Cata ciega de vinos con Adolfo Sesé, de Cafetería Duquesa
Debo reconocer que mi cultura enológica es muy pobre, casi inexistente: para carnes, tinto y de Rioja y, para pescados y marisco, blanco, frío y,casi casi, cualquiera. Sé que decir ésto, y más en una tierra tan dotada como Aragón, es casi una blasfemia por lo que pido humildemente perdón y prometo enmendarme. Y nadie mejor para alfabetizarme en este área del conocimiento que Adolfo Sesé, vecino nuestro, profesional tras la barra de la Cafetería Duquesa de Huesca, conocedor experto del mundo vinícola y dotado de una capacidad pedagógica, paciencia y sentido del humor de las cuales hizo gala esta tarde reciente.


A las 20:30 horas, en el marco global de las jornadas culturales de las fiestas de la Cofradía de Tierz y en el espacio físico del salón de actos del ayuntamiento de Tierz no entra un alfiler. Una cincuentena de vecinos en silencio, respetuosamente, miramos la perfecta mesa puesta, con las copas vacías escrupulosamente alineadas y las escupideras (seguro que no se llaman así) brillantes.
Comienza Adolfo explicando lo que vamos a hacer: una cata ciega de 12 vinos, cuatro jóvenes, cuatro crianzas y cuatro reservas. La mecánica de la cata es sencilla: tres planillas (una por cada tipo de vino);en cada una de ellas cuatro divisiones, subvididas a su vez en tres fases diferentes a evaluar : visual, olfativa y gustativa. Las dos primeras de 1 a 20 puntos y, la última, de 1 a 60 puntos.
Y, además, tiene Adolfo la amabilidad de, para los que están en mi mismo estadío de ignorancia, definir conceptos tales como untuosidad , brillo, ataque, postgusto, catas verticales y horizontales, astringencia ...

La cata se desarrolla en un ambiente de camaradería y buen humor.
Comentarios del tipo "recordad que el vino no emborracha, embriaga", o "bebed, que esta ronda la pago yo" salpican las conversaciones paralelas que tan sólo se interrumpen cuando Adolfo tiene algo que decir acerca de cómo oxigenar el vino para que suelte todos los aromas o cuando apela al olfato más despierto de las mujeres (por su papel en las cocinas durante siglos) para que nos digan qué olores han descubierto en la muestra de la copa.

Junto a Adolfo se encuentra Rafa, afanado con su calculadora en recoger las evaluaciones de los catadores al objeto de establecer una clasificación de preferencias.
El resto de los asistentes mueve las copas, las mira al trasluz, aspira su contenido gaseoso, anota y juzga; los unos, solemnes, los otros intrascendentes... Todos, atentos e interesados, incluso las "herejes" que se atreven (para enjuagarse la boca, dicen) a mezclar un reserva con gaseosa.

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Rafa "El estadístico" y Adolfo "El Director de Cata"


Angel Martínez junto a Jesús y Manel
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Entre los asistentes, uno al que no identifico. Me informan que se trata de Angel Martínez, el Director Provincial de Agricultura que, invitado, ocupa su lugar entre nosotros sin protocolo alguno; al final del acto, y tras haber disfrutado del mismo como uno más, tendrá la amabilidad de permitir le fotografíe.

Concluye la reunión con los resultados de la cata que reproduzco aquí:
Vinos Jóvenes
1.- Viñas del Vero
2.- Bodegas Bespén
3.- Montesierra
4.- Vino Casero
Crianzas
1.- Reino de los Mallos
2.- Idrias
3.- Viñas del Vero
4.- Montesierra
Reservas
1.- Señorío de Lazán
2.- Idrias Sevil
3.- Viñas del Vero Gran Vas
4.- Castillo de Monesma