22.04.09, MIÉRCOLES: La Cueva de Chaves; lo que era y ya no es.
En el Salón de Actos del IEA , que se irá llenando progresivamente segun transcurra la charla hasta abarrotarse, toma la palabra Azucena Lozano, ex-edil por CHA quien presenta las jornadas que serán desarrolladas en nuestra ciudad a lo largo de estas semanas.
Insiste repetidamente Azucena en su agradecimiento a los que acudimos, sobre todo por lo que de estigma significa en determinados ámbitos acudir a una charla organizada por su formación política. Agradece al IEA su préstamo de la sala y su buena disposición, hecho lo cual se centra en la presentación de Vicente Baldellou. Lo califica de personaje conocido, de trabajador incansable, de arqueólogo de campo, de brocha, de cuaderno, de sol, de lluvia, de barro ... Abandona Azucena la idea, por lo extenso, de citar todas las colaboraciones, trabajos y colaboraciones en las que está implicado nuestro orador, pero, eso sí, cita su descubrimiento de las pinturas rupestres del Vero, su dirección del Museo Provincial y su relación con la revista Bolskan.

Finaliza Azucena su intervención citándonos para la próxima charla y amenazando con pasar lista (el sentido del humor , no por ello exento de rigor, será tónica constante esta tarde tanto por parte de las personas que hablan desde la mesa, sino por parte de otros intervinientes)


"Mi trayectoria como arqueólogo no hubiera sido la misma si no hubiese podido contar con el equipo humano del Museo Provincial; gente a la que no le importa mojarse o exponerse al Cierzo.", comienza Vicente que, acto seguido, se centra en el tema de hoy. Ayudado por ilustraciones, nos traslada al Pleistoceno ,era de glaciaciones, donde nos presenta un ser humano depredador, con una subsistencia basada en la caza y en la recolección de frutos silvestres; hace un repaso de las diferentes técnicas de caza y de los animales, muchos de ellos ya extintos, objeto de la misma."El ser humano del Paleolítico Superior tenía cubiertas sus necesidades básicas de alimento y abrigo, se especializa en la explotación de un animal concreto y respeta su entorno. Y es el primero que hace arte.", afirma Vicente, que continúa:" Entramos en el Holoceno; termina la última gran glaciación. Los grandes hervíboros se extinguen o se desplazan a zonas más frías; tan sólo quedan ciervos pequeños, conejos y algunos jabalíes, recursos con los que deben replantearse su futuro.El hombre debe pasar a ser productor de sus propios alimentos con la implantación de la agricultura y ganadería. Se elude la dependencia total del ser humano con su entorno, se crean excedentes de producción y, por ello, el comercio; aparecen liberados del trabajo de producción y se crea un sentimiento de pertenencia y propiedad del campesino neolítico con la tierra. "

Y aquí enlaza con Chaves. Sucesivamente nos proyecta Vicente cerámicas halladas en la cueva; se detiene en sus formas, decoración y diferentes tipos de asas. Califica a los habitantes de Chaves como auténticos colonos. llegados allí con todo el bagaje cultural, económico y social del Neolítico. También se detiene en hallazgos de instrumentos tales como hachas, perforadores, puntas de flecha, punzones de hueso, espátulas, cucharas, encastrables de hoces... Y una gran variedad de objetos de ornamentación personal;"estas gentes se adornaban mucho", asegura Vicente, que, sin detenerse, utiliza una cuenta hallada (luego veremos más del mismo tipo) para unir este lugar con Gavá, lugar de donde puede proceder la materia prima de este tipo de cuentas.

Y nos descubre el arte esquemático, pinturas realizadas sobre cantos rodados en formas diversas.Confiesa Vicente excitando sonrisas entre la concurrencia que "los arqueológos somos muy simples a la hora de definir lo que desconocemos; que algo tiene forma de cruz, lo llamamos cruciforme; de árbol, arboriforme"
"Antes de que Chaves existiera, no había pintura esquemática;fijáos la importancia de esta cueva.", continúa el orador que nos recuerda su consideración de patrimonio de la Humanidad según la UNESCO.

"En la cueva de Chaves se produjo un derrumbamiento del techo, por lo cual el piso está sembrado de bloques; este derrumbamiento pudo provocar la desocupación de la cueva", continúa Baldellou. Se suceden en la pantalla una serie de fotografías acerca de lan condiciones de excavación donde se aprecian los distintos niveles, alguna de las cubetas y sobre todo las panorámicas generales del interior de la cueva.

