Tierz: Homenaje a los combatientes del POUM y la CNT

Con permiso, unas reflexiones personales previas:

1.- ¿Y para cuándo un homenaje al pueblo de Tierz? Me parece muy bien que se homenajee a gentes que, por avatares de la historia o por propia peripecia personal dejaron aquí su huella.Unos, los vencedores militares, fueron homenajeados durante más de cuarenta años, consiguieron prebendas, se enriquecieron y pudieron completar un ciclo vital;a otros, los convencedores del drama español del s.XX, les esperaba el reconocimiento casi medio siglo después, tras conocer exilio, campos de concentración, desarraigo y desesperanza, y empeñados aún en recuperar la dignidad que, es tontería, nadie fue capaz de arrebatarles.
Pero, ¿quién va a homenajear a la población de Tierz?¿Donde queda, entre tanta gesta heroica de unos y otros, el drama cotidiano de esos que los militares llaman el elemento civil?¿Cómo compensar al padre de familia que ha visto destrozada su casa y requisados los víveres para el invierno?¿A qué psicólogo recurrir para que borre de un cerebro infantil la imágen del hombre fusilado a escasos metros de su escuela? ¿Cómo sosegar la inquietud de noches de insomnio temiendo la delación del vecino rencoroso?¿Cómo haceros entender a los que leais estas líneas desde el fanatismo que las preguntas anteriormente formuladas sirven para empatizar con el drama de muchas gentes, en muchos pueblos de nuestra España e independientemente del bando en el que, muchos, quedaron atrapados?
En suma: unos vencieron en el 39; otros (y no puede haber paralelismo ético posible entre ambos) convencieron siempre y sus ideas fueron impregnando la sociedad y nuestra actual escala de valores (solidaridad, libertad, autonomía personal, igualdad, redistribución de riqueza...) se la debemos en buena parte a su esfuerzo y sacrificio.
Pero los que ,antes y ahora, han sido siempre perdedores son aquellos que (con o sin simpatías ideológicas) vieron pasar la contienda como un huracán que les arrebató familia, amigos, vecinos, vestido y abrigo. Son los eternos perdedores, los herederos de las ruinas y el hambre... ¿Para cuándo un homenaje a todos ellos?

2.- Maduro,respetuoso y escrupulosamente democrático el comportamiento del pueblo de Tierz, localidad con pluralidad de ideas entre sus gentes y con diversidad de experiencias acerca de los luctuosos hechos que condicionaron nuestra historia reciente. Seria, coherente y valiente la actitud de este lugar que asume el ejercicio de la libertad de expresión y,a la vez, muestra sensibilidad ante vecinos que, también en el ejercicio de esa misma libertad, entienden que hay heridas que nunca podrán ser curadas y es mejor no menearlas.



Tierz, 12/04/2.008
El Círculo Republicano Manolín Abad de Huesca celebra sus II Jornadas Culturales Republicanas. El primer acto de las mismas se celebrará en Tierz, Y allá que me encamino.
El local social de Tierz está abarrotado. Gentes por las calles, alguna tricolor como pañuelo de cuello y conversaciones en francés.Ambiente festivo, se diría (y posiblemente en parte lo son también) un grupo de excursionistas o romeros que se reúnen para festejar lo que les une.
En el interior comienza el acto con, tras las palabras de bienvenida y agradecimiento de Carlos Escartín, una proyección de fotografías, algunas plenas de realismo, otras evidentes poses ante la cámara; todas testimonio mudo de un lugar y un momento únicos en nuestra historia.
La banda sonora, himnos de la época.


Toma la palabra Raúl Mateo y, en su exposición elogia la actuación de las milicias anarquistas, "sin las cuales el levantamiento militar hubiera sido un paseo", dice. Alaba también la voluntad de "unas gentes que dejaron todo para combatir el fascismo y, sin ser soldados, supieron mantener el tiempo que pudieron las posiciones asignadas."
De igual modo, quiere dejar constancia del grado de compromiso y militancia de la población altoaragonesa y del potencial humano aquí existente, en contraposición al tópico extendido que culpa a Cataluña y las columnas que de allí se desplazaron de la conversión ideológica de la población y de todos los males y represión habidas.
Y termina su intervención hablando de lo poco estudiado que está el fenómeno de las colectivizaciones.
Habla Raúl con calma, cómodamente, casi sin inflexiones. Este neofato sólo lo notará incómodo al recibir la placa homenaje a las milicias cenetistas; posiblemente los organizadores ignoran el sarpullido que provoca en estas personas cualquier acto que pueda interpretarse como culto a la personalidad o cualquier halago colectivo.


Es ahora Andy Durgan , presidente de la fundación Andreu Nin, quien toma la palabra.
Su intervención es escueta y exacta. Con medida profusión de fechas y datos, hace un repaso a la actuación de las milicias del POUM en el frente de Huesca. Enumera sus éxitos (Tomas de Estrecho Quinto, MonteAragón y Siétamo) y fracasos (Caída Leciñena y Alcubierre); nos ilustra acerca de la relación igualitaria entre tropa y oficialidad, de un mismo salario para todos, y de su disciplina e inquietud cultural.
Termina Andy su intervención recordando el triste final de estas milicias: "mientras los milicianos están retenidos en la loma de Las Mártires en un nuevo intento de entrar en Huesca, relata, el POUM está siendo ilegalizado en retaguardia y sus dirigentes, acusados de fascistas, detenidos, interrogados, asesinados, desaparecidos...
Tras su intervención, varios asistentes responden a la invitación a participar de la organización, en aplaudidas intervenciones.






Tras finalizar el acto, los asistentes se dirigen por sus propìos medios a las trincheras. Allá se elogia el esfuerzo de la Corporación Municipal por la conservación de las mismas, se debate sobre aspectos relacionados con el frente, se sufre el molesto viento, se ayuda a los más veteranos a caminar y se hacen ondear banderas. Los actos en Tierz finalizan. La comitiva se dirige a un restaurante cercano...
Los ecos del pasado vuelven al silencio;las trincheras quedan, nuevamente, sólas...
A sus piés un pueblo jóven y viejo, que tiene memoria del pasado y hambre de futuro, que quiere vivir en paz sin dejarse llevar por afrentas viejas, se prepara a almorzar. Se escucha el entrechocar de platos, el vocerío infantil de los que son requeridos a la mesa, los saludos entre vecinos, alguna esporádica carcajada adulta... Sonidos de paz.