13.06.2009
Hoy sopla viento del Sur; y no lo digo en sentido figurado. La temperatura es abrasadora en esta plazoleta del kiosko de música donde una serie de voluntarios se afanan en organizar lo mejor posible el variopinto grupo que prepara sus puestos de comida y/o artesanía, prueba equipos de sonido o coloca carteles y fotografías.
El acto no termina de empezar; una tal Montse que es quien parece llevar la voz cantante se multiplica como puede para atender a la prensa que le requiere, buscar material que le solicitan desde los stands y tratar de acelerar el comienzo de la reunión; un compañero gráfico se impacienta por el retraso puesto que debía estar hace un buen rato en carretera al objeto de cubrir otro evento en lugar distante .Y si a eso unimos el calor que va en aumento ...

En fin, que opto por preguntar a una amable y cordial Erika (otra que tampoco para) que me explica (y he aquí el motivo de los carteles denuncia que tachonan las paredes de las casetas utilizadas en la feria del libro reciente) la bochornosa actuación del Ayuntamiento que, no contento con exigir 90 euros en concepto de uso de tableros y sillas además de una fianza de 150 euros, pretendía cobrar 15,50 euros por cada caseta/día. Parece ser que el Ayuntamiento refiere , para el cobro este año por vez primera, una normativa que puede tener razón de ser en otros casos pero que, en el que nos ocupa, resulta tan estúpida como aquella otra barcelonesa que pretendía multar, con cuantía alta además, a aquellos que ejercieran la mendicidad en sus términos municipales. Ya que en tantas ocasiones anteriores este consistorio oscense ha parecido perder el Norte, esperemos que en ésta no pierda el Sur y tenga el elegante gesto de devolver las cantidades cobradas y presentar excusas a quien deba.

Al poco, una treintena de personas accedemos al kiosko donde han sido colocadas en perfecto círculo sillas donde nos acomodamos; tras una breve y correcta presentación de Erika, el primero en tomar la palabra será Fernando Marcuello, técnico de CC.OO sobre derecho de extranjería. Fernando centrará su discurso en el derecho de asilo definiéndolo como la solicitud de ayuda por razones de persecución política, fundamentalmente. Denuncia que es un proceso muy largo y en el cual el solicitante debe justificar las razones de tal solicitud.
Continuará Fernando explicando los plazos (los seis meses de "limbo"), las renovaciones, el periodo en que no puede trabajar. Menciona también el alto número de solicitudes que se deniegan y la posibilidad, para ganar tiempo, sobre todo, de solicitar el Arraigo. En suma, pinta el técnico de CCOO un panorama de papeles y burocracia institucional donde no se atisba factor humano alguno.

Le sigue en el turno de la palabra Marta Peña del grupo local de Amnistía Internacional. Marta denunciará la situación, detectada meses atrás, de rebaja en los derechos de los asilados tras la revisión de la ley de extranjería, la de asilo y el código penal. Piensa Marta que en una Europa que se cree adalid en la lucha por los derechos humanos, el número de asilados es pequeño y aumenta el porcentaje de las solicitudes de refugio denegadas.
Denuncia también los controles en barcos y aviones, las políticas restrictivas a la inmigración y el control de aguas territoriales y fronteras; todo ello favorece, además, la conculcación de derechos humanos en tránsito. Denostará la política española de control de la frontera sur, con flujos de dinero a Marruecos sin control ni contrapartida alguna y sin que haya una investigación acerca de las muertes ocurridas en las fronteras ceutíes.
Los menores también son tenidos en cuenta en el discurso de Marta, que dice que los derechos humanos de estos niños no son respetados en los procesos de repatriación de los mismos.
Por otra parte critica también que se pretende, en un futuro proyecto de ley, tanto la presencia personal del solicitante de asilo (antes podía ser representado) como que la solicitud debe hacerse en España y no, como hasta ahora, que podía iniciarse en una embajada. También le preocupa que haya países que se declaren como "SEGUROS", lo cual implica que se deniegan automáticamente las solicitudes provenientes de los mismos.

Roland, del grupo musical Pasajeros y colombiano refugiado, toma el micrófono y comienza una emotiva reflexión desde su situación personal compartida. Reconoce que su historia es una historia feliz, que nada tiene que ver con los miles de colombianos que viven una situación angustiosa, campesinos que no pueden escapar de su dramática situación rodeados de bandas de violencia extrema, y cuyos líderes sociales conviven con la amenaza cotidiana. Historia feliz, siempre desde la prespectiva del exilio forzado, que se contempla con preocupación ante la cicatería con la que se comienzan a tratar determinados aspectos que revisan la legislación de asilo actual.
Dice Roland:" Cuando tú eres exiliado, no puedes volver a tu país; pero la ley debiera evolucionar y considerar un encuentro con las familias, asunto en el cual ni tan siquiera las sedes diplomáticas ayudan en ello. Resulta casi imposible llevar a buen puerto este fín. Es un recorrido costosísimo tanto en lo personal como en lo económico para que, al final, se deniegue esa posibilidad sin alegar justificación ni motivo alguno.
Por otra parte, las sedes diplomáticas tanto españolas en colombia como colombianas en España parece se dedican a un ejercicio policial que atenta contra la seguridad de los exiliados. Hay un cruce de información permanente y una acción de funcionarios colombianos en España que es muy preocupante porque parece ser la antesala de algo que los colombianos conocemos sobradamente. Y , en otro sentido, parece que la representación española en Colombia actúa con criterios políticos, con mecanismos que enturbian la aplicación de la escueta y flaca ley de asilo."

