29.01.09
Atraído por la exposición fotográfica acerca de las peripecias sufridas en tierras aragonesas por la XV Brigada de las Brigadas Internacionales dentro del programa "Amarga Memoria" y puesto en marcha por la Dirección de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, veinte minutos antes de la apertura del museo me plantó en la Plaza Universidad. Y tengo suerte, puesto que el café BOTANICA está abierto; desde hace poco más de dos semanas una nueva dirección se ocupa de su explotación, me cuenta Roberto tras la barra, y ahora ya puede uno encontrar refugio estos días de invierno en su interior. Y algo más que refugio, que también ofrece menús y, en suma, todo aquello que se espera de un servicio hostelero.
Me entretengo observando la ornamentación del local, escuchando la beat-maníaca selección musical, realizada por el mismo Roberto y muy apropiada, y comentando con él el virtuosismo de Paul. Incluse permite le fotografía en el mostrador.¡Que haya suerte, Roberto! Seguiremos viéndonos.



Y tras un saludo a los empleados del Museo, como siempre ejemplos de amabilidad, estoy dentro del Salón del Trono, espacio donde se ubica esta muestra fotográfica que hoy visito. Un centenar de fotografías, tres proyectores emitiendo documentales y otro más que proyecta imágenes fijas, retratos.
Las imágenes que la muestra recoge son producto del esfuerzo de documentar el lado más humano de la peripecia vital de sus compañeros y de las gentes con las que compartían el drama español del s.XX. Son fotografías y películas sin virtuosimo alguno; no se trata de fotocomposiciones a la mayor gloria de tal o cual ideología o al servicio de causa alguna, al márgen que en algún momento en las circunstancias que se hicieron (la guerra, ya se sabe) pudieron haber sido utilizadas como propaganda bélica o política. Son imágenes, algunas, desenfocadas, otras con contraluces que hoy en día cualquier fotógrafo aficionado rechazaría, otras que muestran (¡HORROR!) la sombra del que toma la instántanea...
Sin embargo, son fotos verdad. Hombres y mujeres despeinados, con uniformes dispares mezcolanza (casual wear, que dirían los pijos de hoy) de prendas militares y civiles, caras extenuadas, sonrisas en las que falta algún diente, arrugas que avejentan rostros cuya adolescencia fue ayer mismo, idealismo y fuerza. Son retratos de protagonistas, que no modelos, de personas capturadas por el objetivo en un "aquí te pillo aquí te mato" robado al escaso tiempo de descanso ... Son, posiblemente, las caras de los últimos románticos, las de los que pudiendo haber visto los toros desde la barrera tomaron partido (cara elección , muchas veces) y formaron la primera línea de defensa ante los totalitarismos que habrían de barrer Europa a lo largo de la primera mitad del siglo pasado.
Y siendo así, ¿que importa el grano, la sensibilidad o el encuadre, si son tan reales que hieren?
Retratos de personas de todos los estratos sociales, muchos de los cuales desconocedores del lenguaje y sin ninguna preparación militar, que se juntaron bajo la banderas de las Brigadas Internacionales, sin distinción de color de piel o credo, para formar parte de la leyenda épica del pueblo en armas. Personas que habrían de soportar , hasta sus últimos días, miradas de sospecha en su propio país, como si alguien hubiera podido prever que, incluso las causas e ideologías más liberadoras, fueran a convertirse en excusa fácil para la violaciones sistemáticas de derechos humanos por parte de totalitarios de pelajes diversos.
En suma, que no me hagáis caso y que acudáis a verla. No hacen falta horas para ello.
Tan sólo puedo deciros que, al salir de la muestra, estaba eufórico; tenía la sensación que llevaba un pequeño tesoro en la tarjeta de memoria de mi cámara.

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Un poco de historia general:

La Brigada Abraham Lincoln fue una organización de voluntarios provenientes de Estados Unidos que integraron unidades de las Brigadas Internacionales en apoyo de la Segunda República Española durante la Guerra Civil.
Por extensión se denominó como Brigada Lincoln a todas las fuerzas provenientes de Estados Unidos, integradas en la XV Brigada. La mayoría de sus componentes eran miembros del Partido Comunista de los Estados Unidos o afiliados a otras organizaciones obreras de inspiración socialista.
Los norteamericanos se concentraron a partir de 1936 en Figueras, provincia de Gerona, continuando su instrucción con el resto de los brigadistas de otras naciones en Albacete y quedando acuartelados en Tarazona de la Mancha. Su instrucción militar fue pobre e improvisada, y, con comandantes como Robert Hale Merriman y Oliver Law, adolecieron de una falta de liderazgo militarmente competente hasta que se hizo cargo de la unidad Steve Nelson.
En febrero de 1937 contaba con 450 miembros, llegando al final de la contienda al número aproximado de 2.500.
Durante la guerra, el Batallón Lincoln participó en la Batalla del Jarama, defendiendo las comunicaciones entre Valencia y Madrid. También estuvieron presentes en las batallas de Brunete, Belchite y Teruel.
En España el Batallón Lincoln fue apreciado como uno más, pero en Estados Unidos fue considerado como un símbolo romántico de la lucha contra la desigualdad y la opresión fascista, y catalizó buena parte de la campaña a favor de la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, al final de la guerra civil fueron acusados de «simpatizantes de la Unión Soviética» y, durante la Caza de Brujas tras la Segunda Guerra Mundial en la que se persiguió a cualquier sospechoso de ser simpatizante del marxismo, fueron considerados un «peligro» para la seguridad nacional por parte del gobierno estadounidense.