Repetir gestos casi olvidados.
La letanía infantil del "sile - nole" (lo tengo, no lo tengo) repetida en voces adultas y gargantas rotas. El eterno placer de la caza, de la búsqueda del tesoro, de la posesión del objeto amado ... La curiosidad, la sorpresa, el conocimiento, los recuerdos.
La mágica conversión de un espacio post-industrial (la nave de la azucarera de Monzón) en un enorme patio de colegio donde eternos niños fascinados por poseer, clasificar, reordenar y mostrar un pedacito de mundo, se afanan en pequeños quehaceres de búsqueda, intercambio y exploración entre paisajes de cajas de contenido manoseado en decenas de ocasiones y mostradores de mercancías variopintas.Todo esto , y sin duda mucho más, es REPLEGA Monzón.

Como es habitual, ni pretendo hacer un listado exhaustivo de expositores ni detenerme en aspectos estadísticos sin duda ya tratados en otros medios. En esta ocasión, tras destacar la, a mi juicio, correcta organización y el buen desarrollo de la idea matriz de este encuentro, deseo compartir con aquellos que me hacéis el favor de leer estas líneas un par de encuentros interesantes.A ello vamos.



El caballero que tenéis en la fotografía inmediatamente superior es Pere Gallés i Cólera, un profesor barcelonés al que me acerco atraído por su colección de banderines.
"Casi un millar ya y, si vas a poner esto en tu web, avisa que necesito aportaciones , que esta colección es muy extensa" me cuenta Pere a la vez que ofrece a quien desee contactar con él, al objeto antes expuesto u otros, su e-mail: peregalles@hotmail.com .
Me muestra Pere la lista de objetos que colecciona y me informa que lleva más de diecinueve años estudiando hermanamientos entre ciudades, las razones para ello, etc... Y que, en referencia a esto, tiene unas mil setecientas fotografías de placas conmemorativas de dichos eventos, fotografías que han sido expuestas ya en Calanda (2.004) y en Queralbs (2.007).
La conversación que mantenemos se aleja algo del coleccionismo en sí mismo y toma la senda de la docencia (no en vano ambos nos dedicamos profesionalmente a la enseñanza), las nuevas tecnologías, internet y la posibilidad de abrir una web dedicada a sus colecciones. Reclaman a Pere para que pose; no en vano su stand será citado en la prensa provincial. Y a mí me reclaman también. Una despedida mutua y un sincero deseo de reencuentro en una próxima edición terminan nuestra charla.



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Y, a escasos metros de Pere, El ejército del Ebro.
No el original, evidentemente. Se trata de una asociación dedicada, entre otras cosas, a recreaciones históricas (Fayon, 1938: El cruce del Ebro) y exposiciones de uniformes, utensilios de todo tipo (especialmente interesante la recopilación de material sanitario de campaña), armas y demás impedimenta.
Posan de buena gana y se deshacen en amables explicaciones. Aclaran que su interés es difundir el modo de vida y la cotidianeidad de los soldados de dicha época y que no hacen apología de la guerra ni de ninguna ideología política concreta.
Han traído a REPLEGA, además del color y la sorpresa de ver personajes uniformados a la usanza del 36 curioseando entre los puestos, un documental acerca de su última recreación y una extensa exposición de objetos diversos.
No puedo por menos que imaginar una reconstrucción del sitio de Huesca desde las trincheras de Tierz, y lo que podría mover un evento así si se cronifica y se sabe buscarle rentabilidad (cultural y de la otra).
En suma, que volveremos a cruzarnos con gusto con esta gente.
Para conocer más de ellos, visita "El ejército del Ebro"