Dignidad. (Del lat. dignitas, -atis).
1. f. Cualidad de digno.
2. f. Excelencia, realce.
3. f. Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.
4. f. Cargo o empleo honorífico y de autoridad.
5. f. En las catedrales y colegiatas, prebenda que corresponde a un oficio honorífico y preeminente, como el deanato, el arcedianato, etc.
6. f. Persona que posee una de estas prebendas. U. t. c. m.
7. f. Prebenda del arzobispo u obispo. Las rentas de la dignidad.
8. f. En las órdenes militares de caballería, cargo de maestre, trece, comendador mayor, clavero, etc.
RAE. 22ª Edición.

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07:00.- Explanada EROSKI. Huesca.
Fresco el día; a estas horas, cuando menos. “Alguien deberá explicarme el motivo de semejante madrugón cuando la manifestación se inicia a las 17:00 horas en Atocha”, me planteo entre leves tiritonas y subidas del cuello de cazadora.
Junto a mí, con caras de sueño y bostezos apenas contenidos, una docena de hombres y mujeres del CRMAHU (Círculo Republicano Manolín Abad Huesca), desplegando banderas tricolores. ”Que menuda siesta me voy a echar en el autobús, que apenas he dormido, que tenía miedo de no oír el despertador…” Frases hechas habituales y que nunca se cumplen: la excitación de ver caras conocidas (este autobús lleva gentes republicanas de todas las zonas de Huesca), el deseo de “ponerse al día”, los últimos comentarios acerca del culebrón Borbón o los actos previstos en diferentes localidades oscenses para honrar el abril tricolor serán temas recurrentes de conversación. Una vez más; como si fuera (por el entusiasmo, por las ganas) la primera.
Apertura rápida de la mochila. ¿Llevo todo? La cámara de fotos, baterías y tarjeta de memoria extra, una camiseta, AAS, libreta y bolígrafo, grabadora, algo de comer y el móvil con números de teléfono de emergencia … Es seguro que me olvido algo y es seguro también que, en caso de necesidad, cualquiera de las personas que me acompaña podrá socorrerme.

13ºC previstos para este sábado 22 en Madrid. Al menos entre las 13 y las 19 horas. Nubosidad y precipitaciones escasas. No sé si fiarme demasiado; bueno, si, quizás de la predicción metereológica sí. Hay demasiadas consignas, demasiados rumores y demasiada información (de muy escasa posibilidad de contraste la mayoría).
- Que Cristina Cifuentes (¿Quién no ha oído hablar de la Gobernadora Civil, lo he dicho bien, de Madrid?) pueda tener montada una operación FILTRO e INFILTRO no parece extrañar a nadie.
- Que haya un grupo, desconocido hasta el momento para mí, denominado Red de Solidaridad Popular que haya informado al Colegio de Abogados de Madrid de la existencia de un método de designación para esta fecha concreta (“Que si te detienen, designes como asistencia letrada al Equipo Jurídico Marchas 22M”, informan repetidamente en redes sociales), es creíble.
- Que bajo el lema “O te quitas la capucha o te la quito yo” se llame a la no violencia en el discurrir de este día, no deja de ser un contrasentido. En primer lugar por lo autoritario del mensaje y, en segundo lugar, por esa necesidad enfermiza de algunos grupos, colectivos y personajes por hacer saber al mundo que los que llegamos este sábado a Madrid no somos violentos. Al modo de ponerse la tirita antes de hacerse la herida.

07:30.- Estación intermodal. Huesca. RETRASO.
Que el otro autobús que sale de Huesca va lleno. Que si hay alguna persona sin plaza y que si la podemos acoger. Que nos acerquemos. Que vale ...
Total: retraso. Que hay que tomárselo con humor.Que no cabe otra y que, entre unas cosas y otras, en un ratito llegamos a la primera parada del viaje. Tras los comentarios a la prensa del día, a la inexistencia mediática de las Marchas de la Dignidad, a la siempre recurrente realidad oscense (peatonalización y guarrería made in FCC, inclusive) o a la coincidencia en el tiempo con el anunciado futuro desenlace de Adoldo Suárez, paramos. Todo ello justo cuando los estómagos gritan por algo caliente y las vejigas piden una tregua.