Roland explica la oportunidad que el exilio le ha dado de olvidar el colombiacentrismo, de dejar de mirarse el ombligo, y ser consciente de otras realidades dramáticas. Comenta el horror permanente de Africa y la conversión del mar Mediterráneo en tumba común de innumerables seres humanos. Comenta el preocupante futuro que se presenta con el cambio climático , la desertización y las escaseces hídricas;y, al hilo de ello, entiende que una ley de asilo ágil y eficaz debe prever también los flujos poblacionales que los desastres ecológicos provocarán.

Leonardo, como el anterior también integrante del grupo musical Pasajeros y colombiano refugiado, centra su intervención en la universalidad del derecho al asilo político, en los Tratados firmados por los Estados y las responsabilididades asumidas por éstos. Denuncia que Estados firmantes de estos convenios los utilizan como manera fácil de lavar conciencias; Estados que ven el asilo político como una prolongación del castigo que supone la persecución; Estados que prolongan agonías, en un juego de poderes políticos entre ellos, y no dan soluciones inmediatas a problemas de subsistencia urgentes. Sigue Leonardo:
"Tiene que haber una atención integral al asilado; tiene que darse una protección real, seria y no humillante; a veces te hacen sentir como un limosnero. Y sin engaños, porque la diferencia real entre lo que se oferta en teoría y la realidad te hace sentirte estafado. No se tiene en cuenta ni la formación, preparación ni experiencia del asilado."

Refuerza el argumento de Roland en cuanto a la cicatería de esta ley, y termina afirmando que "ninguna persona debiera ser víctima de un flujo demográfico forzado. Para ello, se deber condicionar a los Estados para el efectivo respeto de los Derechos Humanos."

Toma la palabra Pilar (de Cáritas) que, hablando en nombre de los subsaharianos, afirma que las gentes venidas de África están sufriendo situaciones y penurias tremendas. Que, tras la odisea y peligros que afrontan para llegar aquí, les aguarda otra senda larga de tipo burocrático para poder regularizar su situación. Y, finalmente, aboga por no olvidarlos.

Finalmente será un interviniente anónimo quien, desde una prespectiva marroquí, manifestará su decepción con el gobierno español por la nula implicación del mismo en un posible cambio político en en el Marruecos actual e, incluso, por la ayuda prestada a un genocida al que alude sin nombrarlo expresamente.




Terminado el debate, visito los improvisados stands (¡Joder con los 15,50 euros!) donde veo fotografías de "Médicos del Mundo" e, incluso, asisto a unos intentos de trueque, más actividad lúdica que comercial. Estoy rodeado de exóticos hombres y mujeres; ellos, normalmente, con un look muy europeo, camisetas, gorras y pantalones ajustados. Ellas, por contra, luciendo tocados y vestidos tradicionales (digo yo, que no soy un experto en indumentaria africana femenina como algunas mujeres de nuestro actual gobierno). También pañuelos en muchas cabezas.
Curioso: Al verme con la cámara fotográfica, muchas me piden una instantánea y posan con "juvenil y televisiva" pose. Al acercarme a los stands (¡Joder con los 15,50 euros!) , solicito siempre por cortesía autorización para hacer una foto; excepto las mujeres que están en el espacio de Marruecos (que pretenden que me limite a fotografiar pastelillos y babuchas), no encuentro ningún rechazo. La dulzura del té con menta que tomé y pagué en ese lugar no casó en esta ocasión con la disposición que cabía esperarse de participantes en un evento que se denomina "Sumando Culturas".

De manera muy diferente me sentí en el lugar asignado a Argelia donde unos vecinos de Huesca (él español, ella argelina y ,su hijo, el futuro, de donde quiera) me explicaron su odisea en Huesca, el negocio de comida para llevar que tuvo que cerrar por cosas del destino y, en un plan más prosaico, me regalaron los sentidos con una especie de palote llamado Burek (oblea rellena de patata, cilantro, perejil y queso) y con Majoubba (un crépe con pimientos, cebolla, tomate y carne picada).

Cerca de ellos, en el stand de AKWAABA, alegría desbordada. Pido un trozo de plátano frito; es un plátano macho de un tamaño, grosor y dureza que hay que hacerle no se qué procesos previos para poder comérselos," no como los de Canarias, pequeños y blanditos" me dice una de las improvisadas dependientes con una risa franca que se contagia de inmediato a las demás.
Artesanía , peluquería étnica, percusión que provoca danzas espontáneas, optimismo de vivir. Son nuestros vecinos.
El bochorno parece ceder. Huele a frescor de tormenta. Tormenta del Sur ...

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