Colungo: Prehistoria viva

Con justicia puede enorgullecerse Huesca de la vasta red de ,llamémosle, pequeños museos que ha extendido por su geografía.Me refiero, por supuesto, a esas entidades denominadas "centros de interpretación de ...", que por una entrada simbólica, te muestran desde fotografías antiguas a dioramas militares, pasando por aperos de labranza, juegos tradicionales, trajes y decenas de objetos más de uso cotidiano hasta ayer mismo.Su enumeración, publicidad y contacto son objeto de otras páginas web.

Un museo debe ser un ente vivo, sus objetos expuestos desbordar las vitrinas, sus salas y pasillos convertirse en foro de debate, en lugar de intercambio de informaciones, en aulas abiertas... Y eso es lo más difícil.
El milagro lo hizo el hombre de la izquierda en el "Centro de interpretación del Megalitismo", en Colungo. Jean Loup Ringot es su nombre; todo un descubrimiento. Un espíritu libre,arqueólogo y geógrafo, que recorre toda Europa iluminando con su saber lugares con vestigios prehistóricos y compaginando esta tarea con la detección de yacimientos arqueológicos por medio de la fotografía aérea.

Pues bien, por más de dos horas, sin guión previo, este francés, residente en Alemania, que se expresa en un muy correcto español con acento mejicano, nos transportó en el tiempo decenas de miles de años. Hizo añicos ideas preconcebidas que sobre el ser humano de entonces teníamos, acuñó la frase "todos somos africanos", nos mostró cómo adornarnos con piedras y cómo fabricar lascas,nos enseñó diversas maneras de hacer fuego,nos asombró con una extensa colección de herramientas de todas las épocas y, en un alarde de virtuosismo musical prehistórico, nos regaló con un concierto de "litófono" (así llamó al instrumento compuesto por un semicírculo de piedras de sílex que aporreaba con cuernas de cérvido).

Lo único negativo de la experiencia es que no podremos repetirla, y esto si se dan todas las circunstancias oportunas, hasta el agosto próximo.Y será por muy pocos días.Estad atentos.