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12:55.- Madrid. Barrio San Blas. Auditorio Parque Paraíso.
Ya estamos. ¿Lloverá?. ¿Hacia donde vamos?
En las proximidades del auditorio sito en el Parque Paraíso del Barrio de San Blas, encontramos la columna Nordeste. Colgados de la valla que circunda el edificio, decenas de carteles. Referencias al impago de la deuda, al motivo de nuestro viaje, consignas ya repetidas... Y grupos humanos sentados en la hierba y ocupando la calzada cortada al tráfico. El más numeroso es el formado por una larga fila (dos en realidad: hombres y mujeres que para esto la igualdad no existe) que tiene como meta uno de esos infernales urinarios públicos. Da la impresión que todo ello no es sino una más de las incomodidades que los de siempre han ideado para los que han osado, con las armas desgastadas de unas suelas de zapatilla, expresar su hartazgo.

"Periodista, ven pacá , me grita un hombre septuagenario que me vé garabatear en mi libreta y hacer fotos, que te voy a decir algunas cosas para que los de Madrid os enteréis". Como lo importante no es sacarle de su error de concepto para conmigo, me limito a acercarme y a escucharle. Lo que me dice es sustantivo: se llama Lluis y le acompaña su mujer, Nati. Son catalanes, no recuerdo que me especificara el lugar, y están organizados. En su asociación conocen varios casos de enfermos con patologías no sintomáticas e indoloras (él no lo dice así, pero lo expresa mejor que yo) que ya no compran las medicinas. Que la VELMETIA cuesta 17 euros y dura menos de un mes; que la hipertensión si pudiera garantizar una muerte súbita y no un ictus paralizante, firmaban muchos. Que ya no basta ni la pensión del abuelo, que todos son punkis sin pelo para llevar cresta pero que, como ellos, el NO FUTURE es su lema-condena de vida.
No se le quiebra la voz en ningún momento, pero sus mejillas surcadas por mil arrugas se humedecen intensamente. Junto a él, Nati, le sujeta el brazo con una mano y, con la otra, le acaricia con fuerza. La cara de Lluis, con su silencioso llanto, y el rítmico acariciar de Nati en el brazo del hombre herido es una imagen que me persigue todo el día.
Se me agolpan pensionistas denunciando la situación, una mujer en silla de ruedas me hace saber su drama; uno me cuenta una cosa, otra me informa de cómo el doble pago ha afectado a su salud ... En suma, recibo en veinte minutos un baño de realidad conocida; sólo que en esta ocasión no son estadísticas en un noticiero, o el leit motiv de un programa televisivo de solidaridad caritativa. En esta ocasión puedo poner cara (al menos una cara, de las decenas de miles; una vez más, de las decenas de veces que lo he visto) al abuelo que se deja morir por desatención para que su nieto coma, a la minusválida que se siente un lastre económico para su familia, al parado que comienza a pensar en soluciones nada fáciles, al llegado desde otras tierras con incurables heridas de concertinas en sus entrañas ...
Y de nuevo en mi mente las palabras de mi recién fallecido amigo de juventud y militancia:"Si en vez de panfletos, repartieran pistolas... Esto de los recortes, sólo se soluciona con recortadas. De todas estas mareas de la comodidad habría que expulsar primero a tanto revolucionario de café, de sueldo seguro y servidor del Estado. Luego, quizás..."