Y ahora nos pega el hachazo Vicente: "¿Veis esta imágen donde se aprecian los bloques?", pregunta retóricamente. PAUSA; nueva foto."Pues han desaparecido", nos indica mientras observamos un erial surcado por huellas de neumáticos."¿Y en que se ha convertido ese nivel neolítico de extraordinaria riqueza? En un estercolero", acaba mientras nos muestra una imágen de tierras mezcladas con ciemo.
Su "He terminado" se mezcla con expresiones de indignación que se profieren en la sala y que son el inicio de un vivo debate en el cual, tras calificarse como verdaderos delincuentes a los actuales propietarios, Vicente manifiesta su desolación ante una destrucción como la presente y más habida cuenta que estaba convencido que, tanto por su lejano acceso como por las excelentes reacciones con los anteriores propietarios, la Cueva de Chaves estaba a salvo. Se informa que hay un proceso judicial en marcha; que , si es posible, tratará de salvarse lo que se pueda (ya no será "in situ", claro) y que el GA en ésto estuvo ágil.
Veremos ...

Como complemento de lo anterior: Chaves, Cueva de
Cavidad con yacimiento arqueológico sita en el término de Bastarás . Su vestíbulo, de gran amplitud, ofrece unas inmejorables condiciones de habitabilidad, pues su techo es alto y la iluminación excelente gracias a las enormes dimensiones de la boca de entrada: 60 m. de anchura por 12 m. de altura. Los primeros trabajos de excavación se desarrollaron precisamente en dicho vestíbulo, cuyo piso se encuentra en buena parte cubierto por bloques pétreos desprendidos de la bóveda.

Presenta un depósito arqueológico de potencia media (máx. 1,50 m.) en el que se distinguieron, en principio, dos niveles de ocupación básicos, bien diferenciados por la composición de sus tierras y por los materiales que contenían. El nivel I, compuesto por dos o tres estratos de poca potencia, dio una serie de cerámicas con decoraciones plásticas que deben atribuirse a una fase media dentro de la Edad del Bronce .

El nivel II resultó un horizonte de hogares con abundantes cenizas y carbones que sirvieron posteriormente para efectuar los correspondientes análisis por radio-carbono. Rico en materiales, este nivel proporcionó una buena cantidad de cerámicas impresas y cardiales que corresponden sin duda a un Neolítico antiguo típico, totalmente homologable por sus elementos al conocido de antiguo en las regiones costeras mediterráneas. Además de la alfarería, configuraban el contexto arqueológico del nivel II una industria ósea bastante pobre a base de punzones, objetos de adorno como colmillos de cánido perforados y algunas conchas marinas, hachas pulimentadas de basalto y abundantes utensilios en sílex, destacando los microlitos geométricos.

Dentro del nivel II se identificaron dos subniveles (IIa y IIb) entre los que se pudo apreciar una ligera evolución en los materiales. En efecto, en el inferior o IIb, los esquemas decorativos son muy característicos, mientras que en el superior o IIa, hay ya ejemplares que manifiestan una cierta degeneración de las técnicas ornamentales por impresión, al tiempo que desaparecen las cardiales casi por completo; otros objetos, tales como un asa tubular vertical y un asa de lengüeta, también vertical y multiforada, indican asimismo una relativa modernidad.
br> Las excavaciones realizadas a partir de 1984 por V. Baldellou y P. Utrilla ampliaron notablemente la secuencia cultural de la cavidad, en la que se suceden una ocupación Solutrense Superior de tipo mediterráneo (con puntas de escotadura de sílex), dos ocupaciones magdalenienses, algunos restos de época aziliense y dos establecimientos del Neolítico Antiguo. Un enterramiento de varón adulto en posición fetal de época neolítica completa el conjunto. Entre los materiales magdalenienses destacan 38 azagayas y varillas de hueso, buriles diedros y sobre truncadura, raspadores sobre lámina y unguiformes y bellas hojas retocadas. Una esquirla de hueso con dos series de 28 rayas verticales enmarcadas por 2 horizontales podría dar testimonio de marcas de cómputo lunar. Las fechas absolutas antes del presente para los niveles magdalenienses son: 12020 (tramo superior), 12660 (tramo medio) y 12950 (tramo inferior).

En los niveles neolíticos se hallaron cerámicas cardiales e impresas, hachas pulimentadas y objetos de sílex, entre los que destacan microlitos geométricos de doble bisel (trapecios y triángulos en el nivel inferior y medias lunas en el superior), hojas de hoz con pátina de haber segado cereal y taladros de larga punta. Un brazalete o diadema de hueso, articulado a base de plaquitas curvas y decorado con motivos geométricos, constituye un elemento singular en los ajuares del neolítico mediterráneo. Las dataciones absolutas del Neolítico Antiguo de Chaves, a partir del 6770 antes del presente (4820, 4700, 4540, 4510 y 4380 a. de C., para las fases más antiguas, y 4380, 4310, 4280 y 4170 a. de C., para las más recientes), lo sitúan entre los más antiguos del Noreste de la Península, siendo sólo superado por las fechas del abrigo de Forcas II, en término de Graus. Pero la cueva de Chaves constituye el más espectacular asentamiento de neolítico puro de todo Aragón, con agricultura y ganadería bien atestiguadas desde el comienzo de su secuencia neolítica.
En 2009 se ha conocido la incomprensible destrucción de una gran parte de esta cueva por parte de la empresa propietaria de la finca donde se halla situada.

Fuente: www.enciclopedia-aragonesa.com