Consideración previa:
La vida de los pueblos se alimenta de un continuo discurrir de gestos, ritos, trabajos, descansos y otros momentos rítmicamente crónicos que afianzan costumbres, perpetúan tradiciones y enraizan gentes.Y, en muchas ocasiones, eso que se conoce como la HISTORIA de los pueblos no es sino un relación de incidentes que interrumpen el monótono pasar de los días y las estaciones en un escenario eterno ocupado eternamente por actores interinos...
Pero centrémonos. En esta ocasión se trata de recuperar la administración del Sacramento de la Confirmación, acto no producido desde (¿quien se acuerda ya de la razón?) hace diez años, los mismos que hace que no recibe esta localidad la visita oficial de su obispo.
Artífice imprescindible de este evento es Macario Olivera, nuestro párroco, que ha sabido acompañar a los confirmandos en su preparación y rodear de la dignidad que el evento, el encuentro de sus feligreses con el obispo, merece.



Tierz. Plaza Mayor. - 20:00 horas.
Un coche sin signo de ostentación alguno aparca en un hueco libre. De su interior descienden Jesús Sanz Montes, Obispo de Huesca y Jaca, y Jesús Moreno Martín, Secretario del anterior. Correcta y discretamente vestidos (nada que ver con "Roma" de Fellini); nada en ellos indica su condición sacerdotal, excepción hecha del alzacuellos y una sencilla cruz plateada en la solapa.
Con naturalidad, con maneras acordes al tiempo y lugar, avanza Jesús Sanz entre los grupos congregados , estrechando manos, conversando sin prisas, presentándose, sonriendo ...

En la puerta de la Iglesia "rescata" y recibe a ambos Macario Olivera. Junto a él Jesús Alfaro, alcalde de Tierz, cordialmente los saluda y departe brevemente con ellos, pues los asistentes a la ceremonia aguardan ya en un templo abarrotado.
Tras las oraciones y lecturas pertinentes, toma la palabra nuestro párroco.
Con voz firma, expone a Monseñor las vicisitudes habidas durante el periodo de preparación de los confirmandos, algunas de tal calado que hicieron incluso peligrar el día de hoy y lamenta el relativismo absoluto actual para con todo: "Lo que yo encuentro como un problema tremendo al hablar de estas cuestiones formativas, evangélicas y religiosas es el establecimiento de unos principios doctrinales libremente asumidos pero con una eficacia como asentados sobre roca.Todo resulta enormemente relativo. movible, cambiante... Y eso es lo que a mí me sacaba de quicio, Sr. Obispo. Porque hay cuestiones que son verdades doctrinales basadas en la propia naturaleza humana o ley natural y en el evangelio y, por ello, no admiten discusión", argumenta Macario ante la atenta mirada del obispo.


Llegado el turno del obispo, comienza éste su plática haciendo mención a las ocasiones en las que, al inicio de cualquier viaje, leía el letrero que anunciaba la entrada a la localidad y se preguntaba en qué ocasión se daría la circunstancia propicia para el encuentro "con mis hermanos cristianos de Tierz"
Y prosigue haciendo un repaso a los Sacramentos de Iniciación y centrándose en el significado de la Confirmación. Charla salpicada por pequeños incidentes como el llanto de un bebé o el sonar de un móvil ("Pero no se sofoque, señora. Si tuviera ocasión podría relatarle alguna ocasión en la que me pasó lo mismo y no sabía donde meterme...") resueltos con humor por el ocupante del atril, que también sabe hilar en su discurso fragmentos de su biografía que, en ocasiones, llegan a dibujar una sonrisa en quien los escucha.


Tras ello, realizada la imposición de manos y el "marcaje" con la señal de la cruz e instantes antes del final del acto, toma la palabra Andrea, una de las confirmandas que, en emotivas palabras agradece al obispo su visita, a la rondalla su actuaciones musicales ,a la feligresía su presencia y, sobre todo, a Macario Olivera sus esfuerzos formativos, su paciencia y dedicación. Y aprovecha además para , en su nombre y el de sus compañeros, pedirle excusas por las ocasiones en que ,adolescentes como son, han podido rozar el desbordamiento del vaso.
Tras escuchar por última vez a la rondalla y tras la bendición final, llega el momento del posado conjunto (foto inicial), tras lo cual nos acercaremos todos, autoridades civiles y eclesiásticas incluídas, a dar buena cuenta del lunch que nos espera en el Pabellón. Dispondremos aún de un rato de confraternización con Jesús Sanz, tiempo de encuentro fácil dada la cercanía y sencillez de la que el obispo hace gala.
Esperemos que su agenda no lo obligue a demorar otros diez años su próxima visita...