Tierz, 01/03/2.008
La matacía (sacrificio de tocino y preparación de sus derivados) es una tradición cuyas raíces se remontan a la Edad Media.Se hacía en público para que los vecinos lo vieran bien y la razón de ello era (aspectos de aprovisionamiento al márgen) mostrar sin atisbo de duda que sus partícipes comían cerdo, esto es, no eran ni judíos ni musulmanes.
Hoy, evidentemente,no es ése su significado. Una vez actualizadas las formas , no hay sacrificio público del animal, la celebración reviste un matiz festivo y de encuentro entre vecinos y forasteros que nos acompañan.
Por justicia, debe reseñarse que este día no podría celebrarse sin el trabajo concienzudo y sabio de las mujeres del lugar, auténticas artífices de la fiesta cuya perduración debe agradecerse también a la labor de la Corporación Municipal, de quien parte la invitación comunicada a todo el vecindario por medio de notificación directa en cada buzón.

No tarda en extenderse por la zona contigua al Pabellón de Tierz el olor a carne asada.Unos vecinos almuerzan mientras otros se afanan en ultimar los detalles de la mesa que acogerá en breve a los casi trescientos comensales.
De entre ellos, vislumbro algun rostro conocido. El alcalde, Jesús Alfaro, me los presenta. Se trata de Jose Mª Becana y Marta Gastón ,candidatos ambos este 9-M, quienes junto a Pedro salas (alcalde de Monflorite y responsable de Exteriores de la DGA) y Teresa Sas (concejal de Huesca) han aparcado por un rato sus ,sin duda estos días más que nunca, apretadas agendas para acompañarnos en esta fiesta.


Alubias blancas y guiso de carne de cerdo con patatas componen el menú. Menú que, en este ocasión se nos queda algo escaso habida cuenta tanto del número de los sentados a la mesa como del recién finalizado almuerzo que ha sido de una consistencia fuera de toda duda, y que ha mermado considerablemente la provisión inicial de víveres.
Pero no importa: si no hay más guiso, quedan longanizas y tortetas. Y, sobre todo, buen humor y ganas de compartir risas, bromas y charradas. Y también (¿por qué no decirlo?) de buscar una nueva excusa para reunirnos.
Unos dulces del lugar y un café constituirán la sobremesa que nos dejará un buen sabor de boca que ,esperamos, pueda durarnos hasta una próxima ocasión.