose-animándose sin descanso.Es la víctima doble, en su condición superpuesta de palestino e israelita.

Moni Yosef es judío ortodoxo, estudiante de la Torá, devoto ... Su trabajo de actor le apasiona y manifiesta que no cree que ofende su fé por realizarlo.De hecho, lo hace constar, no se desnuda en escena. Moni vive bien (la diferencia entre sus condiciones de vida y las de su compañero palestino quedan esbozadas en diferentes planos).Se muestra partidario de retirarse de los altos de Golán, pero recula en la visita que hace a la familia de su hermano, asentado allí desde hace 16 años.Es, quizás, esta persona-personaje el más plano, el más adaptado al sistema y, por ello, el más fácilmente "perdonable" por sus travesuras de juventud.

El público que se refleja en la película asiste a la representación asustado, interesado, amedrentado y con una pose casi militantemente respetuosa y obediente. Se sienta en réplicas de camaratas de barracones y se aparta tímidamente cuando el sudor, el griterío, la saliva o la desnudez de los actores invaden su espacio vital.

El film termina. Andrés Lacasta nos cuenta el final, por ahora, de la película en la carne de sus actores. Madi escapó, recaló en la India y ahora sigue como actriz en escenarios de Inglaterra. Moni abandonó el teatro y es rabino, como era previsible. Khaled fue el que pagó un precio mayor: tuvo que irse de su pueblo, tres de sus hermanos murieron en la segunda intifada en martirio al palestino modo y tiene a un hijo en la cárcel. A ello se le unió el desarraigo del inmigrante;trabaja en empleos de subsistencia y vuelve al teatro en Inglaterra.
Con el té los presentes desgranan comentarios. De entre todos, llama mi atención el que denuncia la pena de prisión impuesta a un menor (quince años en el momento de los hechos) acusado de "lanzar cincuenta piedras con intención de matar". Impresionante el trabajo de la Inteligencia israelí capaz de determinar el número exacto de piedras lanzadas y,!no sólo eso!, capaz de bucear en la mente del reo y definir sus intenciones.