13:35.- Comienza la marcha
Dos cintas de acordonar en la carretera; la sujetan gentes a las que les ponen, a modo de brazalete improvisado, una gruesa cinta plástica adhesiva de color amarillo. "Para que sepan que sois de la organización", les dice quien lo hace. Hay quien protesta, que no les gusta llevar símbolo alguno de autoridad.
Uno de los organizadores comienza a dar instrucciones: primeros los marchadores; no, primero un grupo de mujeres ... Una joven se vuelve y le hace un saludo militar en gesto que interpreto como crítico.
El organizador se vé interrumpido por un coche que, literalmente, se cruza en la carretera. Y estalla una discusión: que si la salida es a las dos, que si hay gente comiendo, que si es una falta de respeto.
Finalmente, se organiza la columna. Lo que en ese momento desconozco, pero mis pies me lo recordarán con posterioridad, es que debemos andar cerca de 12 kilómetros hasta Atocha, el lugar de inicio de la manifestación. Y yo calzándome unas botitas de motero-sin-moto cincuentón, en vez de unas zapatillas gastadas. Definitivamente, Madrid me mata.

E iniciamos la andadura. Con reivindicaciones plasmadas en pancartas, en banderas, en carteles individuales, en chapas, en cintas cosidas al dorso de mochilas... El Bergantes no se toca, El fin de las RETALLADES (¿quien no conoce ya esa palabra?), Renta básica ya, Empleo digno, Personas libres nacidas de vientres libres, Dimisión del ministro de Interior, Escuela Pública, No al pago de la deuda, Defensa de las pensiones de hoy y de mañana, Bankia estafador, STOP Desahucios, Teruel resiste, Pan, trabajo y techo para todos, Cierre de los CIES, Pueblos Vivos, Trabajadoras y cuidadoras del hogar por sus derechos, NO al FRACKING ...



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Incontables banderas al viento: Rojinegras amparadas en dos siglas y modos de entender el sindicalismo diferentes, aragonesas, esteladas, ecuatorianas, alguna que no identifico y, sobre todo, en cada tramo del recorrido, republicanas. Además de la bandera-pancarta (9 metros de tela tricolor) que portan los nostálgicos del futuro (España, mañana, será republicana; un, dos, tres: República otra vez), muchas otras; es imposible hacer un encuadre en el que no se aprecien los colores rojo, amarillo y morado. Junto a ellas, alguna bandera negra, la roja de CCOO que orgullosamnete porta en un mástil doble (CCOO y tricolor) un militante que no conozco, y una arco iris montada del mismo modo. Las únicas banderas monárquicas que veremos serán las de los edificios oficiales (convenientemente escoltadas) y la de la Plaza de Colón, ese monumento a la megalomanía y el nacionalismo más casposo.

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15:00 horas.- Llevamos más de una hora de marcha.
Se han producido algunos episodios de carácter médico no grave: lipotimias que hacen que la persona sea retirada a un costado y atendida allí, cojeras, molestias al caminar... El abanico de edades es amplísimo: marchan, pegados al pecho de su madre o en carritos portabebés, lactantes; marchan, aferrados a su bandera o agitando carteles como si no hubiera un mañana, hombres y mujeres que rebasaron hace mucho la setentena. Y marchan, como auténtica esperanza (de futuro; no de Aguirre...) jóvenes de camisetas que gritan guerra, que exigen una vida digna y sin someterse a vaivenes políticos o económicos en los que no tienen responsabilidad alguna.
Y, siempre, el pueblo madrileño que acoge, apoya y hace causa común con la común causa de todos. Gritos y aplausos de ánimo desde las ventanas, conductores jodidos en un atasco debido a la imprevisión de Ana Botella que bajan del vehículo para corear las consignas, puños en alto y decenas de bocinazos de afecto. Un jovencito, junto a mí, se derrumba escondiendo su emoción en un pañuelo de cuello; otro , muy excitado, se acerca a una sucursal bancaria para, con un inofensivo rotulador, escribir ACAB en una pared. Como posiblemente cualquier lector/a de esta web conoce su significado, obvio reproducirlo.


