Bizén d´o Río Martínez.
Imposible en unas líneas abarcar su currículum. Sirva el reseñarse aquí que es el actual Cronista Oficial de la Hoya de Huesca, ex-presidente del Instituto de Estudios Altoaragoneses, corresponsal en Huesca de la Real Academia de la Historia, autor de numerosas publicaciones acerca de heráldica , tradiciones e historia aragonesas, experto en toponimia y husmeador afanoso en documentos de toda índole. Y seguro que me dejo mucho más en el teclado...


A las 20:30 horas, en el marco de las jornadas culturales de las fiestas de la Cofradía de Tierz está prevista una conferencia a impartir por Bizén d´o Río; conferencia que versará acerca de Tierz y el Camino de Santiago.
Se queda pequeño el salón de actos del ayuntamiento de Tierz; antes de la hora fijada para el comienzo , no queda un asiento libre. Este pueblo de Tierz responde a las convocatorias culturales; me honra, como parte del mismo, constatarlo.

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Comienza Bizén exponiendo el punto central de su disertación: la importancia de Tierz y, por extensión, Salas y MonteAragón en el Camino de Santiago.
Para ello nos sitúa en una Edad Media en la cual auténticas oleadas humanas se mueven por toda Europa siguiendo sendas de peregrinación; Santiago de Compostela compite en fervor con Roma e, incluso con Jerusalem.
Variadas son las razones del peregrinaje; los hay que buscan sanación física a las plagas y enfermedades de la época, otros buscan coronar una vida de entrega religiosa, a otros les mueve la fé y el beaterío, a los caballeros el cumplimiento de una promesa y, a otros muchos, una obligación fruto de una sentencia judicial.
Tierz está incrustado en un camino, el catalán, que partiendo de Monserrat,pasa por Vich y recoge peregrinos de Francia, Alemania e Italia. En sus alrededores, MonteAragón (aquí Bizén rememora la figura del abad Fortuño, que recuperó la exactitud de la regla monástica y organizó la ruta penitencial a San Martín de la Val d´Onsera. En suma ,desde alrededores de Tierz partían rutas de peregrinaje tangenciales con un fuerte contenido penitencial y de purificación iniciática antes de comenzar la ruta jacobea.




Continúa Bizén desgranando los argumentos que prueban que toda esta zona fue un importante nudo de comunicaciones dentro del Camino a Compostela. En este momento, y tras ilustrarnos con cuestiones tales como la vestimenta habitual del peregrino, la concha usada sólo en el viaje de retorno y las cruces de hierro que se adherían para aumentar el sufrimiento físico, es el turno de detenerse en la Spécula, lámina de plomo troquelada que, en determinadas paradas del camino, se entregaba a los caminantes con el objeto de probar su paso por las mismas y la condición de tales peregrinos. Nos presenta imágenes de las mismas, piezas metálicas de forma pentagonal irregular (cuadrado más triángulo) y que disponían de cuatro orificios al objeto de coser la pieza a las vestiduras.
También nos cuenta que las spéculas recogidas por el peregrino en su viaje tenían el valor del recuerdo y era habitual que, una vez descosidas, fueran unidas en forma de collar para su exhibición en momentos puntuales.

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También nos relata que Alfonso de Aragón, desde Perpignan, permite la entrada escalonada de Romaníes al objeto de realizar su viaje a Santiago de Compostela; que estas personas acostumbran a concentrarse en puntos del camino (en Ibieca, por ejemplo) y que su presencia ocasiona conflictos; que muchos de ellos, ante las dificultades para retornar optan por encaminarse al sur.

Y también nos menciona el hecho de que para documentar la importancia del tránsito de peregrinos por esta zona no hace falta irse demasiado atrás en el tiempo: en 1898 las hemerotecas relatan la retención por cuarentena (el DENGUE) de más de dos centenares de peregrinos en La Jara de Sesa, donde eran atendidos y abastecidos por el ejército y el ayuntamiento de Huesca. Que otro centenar estaba en situación similar en Sijena y que la iglesia de Albelda se había quedado pequeña para hospedarlos.

Llevamos más de una hora de charla cuando Bizén da paso a unas cuantas preguntas del auditorio. A mí se me ha hecho corta la charla, si bien debo confesar que mi ignorancia acerca del tema me ha impedido conocer el calado real de todo lo que se ha expuesto. Prometo estudiar un poco más la próxima vez a ver si así puedo aprovechar algo más el ejercicio de paciencia de este profesor conmigo.

Por otra parte no puedo terminar esta reseña sin dejar constancia que Bizén, interrogado acerca de la caseta redonda que forma parte del escudo de nuestra localidad, manifiesta que era un edificio peajero, esto es, un lugar donde se realizaba el pago de impuestos al paso del ganado. Nos indica que sólo quedan 2 en Aragón (Lupiñén y Tierz) y que, en su ánimo está el que, en breve, pueda ser catalogado BIC.

Un aplauso y la felicitación al orador por la primicia que se nos desvela en ese mismo instante ( Bizén d’o Río recibirá mañana 30 de Septiembre en Alcañiz una placa de reconocimiento por su contribución a la difusión de los valores turísticos y culturales de Aragón ) dan por finalizado el acto.