Huesca. Plaza Cervantes. 12:00 horas.
Lo anuncia la prensa. Los cuatro sindicatos significativos del CNP van a concentrarse ante la subdelegación de gobierno de Huesca en protesta contra lo que es la esencia misma de la injusticia: el agravio comparativo. Me resulta muy difícil entender que este gobierno que esgrime el "a igual trabajo, igual salario" cuando de cuestiones de género de trata, se contradiga de manera tan vergonzante en otras.
Me explico: ¿Cómo es posible que trabajadores del Estado con idénticas funciones e idénticos cometidos profesionales tengan unas diferencias salariales sangrantes en función del cuerpo en el que estén encuadrados? ¿Habrá que argumentar aquí que tanto Lehendakaritza como Generalitat forman parte del Estado Español, como se apresuró a recordar Jordi Pujol (consulten hemerotecas) cuando Salvador Dalí hizo heredero universal de todo su legado al Estado Español?



Con puntualidad exacta, tras posar un pequeño grupo de concentrados con la pancarta que exige dignidad profesional, se vuelven hacia el edificio gubernativo y se manifiestan a golpe de pito.En la retaguardia, el portavoz de los cuatro sindicatos convocantes (U.R.) atiende a los medios y, tras un recorrido cronológico por el conflicto policial, expone los puntos básicos de la tabla reivindicativa nacional, que salpica con algunos otros de alcance provincial:
- Equiparación salarial a funcionarios policiales autonómicos.
- Equipamiento adecuado a sus tareas. Recuerda incidentes de El Tubo.
- Reforzamiento de plantillas, diezmadas por traslados recientes.
- Establecimiento nuevo régimen disciplinario.
- Adecuación jornada laboral.

Y, más aún, U.R. denuncia que, tras el conflicto colectivo iniciado, se han abierto expedientes a representantes policiales, se les ha reducido horas sindicales y de formación e, incluso se les ha coaccionado a la hora de intervenir en acciones de protesta, razón esta última a la que achaca la escasa asistencia al acto.


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A preguntas de los medios presentes, el representante sindical anuncia que estas concentraciones se repetirán, en principio, semanalmente y que el próximo 18 de Octubre se manifestarán en Madrid.
También indica que las medidas de presión que utilizan seguirán siendo las mismas: el trabajo "a reglamento" (que yo, en mi ignorancia, interpreto como la conocida por huelga a la japonesa o huelga de celo) y la negativa a realizar horas extraordinarias .
Preguntado acerca de la repercusión que para la ciudadanía puede tener este proceder, U.R. se muestra conciliador; asegura que nada más lejos de su intención que perjudicar al ciudadano pero entiende que en momentos puntuales se le puede causar alguna molestia.
Y, hablando de molestias, expresa el malestar existente en las plantillas policiales de Huesca tanto por la escasez de condecoraciones este último año (que atribuye al estado de la relación laboral consecuencia del conflicto) como por el ninguneo a que han sido sometidos por parte del dispositivo Expo-Zaragoza.

Veremos como se desarrolla esto: el punto crucial y desmovilizador, no nos engañemos, es fundamentalmente económico; confío que el buen criterio de los llamados a negociar los impele a rechazar el caramelo envenenado de una subidita de haberes que enquiste, aún más, la discriminación salarial que sufren. Confío, también, en que no queden relegados al olvido aspectos como el equipamiento adecuado o el R.D. acorde con un Estado de Derecho.
Y confío también en que su sentido de responsabilidad les permita compaginar la defensa de la mejora de sus condiciones laborales con la seguridad y bienestar de la ciudadanía a la que han jurado (¿sonará esto demasiado peliculero?) servir y proteger.