16:00 horas y mucho.- Cuesta de Moyano.
Pío Baroja nos observa. como siempre, con la socarronería y el desinterés aparente con el que debió comportarse cuando, en el nefasto Julio de 1936, fue sorprendido en Endarlaza al tratar de huir de la barbarie fascista que no tuvo arrestos, a pesar de la indignación del carlista que lo llamaba ateo, de fusilarlo junto al Bidasoa.
Nosotros, lo que no tenemos es arrestos para incorporarnos disciplinadamente a la manifestación que comienza a gestarse. Todo Atocha está absolutamente cubierto; apenas hay lugar para moverse entre la gente que trata de buscarse un hueco.
Entre el tenderete que vende "El militante", el grupo de estafados por Bankia y los de CCOO-EMT que proclaman que "El miedo cambia de bando", una marea humana se desparrama por el centro de una ciudad que no puede contener más personas.NO PODEMOS ACCEDER. La incontable cantidad de gente impide , incluso, ver la manifestación. A no ser, claro, para los tripulantes del helicóptero que, en vuelo geoestacionario, llevan másde una hora sobre nosotros.
Rodeo por las calles, entrada al Paseo del Prado por una bocacalle (todas teñidas de azul policía) y lo mismo. La calzada central, saturada. Las gentes acompañando la oleada reivindicativa desde los paseos laterales, saltando vallados protectores del césped y viendo la imposibilidad de acceder a Colón, el punto final del acto.



19:40.- Colón. Termina la manifestación. La policía hace el trabajo sucio.
Megafonía excepcional y primeros datos. Dos millones y medio, dice la organización, exultante. Medio millón muy superado, aventura un compañero. Lo de siempre; absolutamente imposible hacerse una idea desde tierra y más aún los que estamos acostumbrados a cifras como las de Huesca. Y al conteo uno a uno; o casi...
Elena Galán, descendiente de Fermín Galán, el capitán de Jaca, nos reconoce."Pensé encontraros bajo una tricolor, nos dice,pero es imposible: hay miles". Es otro de los momentos emotivamente felices del día. Que le mande la foto a su padre, también llamado Fermín Galán. Por supuesto, Elena.

El autobús sale en breve y nos espera un viaje en metro con dos trasbordos. Así que nos vamos.Y llegamos a tiempo para enterarnos de lo de siempre: que una manifestación así no puede ser noticia por su volumen, ni por su contenido. Que ha de serlo por las bronca y los destrozos. Y si éstos no se producen, (algo así como en el ámbito periodístico:" No permitas que la realidad te estropee un buen titular") ya hay personal encargado y pagado para que así sea, provocando una reacción policial que genera aún más violencia por su desproporción.
Ya en el autobús, mientras se hacen angustiadas llamadas para conocer el paradero de compañeros que nos han acompañado hoy, podemos ver el video colgado en yotube en el que un grupo de "manifestantes provocadores" (nótese el sarcasmo, por favor) son llevados exquisitamente por la policía y puestos a salvo de los gritos de los manifestantes que han descubierto la suplantación. Salvando las distancias, y adaptándolo a las nuevas tecnologías, sigue siendo verdad eso de que la pluma es más fuerte que la espada. O, al menos, eso queremos creer algunos...
Jorge tranquiliza a las gentes del sindicato que esperan noticias suyas. Han tenido problemas para pasar por Génova, pero están a salvo. Nuestro "adosado" está perdido; e incomunicado, como es su estado natural. Pero recibimos noticias. No pasa nada.

Y regresamos. Varias horas de dormitar, de comer algo y de parada para cuestiones obvias. Son más de las tres de la madrugada cuando estamos de vuelta. Dos grados centígrados y unas ganas locas de meterse entre sábanas. Aún les queda un rato a los de Binéfar o Sabiñánigo para hacer lo propio.
La marcha ha terminado. Las razones que la gestaron, NO.


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